Como parte de una invitación realizada por el alcalde y el Concejo Municipal de Puchuncaví, integrantes del HUB Ambiental de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) expusieron los principales resultados de una investigación internacional que analizó la presencia de metales pesados en especies marinas de consumo habitual de la bahía de Quintero-Puchuncaví. La presentación se efectuó el 1 de julio durante una sesión del Concejo Municipal, presidida por Juan Peña Bernal, presidente del concejo municipal, en ausencia del alcalde Marco Morales Ureta, y contó con la participación de concejales, administradores municipales, directivos y dirigentes de la región.

La participación del equipo académico respondió al interés de las autoridades comunales por conocer los antecedentes del estudio Heavy Metal Contamination in Edible Species from Quintero-Puchuncaví Bay: Risks Associated with the Icon Industrial Complex in Central Chile, desarrollado en el laboratorio HUB Ambiental. La investigación analizó la presencia de metales pesados en especies marinas destinadas al consumo humano y comparó los resultados con normativas nacionales e internacionales para determinar si las concentraciones detectadas cumplían con los límites máximos permitidos.

En representación del HUB Ambiental de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) participaron el Dr. Claudio Sáez Avaria, la Stephanny Curaz Leiva, estudiante del Doctorado Interdisciplinario de Ciencias Ambientales de la UPLA, y la Dra. Verónica Molina Trincao, directora del HUB Ambiental.

Durante la exposición, el Dr. Sáez contextualizó la investigación, que reveló la presencia de ocho metales pesados potencialmente tóxicos en especies marinas de consumo habitual de la bahía de Quintero-Puchuncaví. Asimismo, explicó que el trabajo no solo evidenció un riesgo sanitario asociado al consumo de estos recursos, sino que también identificó vacíos en la normativa chilena vigente para regular este tipo de contaminantes.

HUB Ambiental UPLA presenta ante el Concejo Municipal de Puchuncaví investigación sobre metales pesados en recursos marinos El estudio fue desarrollado en conjunto con el Gobierno Regional de Valparaíso, las Seremis de Medio Ambiente y Salud, además de comunidades locales y pescadores. Impulsado por la preocupación de los habitantes de la zona, el equipo encabezado por Stephanny Curaz Leiva y el Dr. Claudio Sáez realizó durante 2022 el muestreo y análisis de sedimentos y diez especies marinas comestibles para evaluar la acumulación de cadmio, cromo, cobre, manganeso, plomo, vanadio, zinc y mercurio.

La investigación, financiada por proyectos ANID y el Gobierno Regional de Valparaíso, comparó los resultados obtenidos en la bahía de Quintero-Puchuncaví con un sitio de control en la bahía de Quintay, permitiendo dimensionar el impacto de la actividad industrial sobre la biodiversidad y la seguridad alimentaria de la región. 

Los resultados, publicados en mayo de este año en la revista científica Toxics, mostraron mayores concentraciones de metales en sedimentos y tejidos de especies de Quintero-Puchuncaví en comparación con Quintay. Además, las concentraciones de cadmio y plomo superaron los límites máximos permitidos por regulaciones nacionales e internacionales utilizadas como referencia en especies de consumo frecuente provenientes de la pesca artesanal, entre ellas rollizo, bilagay, ostión, jaiba peluda y cangrejo nadador.

La aplicación del modelo Target Hazard Quotient (THQ) para evaluar el riesgo asociado al consumo de productos del mar determinó que las concentraciones de cadmio presentes en jaiba peluda y ostiones representan un riesgo para la salud de consumidores habituales. Junto con ello, la investigación identificó una brecha regulatoria, ya que el Reglamento Sanitario de los Alimentos (DS. 977/96) no establece límites para el cadmio en productos del mar y mantiene umbrales de plomo más permisivos que los estándares internacionales de la Unión Europea y el Codex Alimentarius de la FAO.

Al abordar las conclusiones del estudio, el Dr. Claudio Sáez explicó que «la mayoría de los metales presentes en peces de consumo humano muestran niveles preocupantes, con un riesgo principalmente asociado a una ingesta crónica. Las regulaciones están dispuestas para un tipo de consumo agudo, es decir, una exposición que pueda producir un efecto físico como intoxicación de manera inmediata. En la muestra, aunque los niveles de ciertos metales no se encuentren por sobre la normativa para ingesta aguda, sí notamos que son particularmente altos y en un consumo extendido a lo largo de los años podría presentar un riesgo para la población».

Por su parte, Stephanny Curaz Leiva señaló que «detallamos cuáles fueron los metales que se encontraron en mayores concentraciones y cuáles fueron los que sobrepasaron o estuvieron cercanos a los límites establecidos. Además, explicamos sobre las brechas existentes entre las normativas e indicamos que es indispensable un monitoreo constante en el tiempo, considerando la historia de contaminación de la bahía».

Durante la sesión, Juan Peña Bernal manifestó la intención de impulsar los antecedentes presentados hacia el Poder Legislativo, con el objetivo de promover el establecimiento de normativas alineadas con los estándares internacionales. En ese contexto, indicó que existe interés en exponer los resultados ante las comisiones de Medio Ambiente y Salud de la Cámara de Diputadas y Diputados y del Senado, como parte de una responsabilidad con la población y con las futuras generaciones.

Finalmente, la Dra. Verónica Molina Trincao extendió una invitación a fortalecer el trabajo conjunto entre la academia y las instituciones públicas. «Hay que pensar esto de una manera más holística, no es solo lo que ocurre en la bahía, son problemas integrales», sostuvo, invitando además a conocer el trabajo del HUB Ambiental para dialogar sobre el avance de la normativa, los procesos de remediación y las restricciones en materia de emisiones y descargas.

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