La Universidad de Playa Ancha (UPLA) continúa impulsando las Academias Explora de Investigación e Innovación Escolar, espacios donde estudiantes de Enseñanza Básica y Media de la Región de Valparaíso transforman sus intereses en proyectos científicos.
Durante el 2025, los y las estudiantes recibieron acompañamiento de académicos, investigadores/as y estudiantes de postgrado de la UPLA, fortaleciendo sus competencias científicas y ciudadanas, y conectando la escuela con la comunidad científica regional.
Proyectos destacados y asesorías académicas
Paula S.M. Celis-Plá, de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas y el HUB Ambiental, asesoró a estudiantes de 3º y 4º medio del Colegio San Sebastián de Akivi, en Villa Alemana, en el proyecto “Propuesta de monitoreo pesquero para Rapa Nui basado en estándares internacionales”. “Manejar los recursos marinos para poder pensar en conservar y cuidarlos es esencial para la isla. Los estudiantes comienzan a valorar estos recursos y cómo se pueden establecer estrategias de conservación con la sociedad de la Isla. Además, se convierten en protagonistas de su ambiente y cuidado”, señaló Celis-Plá.
En un enfoque distinto, pero igualmente significativo, Rodrigo Rojas Ávila, de la Facultad de Ciencias Sociales, acompañó a estudiantes del Colegio San José de Los Andes en el proyecto “Conducta observable entre astrología v/s astronomía”. “Es importante que se realicen preguntas que son epistemológicas: nos invitan a examinar críticamente cómo construimos conocimiento. Esto desarrolla pensamiento reflexivo sobre cómo procesamos información, algo fundamental en un mundo sobrepasado de datos y fake news”, comentó Rojas.
Por su parte, en Ciencias de la Salud, Nicolás Espina Bocic trabajó con estudiantes de 7º y 8º básico de la Escuela José Miguel Carrera en el proyecto “¿Por qué me cuesta concentrarme en clases?”. “Los procesos de atención y concentración son básicos para el aprendizaje. Lo relevante es motivar a los estudiantes a formular preguntas y responderlas de forma racional, sistemática y organizada”, explicó Espina.
Siguiendo con proyectos que integran ciencia y desarrollo social, Felipe Sepúlveda Figueroa, de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, asesoró a estudiantes de 5º y 6º básico de la Escuela Pablo Neruda en “Mejorando la convivencia escolar a través de la actividad física”. “El deporte y la actividad física traen beneficios como el trabajo en equipo, la cooperación y la autoestima. Los estudiantes aplican estrategias planificadas para resolver conflictos y fortalecer la convivencia escolar”, señaló Sepúlveda.
En un ámbito más artístico y cultural, Daniel Díaz Cerda, de la Facultad de Arte, trabajó con estudiantes de la Escuela Intercultural de Laguna Verde en un proyecto relacionado con fauna marina y cultura ancestral pesquera. “Los estudiantes fortalecieron y reconocieron su cultura, aprendiendo sobre especies marinas y la historia del sector. Incluso fueron a los hogares de ancianos para conocer relatos de la comunidad”, relató Díaz.

}Desde la ingeniería y el diseño educativo, Eva Soto Acevedo, de la Facultad de Ingeniería, participó en la iniciativa “Revitalización de áreas verdes del liceo como espacios educativos dinámicos”, desarrollada por la Academia BioExploradores LPAC del Liceo Bicentenario Técnico Profesional Pedro Aguirre Cerda de Calle Larga. “Los estudiantes aprenden a evaluar eficiencia hídrica, impacto ambiental y sostenibilidad educativa, incorporando huertos y áreas verdes como laboratorios vivos”, destacó Soto.
En un proyecto con fuerte componente social, Néstor Gonzalo Cortés Lucero, de la Facultad de Humanidades, asesoró a estudiantes de 2º medio del Colegio Andrés Bello en Cabildo en “Impacto de la sequía en la empleabilidad del sector agrícola de la comuna de Cabildo”. “Las estudiantes quisieron indagar desde una perspectiva social cómo la sequía afecta las oportunidades laborales en la comunidad. Esperamos que aprendan a colaborar y proponer acciones concretas para proteger recursos naturales y apoyar a las personas afectadas”, explicó Cortés.
Finalmente, en un proyecto que combina educación y conciencia ciudadana, Dra. Daysi Reinoso Salinas, de la Facultad de Ciencias de la Educación, acompañó a estudiantes de la Escuela Básica Bucalemito en “¿Cuáles son las principales causas del abandono de perros y gatos en el sector rural de Horizonte del Mar y Mostazal, y qué consecuencias genera esta práctica en la comunidad y el entorno?”. “Los estudiantes desarrollan aprendizajes cognitivos, socioemocionales y éticos al investigar las causas y consecuencias del abandono animal. Esto los convierte en agentes de cambio capaces de transformar su entorno desde la acción informada y comprometida”, indicó Reinoso.
El valor de las Academias Explora
Los académicos coinciden en que las Academias Explora ofrecen una experiencia de aprendizaje auténtica y significativa. Soto Acevedo comentó que “el principal aporte es la materialización de la indagación científica como un proceso auténtico, donde los estudiantes dejan de ser espectadores y se convierten en protagonistas de la construcción de su propio conocimiento. Enfrentar problemáticas reales les permite comprender la relevancia social de la ciencia y formarse como ciudadanos conscientes y proactivos”.
Rojas Ávila mencionó que “se potencia su interés por investigar al reconocer la creatividad y el valor de sus preguntas, que se refieren a cosas importantes en su vida cotidiana y en sus territorios. Todo esto es transferible a sus experiencias escolares, en cualquier asignatura”.
Reinoso Salinas señaló que el modelo “fomenta competencias científicas y ciudadanas, aprendizaje activo contextualizado y formación ética. Vincula a los estudiantes con el mundo académico y convierte la experiencia escolar en una verdadera aventura de descubrimiento”.

Los estudiantes al centro de los proyectos, es lo que valora Sepúlveda Figueroa acerca de la oportunidad que abren las instancias de investigación temprana: ”Acercar la ciencia a las escuelas desde un punto de vista colaborativo ya que a partir de la observación de una problemática contextualizada a la propia realidad del establecimiento es posible generar un proyecto de investigación en donde los protagonistas son los estudiante” aseguró.
Por su parte, el académico Díaz Cerda enfatizó que “es un sistema muy interesante para alumnos de colegio, y sobre todo valorar el lugar en el que están y poder trabajar en grupo (…) además para ellos ver lo que hace un profesor universitario es una experiencia muy rica”.
Desde el área de la Salud, Espina Bocic valoró el programa Explora en dos aspectos; el uso del pensamiento científico a la temprana edad y el acercamiento que permite entre docentes y estudiantes, y también a las universidades: “incita en los y las estudiantes y profesores a utilizar el pensamiento científico, es decir, un pensamiento racional, ordenado, sistemático y metódico (…) El modelo permite un acercamiento de estudiantes y profesorado que mejoraría los vínculos y, por ende, la convivencia en aula y comunidad educativa. Como también el contacto de la universidad con la escuela y, muy importante también, que el estudiantado pueda observar la universidad como una opción de desarrollo personal y profesional” señaló.
En esta misma línea, Cortés Lucero aprecia el acercamiento que posibilita el programa a los estudiantes con las comunidades de su entorno: “contribuye a generar en las y los estudiantes la necesidad de utilizar estas habilidades al servicio de la comunidad. La experiencia desarrolla una conciencia profunda por el entorno que habitan y, al mismo tiempo, el sentido de pertenencia y responsabilidad por cuidarlo”.

Desde su experiencia, Celis-Plá, recalcó su visión de que posible impacto de las Academias Explora dependerá de las y los académicos que apoyan estas iniciativas: “Aporta en la medida que se impliquen los profesores, desde su experiencia y cómo se enfrentan a la ciencia y al uso del método científico. En mis asesorías, intento demostrarles a los estudiantes que utilizar el método científico es útil para sus vidas y de esta forma pueden enfrentar un problema y abordarlo” concluyó.
Con la participación de académicos, investigadores y estudiantes de postgrado, las Academias Explora 2025 consolidan un modelo educativo innovador que fortalece habilidades cognitivas, socioemocionales y ciudadanas, generando impacto tangible en la comunidad y promoviendo el interés por la ciencia y la innovación desde la escuela.
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