Atendiendo la realidad dinámica de los procesos ecológicos en una de las zonas más pobladas y amenazadas del país, investigadores de la Universidad de Playa Ancha proponen la creación de un corredor biológico que se extienda desde el Parque Nacional La Campana, la Reserva Nacional Lago Peñuelas y tribute en el Santuario de la Naturaleza Acantilados Federico Santa María.

En el marco del proyecto financiado por la Dirección General de Investigación, “Conectividad de sitios de alto valor ecológico en la Reserva de la Biosfera La Campana Peñuelas (RBCP)”, los académicos y estudiantes de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Marcelo Leguia, Rodrigo Villaseñor y Gabriel Soto, respectivamente, estudiaron la macrozona que desde 1985 forma parte del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) de UNESCO.

Compuesta por once comunas, 10 de la región de Valparaíso y 1 de la región Metropolitana, así como tres núcleos centrales de conservación (PN La Campana, RN Peñuelas y SN Cerro el Roble), la Reserva de la Biosfera La Campana – Peñuelas alberga uno de los hotspots de biodiversidad más particulares del mundo, el bosque mediterráneo de Chile Central, y está experimentando álgidas presiones antrópicas que tensionan la zonificación establecida.

“La comunidad nos ha dicho que es necesario cambiarla e incorporar zonas de conectividad”, dice el académico asociado del Departamento de Ciencias y Geografía, Marcelo Leguia, “y ese fue el espíritu de nuestro proyecto”.

Reservas de la Biosfera, importancia local y global

Las Reservas de la Biosfera (RB) son muestras representativas de los ecosistemas más importantes del mundo que pretenden conciliar las relaciones entre sociedades humanas y medio ambiente a través de la conservación de la diversidad natural y cultural, la promoción del desarrollo sostenible y la investigación, educación y formación.

De los diez sitios que existen en Chile, uno de ellos está en Valparaíso y se extiende por 241.787 hectáreas que fueron estudiadas por el equipo de la Universidad de Playa Ancha. Durante un año, realizaron levantamientos de información en terreno, con actividades de participación social y censos de especies faunísticas y vegetacionales para conocer el estado de conservación de los sitios de alto valor ecológico al interior de la RBCP, analizar los instrumentos de planificación territorial involucrados y elaborar una propuesta de zonificación inclusiva y multicriterio que incorpore a las comunidades.

“A la información ecológica, como formaciones vegetacionales y avistamiento de fauna, sumamos capas de información de las perturbaciones que encontramos y el resultado que obtuvimos es que existe un corredor biológico desde la zona del parque hacia la zona de los acantilados, pasando por la reserva, pero hay una serie de obstáculos antrópicos que perturban esa transición”, expresa Leguia que, por 14 años se ha dedicado a la planificación y gestión de áreas de alto valor ecológico.

Representación de las zonas que componen una RB.

Las zonas núcleo, conformadas por los parques y reservas, se encuentran rodeadas por zonas de amortiguación y  de transición que, según da cuenta el proyecto, presentan distintos grados de conservación.

“Las zonas núcleo están relativamente bien conservadas porque hay una protección del Estado, el problema lo tenemos fuera en estas zonas de conexión ecológica donde ya van quedando muy pocos paños de vegetación. Las zonas de conectividad, que involucran las ciudades de Olmué, Limache, Villa Alemana, Quilpué e incluso la parte alta de Valparaíso, están altamente perturbadas. Existe una graduación desde las zonas núcleo hasta las zonas de transición donde existe escasa naturalidad, pero bastante motivación para ir regenerando espacios”.

En función de estos hallazgos, el grupo de investigadores propone la incorporación de un corredor biológico que conecte las zonas de amortiguación, cree islas de conservación y añada al SN Acantilados Federico Santa María a la propuesta de zonificación de la Reserva de la Biosfera.

“La idea es que esto tenga un sentido de costa a cordillera, para eso tenemos que evaluar si la zonificación actual es pertinente a la realidad y esto forma parte de la nueva visión del Comité de Gestión que, además de incorporar a las comunidades, también reunirá representantes de las instituciones académicas de la región”.

“Somos parte de un territorio particular a nivel mundial”

En ese sentido, el académico destacó el triunfo de la comunidad que, tras solicitar el ingreso al Comité de Gestión en 2018, este agosto pasado lograron formar parte de la XI sesión donde servicios públicos, representantes municipales y de la sociedad civil, nombraron al Gobernador Regional de Valparaíso, Rodrigo Mundaca, como presidente interino.

Esa participación activa de las comunidades fue la que determinó el giro socio ecológico del proyecto que, desde el componente ecológico y el resguardo de sitios para el desarrollo de la biodiversidad, tributó en una lectura social de los hallazgos realizados. “No es sólo proteger la flora, fauna y funga, sino protegernos a nosotros mismos. Somos parte de un territorio particular a nivel mundial, y la importancia está en la forma que incorporamos todos los elementos a nuestra vida, nuestras casas, carreteras y ciudades que deben resguardar la naturalidad de los ecosistemas”, concluyó.

El próximo paso en la investigación es incorporar el uso de imágenes satelitales para cubrir una mayor superficie de análisis y detallar estos corredores que conectan el valor ecológico en la región de Valparaíso, acciones que se alinean con el trabajo que realiza el Laboratorio de Teledetección Ambiental de la UPLA (TeleAmb).

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