Cuando la nieve estacional y los glaciares aportan agua a más de dos tercios de la población en Chile, el Observatorio Satelital de Nieves ha atendido, durante dos años, la urgencia de comprender el comportamiento nival del río Aconcagua generando información corregida mediante bases de datos y visualizadores satelitales que despliegan datos históricos, mensuales y diarios a través de Google Earth Engine.

El proyecto financiado por el Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico, FONDEF, es liderado y desarrollado por el profesor Carlos Romero, director de la carrera de Geografía, junto a los investigadores del Laboratorio de Teledetección Ambiental (TeleAmb), Dr. Freddy Saavedra y del laboratorio Data Science, Dr. Miguel Guevara, más diez profesionales y estudiantes de Geografía e Ingeniería Informática que participan en la ejecución en terreno y desarrollo de algoritmos de eliminación de nubes.

En ese sentido, el Observatorio ha sido pionero en materia nieves siendo un repositorio y visualizador de la información satelital disponible en relación con la cantidad y frecuencia de nieve de la cuenca más importante para la región de Valparaíso, la cuenca del Río Aconcagua. Para ello, el estudio genera dos bases de datos, una primera Base de Datos (BD1) que dispone información de MODIS con registros desde el año 2000 y una segunda Base de Datos (BD2) con información de Landsat y Sentinel con registros desde 1988.

Asimismo, el proyecto utiliza la herramienta de Google Earth Engine para desplegar visualizadores de los tres sensores según la información histórica, mensual y diaria que dispone cada uno. Entonces, “además de tomar la información satelital de estas agencias espaciales, nosotros filtramos los datos al área de estudio para, posteriormente, aplicar distintos algoritmos para la reducción de nubes y así generar un producto listo para la detección de nieve”, expresa Carlos Romero, geógrafo y especialista en herramientas SIG, “con el apoyo de tecnología de drones, los datos obtenidos luego son validados en terreno”.

Visualizador estado actual de la sección alta de la cuenca del Río Aconcagua

Cuando el proyecto se encuentra finalizando una primera etapa, los investigadores cuentan con la frecuencia y promedios de nieve por cada estación de los últimos 22 años, información suficiente para realizar diversos análisis con relación a la cuenca que provee agua al Gran Valparaíso y diversas zonas de la región.

Comportamiento nival durante 2022

Aunque el año 2022 presentó más eventos de nieve en relación con el 2021, tal como se observa en el gráfico, “no podríamos decir que la situación ha mejorado respecto a la condición de sequía metereológica y climatológica que tiene la cuenca del Aconcagua”, sostiene Romero.

En ese sentido, existe una tendencia a la baja de la frecuencia de nieve en la cordillera y, según el investigador, cada año hay un decrecimiento importante de los días y cobertura de nieve en la cuenca del río Aconcagua, cuestión que se condice con las proyecciones de cambio climático, es decir, menor cantidad de precipitaciones y mayor temperatura.

No obstante, en comparación con años anteriores, el mes de septiembre retomó los valores históricos alcanzando un 34% de cobertura de nieve cuando, durante el 2021, el promedio fue de un 26%.

Más allá de la cuenca del Aconcagua

Hasta la cuenca del río Elqui, por el norte, y hacia la cuenca del río Biobío, por el sur, el Observatorio Satelital de Nieves ha proyectado los modelos de análisis y algoritmos de reducción de nubes para determinar que, hasta la fecha, los datos de las cuencas analizadas presentan tendencias similares.

“La cantidad de años no es suficiente para establecer lo que está ocurriendo en términos climatológicos en cada una de estas cuencas, pero estamos notando ciertos impactos que podríamos asociar a lo que conocemos hoy como megasequía y que implica una tendencia a la baja en relación con la frecuencia de nieve”.

En ese sentido, los datos climatológicos otorgados por la Dirección Metereológica de Chile todavía hablan de una condición de Niña que exacerba un estado de sequía en el Chile Central y, según el informe Estado del clima en América Latina y el Caribe 2021 de la Organización Meteorológica Mundial, esta condición de megasequía registrada es la más prolongada del último milenio.

Importancia y proyecciones del Observatorio

Frente a este contexto de megasequía y crisis hídrica, el conocimiento, gestión y proyección del recurso hídrico es imprescindible. En ese sentido, “los datos obtenidos por el Observatorio Satelital de Nieves confirman una tendencia de disminución importante de la cantidad de nieve en la cuenca del Aconcagua y en la parte alta de los Andes de Chile Central, por tanto, hoy estamos dando luces de la capacidad hídrica de la cuenca del Aconcagua para anticipar y mejorar la toma de decisiones”, finaliza Carlos Romero.

Una vez terminada la primera etapa sobre el área piloto correspondiente a la cuenca del Río Aconcagua, el proyecto avanza hacia el desafío de generar una nueva base de datos automatizada que implemente seis algoritmos de reducción de nubes hacia la totalidad de Los Andes nacionales considerando la evolución de la línea de nieve y el año hidrológico respectivo para cada una de las cuencas que lo compone.

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