“No son solo 30 pesos son 30 años, esa consigna condensa el corazón de las demandas que tienen que ver con una crítica radical a la forma de cómo estaba organizada la vida social en su conjunto: mercantilizada e individualizada”, así describió la crisis del modelo neoliberal el sociológo y académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Simón Ramírez González, en el conversatorio “Participación, Elecciones y Constitución”.

En el evento, organizado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Playa Ancha a través del Laboratorio de DataScience (www.datoslab.cl) que dirige el Dr. Miguel Guevara Albornoz, el especialista se refirió a los antecedentes de este estallido social, al modelo neoliberal y al proceso constituyente.

Ramírez considera que una de las victorias del movimiento es la deconstrucción de los lazos sociales que ha permitido, según sus palabras, establecer relaciones sociales más densas que pueden ser utilizadas por las comunidades para protegerse del avance del mercado y como herramienta de validación de sus derechos.

“Creo que va a garantizar la posibilidad de ir avanzando en la construcción de ámbitos sociales relacionados con derechos sociales desmercantilizados. Hoy día en la Constitución se petrifica un determinado político neoliberal, está garantizado su resguardo. El cambio constitucional va a permitir abrir esos cerrojos para que la sociedad vaya adquiriendo la forma que la propia sociedad va queriendo. Por lo tanto, que se vaya democratizando”, planteó.

Respecto al rol de las universidades en este momento histórico planteó que deben poner a disposición de este proceso infraestructura tanto física como en términos intelectuales, y todas aquellas herramientas que poseen para ponerlas al servicio de la educación social y política para fortalecer el carácter democrático y ciudadano del proceso constituyente.

Frente a este último aspecto expresó que deben establecerse mínimos en la nueva democracia, puesto que la actual -según sus palabras- ha sido de bajísima intensidad, “es una democracia como Jaime Guzmán la llamó “una democracia protegida” ¿protegida de qué? de la propia ciudadanía, lo que se verifica en que las demandas ciudadanas o la crítica ciudadana o incluso las crisis sociales y políticas que se desarrollaron no tenían ninguna forma de ser procesada por la institucionalidad”, afirmó Ramírez agregando que el sentir ciudadano y sus pretensiones deben estar presentes en esta nueva etapa de desarrollo del país.

“Es fundamental que la ciudadanía pueda decidir en conjunto el destino de nuestra sociedad y eso debe estar garantizado en el proceso constituyente donde todos y todas estén representados, donde todos los sectores sociales se vean reflejados, por eso es importante asegurar la paridad de género, las cuotas para pueblos originarios, esas voces deben quedar representadas y no pueden reproducirse los mecanismos actuales de discriminación y segregación en el proceso constituyente”, concluyó el académico de la PUC.

Participación ciudadana digital

Teniendo de premisa el concepto de participación, estuvo presente también Diego Brasche Bravo, director ejecutivo de Lágora y exestudiante de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad de Playa Ancha.

El egresado UPLA dio cuenta de Lágora, una plataforma digital que busca reducir la distancia entre el mundo político y la ciudadanía a través de www.lagora.cl. En ella se pueden discutir una serie de temas a nivel nacional y también focalizados en regiones, comunas y ciudades.

“Dibujamos esta estructura -que es lo más amigable posible- para generar un cabildo digital, una plaza pública digital justamente para transformar al ciudadano en un líder de opinión y que el político baje hacia la ciudadanía”, detalló el ingeniero.

“Hoy la convocatoria no tiene sesgo. Creemos que podemos ampliar el universo de ciudadanos participando sin importar su religión, su género, su ubicación geográfica, lo importante es que en este espacio digital la gente pueda opinar, participar y votar con respecto a lo que está pasando en su comuna. Lo digital puede ser una solución a largo plazo, un beneficio tecnológico puente para que la gente pueda opinar”, acotó Diego Brasche.

Para la periodista de la Sala UPLA, Daniela Olivares, instancias como éstas deberían proyectarse en el tiempo, repetirse para sumar a todos los estamentos (estudiantes, profesores y funcionarios). “Juntarnos a conversar, debatir y aprender es fundamental en el tiempo que estamos viviendo como sociedad, y sobre todo como miembros de esta universidad. Las universidades debieran ser agentes fundamentales en este proceso de cambio y revalorización de las comunidades, para que este despertar de “la larga noche neoliberal” como designó Simón a estos 40 años de posdictadura, tenga los resultados que todos exigimos: revitalizar nuestra participación en la toma de decisiones”.

 

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