El informe de Política Monetaria, IPoM, se publica cuatro veces en el año, es el principal informe económico del Banco Central de Chile (BC), el cual tiene varios propósitos. El primero de ellos es el medio por el cual el BC comunica al público, a los mercados y a los especialistas su visión sobre el estado y perspectiva de la economía chilena. En segundo término, proporciona el marco para comprender las decisiones de la política mo­netaria y, además, entrega proyecciones con un horizonte de hasta dos años y entrega análisis de fenómenos económicos de interés ma­croeconómico y financiero.

El IPoM se entrega formalmente los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre y, sin duda, es uno de los informes más sólidos y comple­tos de la economía chilena. Hace unos días atrás, se entregó el IPoM correspondiente al mes de septiembre y destaco el siguiente párrafo de dicho Informe: “Desde el IPoM anterior, la inflación total y subyacente se ha mantenido en torno a 2%, en un contexto en que las perspectivas para el escenario macroeconómico se han debilitado. Ello ha incrementado los riesgos para la oportu­na convergencia de la inflación a 3%. Parte importante de ello se debe a la evolución del escenario externo, donde las tensiones comerciales han aumentado la incertidumbre global, el crecimiento se ha desacelerado en distintos países y los volúmenes de comercio han descendido.

La persistencia y creciente complejidad de los conflictos y el predominio de un mayor pesimismo en los mercados hace prever que el impulso externo en lo que resta del año y buena parte del 2020 será bastante inferior al conside­rado en el IPoM de junio. Por su parte, en el segundo trimestre la actividad y la demanda interna crecieron por debajo de lo esperado.Si bien parte de ello se debió a factores puntuales en al­gunos sectores, destaca el menor avance del consumo, el menor dinamismo del empleo asa­lariado privado y expectativas de consumidores y empresas que han retrocedido respecto de co­mienzos de año”. En otras palabras, el IPoM de septiembre bajó las proyecciones de crecimien­to, inversión y consumo para 2019 y el 2020.

En esta perspectiva es relevante analizar los fundamentos de la reducción de la Tasa de Política Monetaria, TPM, a un 2% que el Consejo del Banco Central realizó los primeros días de septiembre. Otra cifra a analizar es la caída del 20% de nuestras exportaciones durante el mes de agosto respecto al mismo mes del año anterior, como asimismo la caída acumulada del 7,5% entre enero-agosto del 2019, respecto al mismo período del 2018. No hay duda, que una parte significativa del menor crecimiento responde al deterioro externo y, particularmente, a los impactos de la guerra comercial entre EE.UU. y China; pero no hay que perder de vista que las exportaciones han crecido a una tasa significativamente más bajas en los últimos diez años, el cual es reflejo de la pérdida de nuestra competitividad, como ya lo reflejó el estudio de la Universidad de Harvard el 2011 sobre la Matriz Exportadora de Chile.

Finalmente, los datos duros de la trayectoria de la economía regional al 2019 a la fecha, son peores que los del 2018. Sólo un dato, el de­sempleo regional ha estado sistemáticamente en los trimestres móviles del 2019 con tasas superiores al 8,0%, a lo menos un punto más alto que la media nacional y relevo que la provincia de San Felipe alcanzó el 10,7% en el trimestre móvil de mayo-julio.

Columna de opinión
Alejandro Corvalán Quiroz
Doctor en Economía por la Universidad de Cantabria, España.
Académico de la Facultad de Ingeniería, Universidad de Playa Ancha.

Fuente: El Mercurio de Valparaíso, página 11, publicada el 26 de septiembre de 2019.

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