La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y El Mercurio de Valparaíso organizaron un conversatorio sobre «Regionalización y elección de gobernadores regionales en 2020”, con la participación de los senadores Francisco Chahuán y Alejandro Guillier y el exsenador Ignacio Walker, en su calidad de director académico del Taller de Descentralización de la PUCV.
En primer lugar, valorar esta instancia necesaria que no sólo apunta a la importancia de la temática analizada, sino un aporte fundamental para la reflexión de una política pública que implicará desafíos no sólo políticos, sino también culturales y económicos para todos los chilenos.
El debate fue muy constructivo y esclarecedor por parte de los expositores para relevar la plena convicción de los senadores presentes y del director académico en su larga lucha para profundizar el proceso de descentralización en Chile, como asimismo de los obstáculos aún presentes y transversales en las élites políticas con claro sesgos centralistas.
Hace unos meses, una publicación del Centro de Políticas Públicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile mencionaba algunas materias a monitorear para el traspaso de competencias, tales como el costo de las competencias traspasadas, la duplicidad de competencias, la potencial revocación de traspasos y la incertidumbre regional dada la discrecionalidad planteada en la norma que dependerá de la visión, urgencia y autoridades políticas del momento, entre otras, las cuales pueden afectar las decisiones de inversión y gestión pública en el territorio. Además de la implementación de las leyes aprobadas, tendremos otros desafíos complejos relacionados con la economía política de los futuros gobernadores electos y las graduales herramientas de gestión que tendrán.
En este punto, es relevante recordar que entre 1960 – 2010 las estimaciones de convergencia absoluta del PIB per cápita entre las regiones de Chile señalaban que la mitad de la brecha entre ellas se debería cerrar en aproximadamente 55 años para el periodo completo, en la modalidad de datos panel, y se estima que a la fecha dicho indicador no ha cambiado sustantivamente. Para 2017, 10 regiones de Chile tenían un PIB per cápita normalizado bajo la media de Chile y la Región de Antofagasta superaba 5,6 veces a la Región de La Araucanía, evidenciando la alta heterogeneidad estructural de nuestras economías regionales.
Como planteó categóricamente el profesor Joan Prats i Catalá en 2008, «el salto al desarrollo requerido para que Chile se instale estructuralmente entre los países avanzados del mundo se encuentra bloqueado por un haz de desigualdades anudadas por la concentración económica, política y territorial del poder». En consecuencia, la descentralización es uno de los desafíos pendientes que Chile debe asumir con urgencia para lograr la condición de país desarrollado.
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