A causa de la intensa polución que ha afectado a las comunas de Quintero y Puchuncaví, son muchas las acciones que se han realizado para determinar una solución para la contaminación de aire, agua y suelo.

En este último caso, se han realizado varias investigaciones que han determinado la presencia de metales pesados, como arsénico, plomo, cobre y cadmio en los suelos de la zona. En 2015, el Ministerio de Medio Ambiente declaró como zona saturada a Concón, Quintero y Puchuncaví, pero sólo por la presencia de material particulado fino respirable.

Ante tal panorama, se han registrado varios estudios para determinar el grado y la posibilidad de remediación de los suelos de la zona y, en ese marco, académicos de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) investigaron un efecto en la planta del tipo suculenta denominada sarcocomia neel -encontrada en el humedal Los Maitenes de Puchuncaví- cuando reaccionaba ala exposición a metales pesados en su suelo.

Funcionalidad

“Esto tiene que ver con proyectos anteriores donde se estaban analizando sitios de alto valor para ver la posibilidad de protección por parte de la Seremi de Medio Ambiente. Se vio una planta en particular que tenía una coloración distinta a la misma planta en otro lugar un poco más al sur de Puchuncaví” expli Có la decana de la Facultad de Ingeniería de la UPLA, Verónica Meza, quien al hablar de la especie vegetal precisa que “como son suelos costeros, gran parte de la flora que hay es halófita. La sarcocornia neei es una planta que sobrevive muy bien en condiciones de suelo salino, es una planta que tiene muy buenas características en cuanto a la eficiencia de su fotosíntesis y al uso del agua. Junto con eso, es capaz de absorber metales. Eso no lo sabíamos hasta que lo empezamos a medir y lo hemos hecho más o menos desde el año 2014, y desde ahí, todos los años”.

Esta serie de estudios han determinado que la planta internaliza, tanto viva metales pesados como los que se encuentran en los suelos de Quintero y Puchuncaví. Es más, el proyecto de la UPLA pudo comprobar incluso que la planta liofilizada, a una temperatura determinada, puede absorber hasta un 98% del plomo de un suelo contaminado, convirtiéndose en un elemento que es de gran ayuda para la remediación del entorno e incluso como un indicador de contaminación. “Desde ahí sabemos que existen niveles muy altos de metales en el suelo y sabemos

que la planta absorbe estos metales. Y lo hemos comparado con otra zona donde hay plantas y suelo en distintas condiciones”, agrega Meza, quien puntualiza que “la planta pertenece a un complejo salicorniasarcocornia, que en nuestro caso no tiene peligro de conservación y. Por lo tanto, no tiene ningún grado de vulnerabilidad. En cuanto a reservas naturales, está en forma abundante y nosotros tenemos dos protocolos de propagación”.

La remediación olvidada

Una de las razones que impulsaron el estudio de la contaminación en los suelos del humedal Los Maitenes de Puchuncaví es la multiplicidad de aristas de la problemática en las comunas afectadas. Chile es uno de los países que no dispone aún de una normativa vigente respecto a la concentración máxima de metales pesados en el suelo, razón por la cual se hace necesario mirar la norma extranjera a la hora de hacer estudios.

“No es posible que en una matriz como el suelo, donde crecen plantas, hay desarrollo inmobiliario, donde hay zonas rurales como La Greda, Los Maitenes y muchas otras localidades, no se pueda regular la cantidad de metal que hay en ese suelo. Ese es parte del problema”, indica Verónica Meza, añadiendo que las condiciones hacen necesaria la ampliación de un plan de descontaminación para la zona.

Desafíos

La académica e investigadora plantea que hay varios factores por determinar como, por ejemplo, si con bajas temperaturas el metabolismo de la planta disminuye y con ello la absorción de nutrientes y metales. Sin embargo, recalca que hay que ser muy responsable con los alcances que podría tener el uso de esta planta viva o liofilizada en suelos contaminados y que es necesario establecer un piloto para ver en terreno los mecanismos de acción, absorción y retención del metal de la planta.

De forma paralela, estudiará junto a los doctores Claudio Sáez y Paula Celis Plá, investigadores del Centro de Estudios Avanzados de la UPLA, el estrés oxidativo con el cobre y la eficiencia fotosintética de la planta. “Eso nos permitirá conocer la dinámica del metal dentro de la planta; ver cómo interactúa la planta con otros metales presentes en el suelo, como talio, mercurio, cromo y otros, que podrían ser muy dañinos para el medioambiente y la salud humana, y constatar cómo se comporta una planta proveniente de un ambiente prístino con otra que ha tenido muchos ciclos en la zona de Puchuncaví. Son varias las preguntas por contestar, pero creo que en un futuro de mediano y largo plazo se podría incorporar esta técnica para limpiar y recuperar suelos contaminados”, consignó la decana de la Facultad de Ingeniería UPLA, Verónica Meza. Q8P

En busca de fondos

Desde la Universidad de Playa Ancha anticipan que continuarán con los estudios referentes a la remediación del suelo y la planta nee con el fin de validar el trabajo publicado en la revista suiza de agosto de este año, sobre los efectos de la especie vegetal como indicador contaminante. “En este momento estamos en proceso de búsqueda de un fondo que permita escalar desde el laboratorio hasta un prototipo”, anticipa la decana de la Facultad de Ingeniería de la UPLA Verónica Meza, quien agrega que “queremos medir alrededor de con dos metodologías distintas y para ello necesitamos el apoyo de autoridades y empresas para medir dónde están las zonas más contaminadas y de ahí abrirse un poco hacia un perímetro más despejado. Todo esto mediante una validación científica y estadística, de tal manera que los resultados nos permitan establecer sihay o no algún cambio en el suelo contaminado y qué método es mejor.

Fuente: El Mercurio de Valparaíso. Especial Quintero y Puchuncaví. Página 7. Publicado el 10 de noviembre de 2018.

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