Cada 28 de junio se conmemora el Día Mundial del Árbol y estudiantes de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) no quisieron que esta efeméride pasara desapercibida. Alumnos de las carreras de Ingeniería Civil Ambiental e Ingeniería Ambiental de esta casa de estudios superiores, organizaron una jornada de reforestación en la zona alta de Valparaíso, en terrenos continuamente afectados por incendios.

El lugar escogido fue el antiguo humedal El Críquet, hoy conocido como laguna Piuke Ko (Corazón de agua, en mapudungún), donde también cohabitan miembros de la comunidad denominada Pueblo Libre. Se trata de terrenos ubicados en la intermediación del camino La Pólvora y la ruta de acceso a Laguna Verde, en Valparaíso.

Unos 50 jóvenes, principalmente de primer año de ambas carreras pertenecientes a la Facultad de Ingeniería de la UPLA, fueron recibidos a media semana por una veintena de miembros de las comunidades ecológicas Piuke Ko y Pueblo Libre, para reforestar cuatro áreas circundantes a la laguna, con cerca de 200 especies arbóreas nativas como quillay y maitén, entre otros.

Trabajo mancomunado

Tal como relatan Carlos Navarro y Diego Fredes, presidente y vicepresidente respectivamente del Centro de Alumnos de Ingeniería Civil Ambiental de la UPLA, la actividad fue posible al sumar los esfuerzos de estudiantes, los pobladores, el Departamento de Medioambiente de la Municipalidad de Valparaíso, que gestionó el terreno para la reforestación, y la Corporación Nacional Forestal (Conaf) que donó los árboles desde uno de sus viveros.

“Nosotros conformamos el centro de alumnos recién hace un mes, y quisimos hacer una actividad y se nos acercó el Día del Árbol, así es que tomamos como una idea la reforestación, y quisimos buscar un sector apropiado para reforestar sin tener problema con la propiedad privada. Entonces fuimos directamente al municipio y así llegamos a este lugar donde la comunidad nos recibió muy bien”, relató Diego Fredes.

Dado los constantes incendios forestales que han afectado el lugar, como el registrado el pasado 2 de enero, los jóvenes se encontraron con un escenario muy vulnerable. Y fue precisamente esa condición la que terminó por motivarlos para crear, con apoyo de Conaf, áreas verdes nativas de origen endémico. En resumen, muchos estudiantes que participaron de la jornada manifestaron su interés en que el espacio se transforme en un patrimonio ecológico al que puedan proteger en el futuro.

Respecto del compromiso demostrado por sus compañeros de primer año, los dirigentes estudiantiles la calificaron como altamente positiva. “Hay harto entusiasmo de parte de los chicos que vienen recién entrando a la universidad; están empezando a crecer como personas y el verse envueltos en esta primera actividad de reforestación, les servirá de experiencia en su futuro laboral… Me gustaría que más que como UPLA esto se extienda a otras universidades en el área ambiental y recrear una actividad que sea a nivel regional”, aseveró Diego Fredes.

Por su parte, Carlos Navarro manifestó que “la actitud de los alumnos es impresionante y lo que más destaco es su motivación y la iniciativa para venir a acompañarnos; dejaron de lado las actividades que tenían y estamos felices. Nosotros pensamos que trabajar con las bases es lo más importante, con los niños, porque ellos simplemente no tienen filtro y llegan a sus casas y comentan todo lo que aprenden”.

“Los estudiantes están motivados –prosiguió el dirigente estudiantil- nosotros hemos abordado ese ámbito y queremos seguir trabajando con ellos porque vienen ingresando recién al ámbito estudiantil… Ellos son una esperanza para una sociedad mejor y que hoy quizá la vemos un poco perdida”.

Oportunidad de compartir

La jornada de reforestación fue la ocasión propicia para que tanto alumnos como los habitantes del sector compartieran un almuerzo –porotos con rienda- al final de los trabajos, preparado por los propios miembros de las comunidades locales. Fue un momento oportuno, además, para que los pequeños de dos escuelitas alternativas relacionadas con el lugar, aprendieran de los jóvenes y los adultos, el valor de trasplantar y proteger un árbol.

Camila Jahn, una de las integrantes más antiguas de la comunidad, que desde el 2011 habita el espacio Pueblo Libre, recalcó que esfuerzos como el realizado por los alumnos y la comunidad, coronan una historia de más de un siglo que comenzó con la donación de estos terrenos por parte del filántropo Federico Santa María.

“Lo importante es que desde la naturalidad y autogestión se ha retomado todo lo demás”, manifestó Camila Jahm, quien a nombre de sus pares valoró y agradeció el aporte de los estudiantes de la UPLA.

“Nos parece súper interesante, necesario, ir juntando los conocimientos académicos con los populares. Nos parece una experiencia de aprendizaje para todos, como un espacio experimental donde ir probando los conocimientos y donde ellos pueden poner en práctica también esos aprendizajes del aula. Esto acerca la realidad con la academia y la autoeducación que hemos ido levantando, sobre todo del tema de flora y fauna del espacio. Se nos complementa súper bien con otras personas que vienen y que tal vez lo conocen más teóricamente”, dijo Camila Jahn.

La comunidad valoró el aprendizaje que esta actividad dejará para sus propios niños, quienes paulatinamente se han ido acostumbrando a ver en sus terrenos a alumnos y profesionales de la UPLA, en apoyo en distintas áreas. Un ejemplo anterior lo constituye el trabajo del profesor Rodrigo Villaseñor, que junto a miembros de la comunidad se encuentra preparando un libro de estudios etnobotánicos con los usos cotidianos que se podría dar a las plantas, arbustos y árboles del lugar.

 

Los colosos de la naturaleza

El Día Mundial del Árbol se instauró en 1969 durante el Congreso Forestal Mundial que se desarrolló en Roma, Italia. Sin embargo, ya en 1840 en Suecia, se celebró por primera vez el aporte de los árboles a los ecosistemas. En tanto, en Estados Unidos fueron, precisamente, inmigrantes suecos quienes arraigaron la costumbre desde 1872, hasta que la conmemoración se estandarizó tras el encuentro mundial en la capital italiana. A la fecha existen países que han designados sus propias fechas para recordar a los colosos de la naturaleza.

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