Casa Central

A la comunidad universitaria:

 

Manifestamos nuestra profunda preocupación por el prolongado paro y toma de los espacios de la universidad, situación que pone en riesgo el año académico. En este contexto, debe entenderse que la universidad adopte las medidas que permitan resguardar el debido curso y la calidad de los procesos formativos.

La universidad velará denodadamente por mantener y asegurar los estándares de calidad en los procesos formativos, respetando las exigencias académicas y los tiempos que éstos demandan.

Hemos hecho todo lo posible por restaurar la normalidad de las actividades académicas y administrativas de la institución, sosteniendo un conjunto de reuniones y diálogos desde el inicio del conflicto (reuniones en 4, 8, 9 y 17 de junio; 1, 3, 4, 12 y 15 de julio), respondiendo verbalmente y por escrito todas las peticiones emanadas de la organización estudiantil, textos que han sido plenamente difundidos a todos los integrantes de la comunidad (respuestas a petitorio en 9 de junio y 7 y 12 de julio, que se pueden descargar en formato consolidado desde aquí).

Nuestra voluntad y disposición para resolver los problemas planteados ha sido plena y hemos reiterado nuestra defensa de la educación pública.

Reconocemos que la Federación de Estudiantes recientemente elegida ha trabajado en conjunto con nosotros para concluir las mejores soluciones posibles a los planteamientos formulados por su estamento, lo que consta en el Acta suscrita el domingo 12 de julio que expresa textualmente que las respuestas “fueron redactadas con esta fecha por la Mesa de Trabajo conjunta, que fue presidida por el Rector e integrada por Directivos de la Universidad y la Mesa de la Federación de Estudiantes (FEUPLA)”. Esta declaración del Acta suscrita por la Mesa de Trabajo hace evidente la concordancia entre todos sus integrantes para superar y resolver los temas planteados, lo que además constituye un compromiso para el gobierno universitario.

Lamentablemente, un grupo pequeño de estudiantes ha dificultado la materialización de las soluciones alcanzadas. En consecuencia, no se justifica esta forma de movilizaciones que paraliza a la institución y genera problemas al propio estamento estudiantil, tales como: imposibilidad de ejecutar prácticas y demás actividades conducentes a la titulación; trabas para otorgar los beneficios de alimentación, servicio médico, Jardín Infantil; eventual pérdida de becas del Mineduc u otras (Junaeb, municipalidades, etc.); suspensión de programas de movilidad internacional; imposibilidad de ejecución de proyectos estudiantiles dentro de los plazos convenidos; prolongación del año académico 2015 al año 2016; suspensión de proyectos de infraestructura aprobados y licitados; dificultad para llevar procesos de autoevaluación y acreditación de carreras. En realidad, las pérdidas son de una cuantía muy grande y obviamente resulta imposible enumerar todos los perjuicios causados a los integrantes de nuestra comunidad, sin considerar aun los eventuales daños a la infraestructura y equipamiento.

Lamentamos que actitudes intransigentes de pequeños grupos aislados lesionen y perturben el ejercicio de los derechos legítimos de toda la comunidad universitaria y afecten también el prestigio y reconocimiento de la universidad pública que hemos construido con el esfuerzo de todos. Lamentamos también las actitudes violentas y antidemocráticas de estos mismos grupos, que han afectado la dignidad de personas y el patrimonio de la institución, como asimismo las lesiones físicas que han recibido integrantes de nuestra comunidad. La imposición no puede ser mirada con indiferencia, ni aceptada en una institución que procura la libertad y el cultivo de la razón y la participación reflexiva y constructiva.

Por todo lo anterior es que hacemos un llamado para que, utilizando procedimientos democráticos y participativos, todos los estudiantes se pronuncien y expresen su voluntad acerca de la normalización de las actividades universitarias.

Es urgente que se abran las puertas a todos los integrantes de la comunidad, con el propósito que vuelvan a regir principios como la libertad de expresión, el libre tránsito de las ideas y de las personas, poniendo fin a toda traba al ejercicio de los derechos fundamentales.

Finalmente, apelamos a la conciencia de quienes perseveran en estas actitudes de facto, para que las depongan y devuelvan los espacios de todos los integrantes de nuestra Casa de Estudios para no agregar mayores perjuicios a los ya causados.

 

Patricio Sanhueza Vivanco
Rector
Universidad de Playa Ancha

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