Eva Soto Acevedo1“En el marco de la conmemoración del Día de la Tierra a nivel mundial, hago una reflexión en voz alta. Esta es una fecha que, recordamos desde la década del ‘70, el real significado de “concientizar sobre los retos para preservar el planeta Tierra.

¿Y qué ha pasado en nuestro país, estos últimos meses? Hemos sido testigos de la devastación y desolación en el norte y en la zona central, por causas naturales y por factores antropogénicas, respectivamente.

Situación que, como ciudadano nos remece y nos muestra lo minúscula que es nuestra individualidad, y que ante cualquier situación no presupuestada, y por mantener siempre una conducta reactiva de generación en generación, quedan en evidencia las brechas entre los chilenos, la calidad de vida, el deterioro de la naturaleza, la falta de planificación y el clásico desorden que nos caracteriza como nación, con medidas parches, el habitual “mientras tanto permanente”.

Ahora bien las sacudidas tan seguidas, hacen que tomemos conciencia y finalmente se actúe por nuestros propios medios, apareciendo el espíritu solidario y no es por 27 horas. Sino que va más allá, da un atisbo de esperanza, pues nuevamente los jóvenes se hacen cargo y aglutinan las ayudas, los esfuerzos, comparten sin importar nada más que ayudar, de la mano con el mundo civil, militar y organizaciones de diversa índole; todos hemos aportado y lo seguimos haciendo.

Estamos en un territorio que, nos guste o no, nos pertenece y es de sentido común cuidarlo, protegerlo y preservarlo, así como también hacer un uso racional de los recursos, ese es nuestro Chile. Se hace patente cada día, y más aún en tiempos de desgracia, agobio y angustia.

Y nuestro planeta, manda señales para que nos hagamos cargo, del estado en que lo tenemos, las comunidades son parte indispensable, pues ya estamos instalados acá y hay que tomar acciones, por ende, hacernos parte de los conceptos de sustentabilidad, equidad y desarrollo.

Si solo cito Valparaíso, la “Revolución de las palas”, marca un hito, un signo potente de unión, de fraternidad, de compañía, de apoyo permanente, son nuestros jóvenes, de cualquier color, pensamiento, cultura; todos abriendo sus manos para colaborar. Da gusto estar bajo ese sello de compromiso por el bien común, por estar y por resolver, a quien lo necesite, con esfuerzo y dedicación.

Este Día de la Tierra es diferente, en lo local, como región, como país, los cambios conductuales ya están instalados, nos alegramos pues tenemos esperanza y ya está viva, en cada palada de escombro que se quita, en cada muralla que se construye, en cada plato de comida que se comparte y en cada abrazo apretado, de fuerza y coraje.

Bendita tierra, benditas ciudades, benditas oportunidades de vinculación, de alianzas, de genuina y real cooperación; un respiro al único lugar físico que tenemos, nuestro territorio, con sus ciudadanos, todos somos parte de este entorno, a colaborar y no flaquear en la ayuda, la acción toma un rol protagónico y las nuevas generaciones dan un ejemplo de que vamos por buen camino, a pesar de no ser proactivos, y esperar que quede una debacle para ponernos manos a la obra, raya para la suma: benditos jóvenes… ciudadanos agentes de cambio, más que palabras, hechos… e insisto, así da gusto conmemorar otro Día de la Tierra más”.

MSc. Ing. Eva A. Soto Acevedo
Directora del Departamento de Medio Ambiente
Responsable Institucional APL Campus Sustentable
Universidad de Playa Ancha

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