Alumnos de la carrera de Ingeniera Ambiental de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Playa Ancha, junto a las académicas Catalina Rojas y Ximena Espinoza, se encuentran desarrollando desde 2007 un proyecto de intervención ambiental con el Colegio Manneken Pis, ubicado en el sector de Santa Julia en Viña del Mar.

La iniciativa, llevada a cabo en conjunto con la ONG CECAS, se denomina “Plan de mejoramiento de la situación actual de los residuos sólidos domiciliarios en el barrio de Santa Julia de Viña del Mar” y es la continuación del proyecto desarrollado durante el 2008 gracias a recursos adjudicados por el Fondo de Protección Ambiental (FPA) .

Ximena Espinoza Ortiz, una de sus coordinadoras y actual Secretaria Académica de la Facultad de Ingeniería de la UPLA, explicó que esta intervención busca mejorar la problemática de los residuos domiciliarios de esa zona, lo que implica educar a escolares y padres.

En particular, para este proyecto  se trabaja con niños de tercero a sexto básico que almuerzan en el establecimiento. “Posterior al horario de colación todos los residuos son recogidos en composteras, de ahí se derivan a una producción de vermicompostaje, por medio de la lombriz roja californiana, del cual se obtiene abono el que es guardado en ocho cajoneras, donde pueden realizarse cultivos orgánicos de hortalizas”, explicó la académica.

En estos años la UPLA ha realizado talleres de sensibilización a los alumnos y charlas con apoderados para invitarlos a conformar un comité que permita en el corto plazo que el colegio pueda obtener una certificación ambiental, a través del Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales (SNCAE).

Los establecimientos “deben demostrar que hacen un trabajo sistemático y a largo plazo en materia de cuidado y manejo del medio ambiente y su entorno. En ese sentido, profesores y alumnos de Ingeniería Ambiental han enseñado a los niños acerca de la identificación de los residuos orgánicos, métodos de segregación de residuos domiciliarios y orgánicos, módulo de compost y producción de humus y cultivo de hortalizas”, detalló la coordinadora.

Sus gestores esperan que estos conocimientos puedan ser aplicados en las casas, “porque son niños carenciados, que provienen de familias con alto riesgo social, por lo que esperamos que en un futuro surja la posibilidad de formar una microempresa de producción y venta de este abono orgánico”, concluyó Ximena Espinoza.

Mientras tanto seguirán realizando talleres de capacitación a dirigentes vecinales y trabajadores del consultorio del sector de Santa Julia, a fin de obtener en marzo de 2011 la anhelada certificación.

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