Manuel Contreras López

Manuel Contreras López es académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Playa Ancha y de la carrera de Ingeniería Civil Oceánica de la Universidad de Valparaíso.

Si bien tiene una formación ligada al ámbito matemático, sus conocimientos le han permitido entrelazar el análisis numérico de datos y series con fenómenos naturales a través del estudio sobre “Efectos de cambio climático en las costas de Chile” realizado por el Grupo de Ingeniería Civil Oceánica, en el marco del Estudio Regional de la Economía del Cambio Climático, solicitado por el Centro de Cambio Global (PUC) para CEPAL.

Tras el terremoto y maremoto del 27 de febrero se unió a un grupo internacional de evaluadores del tsunami en el borde costero de nuestro país, coordinado por UNESCO.  El viernes 19 de marzo tendrá la oportunidad de compartir el conocimiento adquirido con la comunidad porteña, junto a otros expertos, en el Seminario “Lecciones del tsunami del 27-02-2010 en las costas de Chile”.

¿Cómo se vinculó con este equipo de expertos en tsunamis?

“Mis colegas de investigación en el tema del cambio climático sí eran expertos en tsunamis y posteriormente a la tragedia yo metí mi cuchara porque quedé impresionado de que el día 1 de marzo nuestros colegas sismólogos fueran capaces de sacar un pre informe de lo que había ocurrido en relación al sismo.

“En cambio nosotros empezamos a conseguir los datos referidos al maremoto y nos encontramos que era materialmente imposible; tuvimos que esperar que el NOAA de Estados Unidos nos enviara los datos registrados en Chile donde se demostraba que de los cuatro instrumentos que podían registrar, tres fallaron, ya sea por problemas mecánicos o porque se los llevó el maremoto.

“Eso demuestra un poco lo que yo vengo predicando hace un tiempo, Chile le da la espalda al mar. Nosotros demostramos que tenemos una cultura sísmica, sin embargo, el 70 % de todas las muertes fueron por el tsunami y no por el terremoto, esa es una demostración más de que le estamos dando la espalda al mar”.

¿En qué consiste la investigación?

“El equipo internacional que está en Chile, patrocinado por la UNESCO y con el que nosotros estamos colaborando, les interesa esencialmente tomar parámetros de hasta donde llegó y cuál fue la altura de inundación, de manera de poder calibrar modelos.

“El tsunami científicamente fue muy interesante porque ocurrió en una costa que es muy plana, entonces es muy fácil poder dibujar cómo fue la onda y ese es el interés de ellos, en el fondo sirve para poder calibrar los modelos numéricos que se utilizan hoy en día para generar pronósticos.

“Los datos que se están tomando acá van a servir para ir mejorando en el futuro, yo he invitado a varios estudiantes de distintas carreras y universidades que me están acompañado con otros colegas a buscar las huellas del tsunami antes que desaparezcan, estamos preocupados de tomar información que nos sea útil para generar precisamente recomendaciones, simulaciones posteriores y establecer, por ejemplo, áreas de inundación.

“La primera tarea a la que nos abocamos desde la semana siguiente al evento fue recopilar material con un fin científico, pensando que algún día alguien va a querer modelar este tsunami, va a querer comprender que pasó, conocer cuáles fueron las áreas de inundación, etc.”.

Equipo de estudiantes que colaboran en el muestreo

“El levantamiento de muestras finalizará probablemente el lunes 22 de marzo, ya que después habrán desaparecido todas las muestras importantes. Hay gente de la Universidad de Chile y otras universidades que han viajado hasta el sur, una parte de mi equipo cercano estuvo incluso en Tirúa, nosotros hemos estado en San Antonio, entonces yo creo que en estas tres semanas hemos cubierto o vamos haber logrado cubrir los 550 o 600 kilómetros de costas que fueron afectadas.

“Estamos procesando los datos de manera inmediata y luego viene un informe que será presentado a la UNESCO el 25 de marzo. Posteriormente, lo que yo vislumbro es que tenemos que empezar a generar, y estoy entusiasmando a los estudiantes para eso, una serie de memorias de titulación, proyectos de titulo, etc., para seguir en esta línea y comenzar a postular a fondos concursables y generar otros mecanismos que nos permitan dimensionar por un lado los temas humanos que sucedieron, las evaluaciones de riesgo, pero también las otras consecuencias derivadas, como el tema ecológico y la devastación de ecosistemas naturales”.

¿Se pudo pronosticar el terremoto y posterior tsunami del 27 de febrero?

“Se pudo pronosticar. Sergio Barrientos y la gente de la Universidad de Chile tenía pronosticado que iba a haber un terremoto sobre magnitud 8 justamente en el lugar que ocurrió. El paper que salió publicado en marzo de 2009  fue fruto de un trabajo que finalizó en 2007, fue financiado con fondos internacionales y del grupo Milenium en Chile. Lamentablemente, las autoridades no lo tomaron en cuenta.

“Entonces era esperable que en algún momento, no se sabía cuando, iba a ocurrir un terremoto y un tsunami de la magnitud que ocurrió. Allí hay un tema de por qué los sistemas en Chile no son sistémicos, nadie previó que hubiera un evento tan transversal que arruinara los caminos, las comunicaciones, etc., fuimos poco previsores como sociedad, es un tema de todos”.

¿Qué enseñanzas deja esta catástrofe?

“De las lecciones aprendidas, la primera es que tenemos que generar como país un sistema de alerta basado en la educación de toda la población, no solamente de los lugareños del borde costero; generar un sistema de capacitación de las autoridades, de las personas que tienen que tomar decisiones en primera línea acerca de cómo afrontar el tema de tsunami.

“Nosotros hemos tenido un par de ensayos acá, pero a la gente nunca se le explicó que esta es una onda que puede llegar a 300 o 500 kilómetros por hora, nunca se les explicó que esta onda puede generarse sólo si se dan tres condiciones frente a un terremoto: que sea superficial, que sea de una magnitud sobre 7 grados, que tenga una duración de 20 a 30 segundos en la que no se pueda mantener en pie y que ocurra en el lecho marino.

“Por ejemplo, histerias como la que ocurrió el día jueves pasado, si las personas supieran de estos detalles, se habrían dado cuenta que no había riesgo de tsunami. En el caso de un terremoto muy fuerte hay que localizar lugares protegidos”.

¿Que rol deben de asumir las universidades en esta materia?

“Como universidad tenemos la responsabilidad de ser la primera línea de tranquilidad de las personas, nosotros como funcionarios y estudiantes tenemos la responsabilidad de tranquilizar a la población.

“Y además, las universidades públicas y estatales tenemos el deber de contribuir a generar estudios que van a servir para evitar estos errores en el futuro. Nosotros tenemos la responsabilidad y también una oportunidad, la UPLA era una universidad eminentemente pedagógica que ha ido cambiando al sumarse carreras no pedagógicas, lo que nos ha hecho una institución interdisciplinaria. Entonces si queremos contribuir a las ciencias de este país, tenemos que aprovechar eso”.

¿Aquí en Playa Ancha existe riesgo de tsunami?

Llolleo

“Una ola promedio puede llegar a 20 metros, estando por sobre esa altura no deberíamos tener problemas. Si el día de mañana existiera una alerta real de tsunami, yo en lo personal y dado que estamos en una cota bastante segura, me quedaría en la misma institución, para llegar a mi casa tengo que bajar al plan y eso es lo peor que se puede hacer.

“Tenemos que pensar que si esto ocurre en un campo cercano la ola va a llegar acá entre 4 a 20 minutos, más no, entonces obviamente es imposible que alguien que este aquí en el cerro Playa Ancha baje al centro y pueda lograr a subir nuevamente. El lugar más seguro es donde estamos localizados”.

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