Con el objetivo de contribuir a la consolidación de un mercado que promueve la alimentación saludable, el vínculo entre la Universidad de Playa Ancha y la agricultura familiar, además de la instalación de un comercio cercano y justo, se efectuó la segunda versión de la Feria Campesina de la UPLA.
La actividad organizada por la Dirección General de Desarrollo Estudiantil (DGDE) y el equipo PRODESAL de la casa de estudios, encabezado por el docente Antonio Ugalde, coordinador del convenio INDAP-UPLA, estuvo dirigida estudiantes, académicos, funcionarios y vecinos de Playa Ancha, y contó con la participación de agricultores de Quilpué quienes estuvieron ofreciendo sus productos.
Cabe destacar que PRODESAL es un programa de asesoría técnica que beneficia a pequeños productores agrícolas, campesinos y sus familias; y en el caso de Quilpué, se encuentra a cargo de la UPLA, siendo la única institución de Educación Superior que cumple tal rol en la región para lo cual firmó convenio con el Instituto de Desarrollo Agropecuario.
En relación a la feria, la iniciativa tuvo su primera versión en abril de 2018 y en esta oportunidad se contó con ocho puestos en los cuales se vendió: miel y sus derivados, quesos de cabra de diversos sabores, plantas medicinales, cactus, suculentas, hortalizas, pan amasado, hierbas, almácigos, tejidos, huevos de campo, entre otros.
En torno a la iniciativa, Carmen Jara, encargada de comunicaciones de la DGDE, quien estuvo organizando la feria junto a Antonio Ugalde, coordinador del convenio INDAP-UPLA, manifestó su satisfacción tras el éxito de esta segunda versión.
“Sólo nos queda agradecer a Antonio, a los agricultores y artesanos, a raíz del compromiso adquirido con nuestra institución en torno al fomento de la vida saludable en la comunidad. Esta muestra permite, además, dar a conocer el trabajo artesanal de las familias de la zona y el esfuerzo que conllevan estas labores, lo que finalmente se traduce en la inserción de estos productos de alta calidad en el mercado. Como DGDE nos interesa continuar con esta feria, la que sin lugar a duda ha generado un impacto positivo en la universidad y en los vecinos de Playa Ancha”, comentó Jara.
En cuanto a la impresión de los productores locales, Evelyn Olguín, vendedora de plantas medicinales, cactus, suculentas, infusiones y almendras, dijo: “Todo lo que hago es cultivo agroecológico. Agradezco la invitación, ojalá que se repita, ya que para nosotros lo más difícil es la comercialización de nuestros productos y esta es una buena oportunidad. La gente está feliz, la recepción fue muy buena, así que nos vamos conformes y contentos”, aseveró.
Marcelo León, elabora queso y ricota de leche de cabra, y ofreció sus variedades con sabores como el orégano, merquén, ciboulette, chocolate, nueces y albahaca, lo cual llamó la atención de los asistentes. “Vendimos más del 60% de los productos, así que fue muy bueno. La vez anterior participé y la gente me recordó; y como la calidad sigue siendo la misma, me compraron felices de la vida. Estoy muy conforme y agradecido”, comentó.
Mauricio Hidalgo, quien posee el emprendimiento “Mi Tierra”, explicó que su labor es la de producir hierbas, orégano, laurel, bailahuén, romero, boldo, entre otros. “En la feria ofrecí quínoa, nueces y también productos en madera, porque estamos elaborando fruteras y cosas así. Considero que la feria fue muy comunicativa, porque los estudiantes se interesan mucho por lo que uno está realizando y están empoderados en cuanto a lo orgánico, entonces hubo una buena recepción por parte de la gente, se acercaron y preguntaron. Aparte de vender, uno también enseña. “
Además, Ximena Bravo, quien se desempeña en la Apícola Colliguay, ofreció a la comunidad miel multifloral, polen de floraciones nativas, propóleo, jabones desinfectantes, exfoliante, cera virgen, shampoo, acondicionador, entre otros . “Vendí toda la miel, se acercó todo tipo de gente y me gustaría que se hiciera más seguido, así conocen nuestros productos”, aseveró.
Otra de las personas que estuvo participando con un stand fue Diego Santander, quien comercializó almácigos de hortalizas, plantas medicinales, humus de lombriz, compost, abonos orgánicos, plantas de temporada y árboles frutales, por ejemplo. “Lo que más compraron fueron las paltas, el compost, el abono y las plantas medicinales, así que hago un balance positivo. Desde el punto de vista social, más allá de lo económico, esta actividad tiene un plus, porque cada expositor sabe bien lo que hace y puede transmitir dicho conocimiento a las personas”.

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