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Autoempleabilidad, interdisciplinariedad y una nueva institucionalidad, requisitos para una nueva reforma universitaria

Para tratar el tema de la Reforma Universitaria y la Universidad del Futuro se realizó en el salón V Centenario de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, PUCV, un seminario organizado por el Foro de Altos Estudios Sociales de Valparaíso.

En la oportunidad, se reunieron especialistas que participaron en dos mesas de conversación. La primera denominada “La reforma universitaria en la visión de sus actores” moderada por la académica de la Facultad de Ciencias Sociales de nuestra casa de estudio , Ximena Sánchez Segura y la mesa “Desafíos pendientes de la forma universitaria: hacia una universidad del futuro” moderada por el rector de la UPLA, Patricio Sanhueza Vivanco.

El primer panel contó con la participación de Raúl Allard, académico de la PUCV y ex Intendente Regional, quien se refirió a la visión retrospectiva del proceso de reforma de su institución (1967-1973) y su impacto regional, nacional y latinoamericano. También expuso Sergio Allard, abogado y protagonista de la reforma, desde su rol de presidente de la FEUCV, cuya temática estuvo centrada en el conflicto y el cambio, sus connotaciones estructurales, holísticas e integrales y cómo afectó a la sociedad y al país: “Fue un movimiento abierto, un movimiento plural, un movimiento alegre, amplio como un arco, cálido como un abrazo”, finalizó el ex dirigente Allard.

Andrés Donoso, antropólogo e investigador del CEA – UPLA, participó con su ponencia “Movimiento estudiantil argentino de 1918: cien años de vigencia” trabajo que se enmarca en una investigación de largo aliento que el académico viene realizando desde el 2013: “Es necesario recordar que los movimientos estudiantiles no parten con nosotros, ni el 2006, sino que se remontan mucho más atrás y debemos tener consciencia que son un fenómeno social que lleva varias décadas” .

El primer gran movimiento estudiantil, continuó Donoso,fue el movimiento estudiantil argentino de 1918, el que estuvo presente en América Latina hasta antes del advenimiento del neoliberalismo que se apropia de la idea de cambio y de transformación. La reforma y lo revolucionario es agrupado en un solo campo conceptual y lo trata de dejar en el olvido: “Es por eso que, a diferencia de las luchas que habían en los años sesenta en Chile y en América Latina, el movimiento argentino se ha replicado y está muy presente en los movimientos más actuales como el que vivimos el 2011”.

Respecto a los desafíos pendientes de la reforma universitaria, Jorge Rojas, académico de la Universidad de Concepción, explicó que un tema importante en la universidad del futuro es la empleabilidad, las instituciones deberán tener la capacidad de formar a sus estudiantes para autoemplearse: “La automatización ha llegado para quedarse y aunque la tecnología es positiva, si no nos preocupamos de la empleabilidad vamos a generar mucha pobreza y la pobreza genera violencia en el país”.

Otro desafío es la formación de profesionales transdisciplinarios o interdisciplinarios. La universidad hoy debe producir conocimiento a través de un egresado integral, pues los problemas de la sociedad son complejos, globales y universales: “En las escuelas los niños deben aprender conceptos globales y no aquellos de la era de la división del conocimiento. Los estudiantes secundarios debieran empezar a investigar para que cuando lleguen a la universidad tengan una formación ya en esta disciplina”, aseguró Rojas.

Agregó que la innovación debiera ser el centro de la universidad, la interrelación y el cambio de la institucionalidad, dejando de lado la excesiva jerarquización, deberían caracterizar esta época, ya que somos una sociedad más relacional y avanzada: “Debemos creer en la capacidad de los docentes, administrativos y de los estudiantes. La colaboración es el mejor remedio contra la desconfianza, asumamos las cosas positivas del pasado ya que las universidades tienen una larga tradición e historia y esas cosas positivas aprendidas en el pasado deben ser reorientadas hacia otros propósitos”, finalizó el académico.

Finalmente, expuso Crisóstomo Pizarro, Director Ejecutivo del Foro de Alto Estudios Sociales de Valparaíso, quien destacó que era necesario distinguir a la universidad profesionalizante de la universidad comprometida con la investigación en el campo de las ciencias sociales y en el de la filosofía política: “Esa distinción es muy importante, es un desafío que se planteó hace medio siglo y que aún no ha merecido una respuesta contundente. El gran desafío de hoy, en palabras de Adela Cortina, es la promoción de una sociedad cosmopolita, que en un sentido contrafáctico, nos permite comparar la sociedad que somos con la que deberíamos ser”.

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