Desde la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, el decano José Rubio Valenzuela, hace su análisis a «la bella dama de 70 años», la Universidad de Playa Ancha:
«Estamos enamorados de ella hace muchos años, en mi caso, más de 45. Si vemos la historia de la Universidad, creo que está cimentada sobre roca dura, porque tal como lo cita el rector en su columna de opinión “tiene una historia como todos los seres humanos, con momentos brillantes y otros de dificultades”, basta recordar la década de los ‘70 y cómo impactaron directamente a esta bella creación del año ‘48.
«La Universidad ha sido parte trascendental de mi vida, aquí he encontrado un lugar extraordinario donde poder ser un tejedor de este tramado social desde la perspectiva de la educación, esencialmente. La Universidad desde su origen nació asociada a educación, no podemos negarlo ni pasarlo a segundo plano, sin embargo, no implica que las otras actividades académicas que han ido conformando a esta universidad, en el sentido más amplio, no sean trascendentes.
«La Universidad de Playa Ancha ha permitido desarrollarme profesionalmente, a mí y a muchos, hemos encontrado aquí no solo un alero para trabajar, sino que también nos ha permitido sentirnos parte de una tarea extraordinaria, y formar parte de la responsabilidad que eso implica”.
Hitos
“A partir de las tres carreras que comenzó impartiendo se transformó en el Instituto Pedagógico bajo la tutela de la Universidad de Chile. En 1981 vino la partición de la Universidad de Chile y nacen las sedes regionales, como la Academia Superior de Ciencias Pedagógicas, que tenía por misión formar profesores.
«La rectoría del profesor Oscar Quiroz fue un período importante, donde se construyó mucho, entre ellos el edificio que actualmente alberga a las facultades de Ciencias Naturales y Exactas e Ingeniería.
«En 1986 nace la Universidad de Playa Ancha y con ello la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas ,que pasó directamente de ser Departamento de Ciencias Naturales a Facultad, junto a Educación, Humanidades, Arte y Educación Física, que existían en aquel momento.
Durante mi gestión como primer decano de la Facultad impulsamos la creación de los laboratorios de computación. Para ello se implementaron dos salas grandes con los PC IBM, que eran de última generación. Eso marcó una impronta. Nunca fueron tan ocupados los computadores por estudiantes y miembros de la comunidad, como en esa época. Además, nos permitió reformular algunas carreras en que introdujimos la asignatura de Computación. Por ejemplo, una pasó a llamarse Pedagogía en Matemática y Computación.
«Hubo tiempos difíciles, con muy pocos postulantes. Tuvimos que hacer una suerte de plan común fruto de políticas económicas y financieras que planteaban que esto no era rentable. Sin embargo, nosotros seguimos adelante. Esa ha sido una característica que hemos mantenido hasta hoy como Universidad. Hemos entendido que las Ciencias Naturales (Física, Química y Biología) y las Exactas (Matemática) son importantes para un polo de desarrollo en la sociedad. La Universidad ha tenido una visión muy clara de la importancia que tiene y el rector Sanhueza así lo ha expresado.
«Hemos mantenido en el tiempo un cuerpo académico de muy buen nivel, lo que ha sido muy favorable para el desarrollo de la Facultad. Además, incidió en el trabajo de investigación que viene desde tiempos complicados y cuando la investigación no era una tarea prioritaria. Esa permanencia en el tiempo y el desarrollo de las distintas disciplinas es importante.
«Se incorporó la carrera de Geografía, y los geógrafos a la facultad en la historia más reciente. También se han ido incorporando profesores jóvenes con currículum notables, y con un ímpetu extraordinario. Ese es el impulso actual”.
Primer decano de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas
“El día que me comunicaron que sería decano de la Facultad, me había escapado a mi casa a ver el partido de Brasil-Camerún por el Mundial de Futbol, México ‘86. De repente, recibo una llamada telefónica de la secretaria del Departamento, quien me dice que la rectora Olga Arellano me citaba a reunión en 30 minutos. Me vine desde Miraflores Alto hasta Playa Ancha con la intención de contar mi falta, pero la rectora no me decía nada al respecto, es más, al cabo de un rato me planteó que asuma la decanatura.
«Yo venía del extranjero, de hacer un postgrado, y le respondo “rectora yo no tengo idea de cómo hacer las tareas de un decano” y ella me dio una regla muy práctica y me dijo: ‘Usted cree que yo me hice un curso para ser rectora’. – ‘No’ -le contesté, a lo que ella me respondió: ‘Usted tiene que seguir una sola regla: los trámites hagalos de manera oportuna, no deje papeles para firmar mañana si lo puede hacer hoy’. O sea básicamente, era una cuestión de administración. Y así fue que yo llegué a ser decano».
Proyección de la Facultad
«Estamos en una situación buena como Facultad, objetivamente. Hemos ido cumpliendo nuestro plan de desarrollo que va para los dos años. Tenemos la misión de lo que somos hoy día, pero tan importante como la misión es la visión, quizás mucho más, que determina hacia dónde vamos en concordancia con el Plan de Desarrollo Estratégico Institucional.
«La Facultad tiene proyectos que superan largamente la permanencia del decano, por ejemplo, hemos creado un Doctorado Interdisciplinario en Ciencias Ambientales, en conjunto con la Universidad de Valparaíso, que esperamos se imparta a distancia. Esto es proyección, es futuro, va a llegar donde los académicos sean capaces o quieran hacerlo llegar.
«Este programa surge de un concepto que rescato: colaboración, eso significa tejer conjunto. Más que la palabra ‘trabajar’, me gusta ‘laborar’, que hace referencia a estar en el mismo tramado social. Hay que darle valor a la labor que hacemos, reconocer la labor de los académicos, funcionarios y estudiantes desde el punto de vista que, desde la Facultad esa ha sido una constante.
«En la formación de pregrado tenemos un compromiso muy grande. El compromiso que tiene la Universidad con la comunidad es su sello. La Universidad de Playa Ancha es heredera de una gran responsabilidad. Tiene un encargo social tremendo, por ello la UPLA no se limita a sus fronteras naturales, a sus facultades: nuestra misión es extramuros. Si bien, siempre vamos a estar al debe con la sociedad -porque siempre las demandas van a ser más que las respuestas-, la Universidad a lo largo de su historia ha cumplido una función social tremendamente importante en ámbitos variados, y por eso los nuevos compromisos de estas nuevas facultades y de las antiguas.
«Hay futuro. Siempre he pensado que los verbos fundamentales de la Universidad se declaran en tiempo futuro. Esa es la clave. En ese contexto, es difícil no estar enamorado de esta dama de 70 años, cuya prestancia nos habría gustado para nuestras vidas, que con 70 años nos encontraran con la juventud y energía que tiene esta señora y eso lo damos los académicos, los funcionarios y, por cierto, quienes van a ser nuestros agentes ejecutores, los estudiantes”.
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