Cerro Mauco del Aconcagua, otro ícono patrimonial

Imagen: chilecondorexpediciones.cl

“La morfología nacional está dominada por las cumbres que, desde el norte hasta el extremo austral, tiene presencia e influencia en muchos aspectos del paisaje físico y en la humanización de este. En dicho contexto, la V Región y en particular el Valle del Aconcagua revela en su fisonomía alturas considerables, algunas de las cuales tienen diversos significados y, en lo propio de la tercera sección,  sobresale el Mauco.

Así pues, hay que destacar que esta montuosidad de 717 metros sobre el nivel del mar pertenece a la cordillera de La Costa y, por su ubicación en la ribera norte del río, se le puede considerar como un castillo de agua, dado que cuando los frentes de mal tiempo se desplazan de poniente a oriente se encuentran con este altozano, y una parte de la precipitación líquida se reorienta de acuerdo a las vertientes, alimentando con su caída a varias quebradas estacionales, acuíferos de aguas juveniles, bosques mesófilos y otros componentes del sector que, en definitiva, permiten hacer uso del recurso líquido en varias actividades principalmente agropecuarias y residenciales.

Pero más allá de esto, el Mauco con su imponente presencia, permite una vez conquistada su cumbre observar una periferia desde el norte hasta Zapallar, por el sur hasta Valparaíso, al oriente el escenario andino y, finamente, al poniente el extenso océano Pacifico, es decir, lo que desde la perspectiva de la estrategia es un otero esencial para conocer lo que ocurre en las inmediaciones.

En cuanto a su uso precolombino, hay en la cima un conservado pucará Inca que, en palabras del historiador don Benjamín Vicuña Mackenna (quien murió cerca de la falda sur o umbría del citado topónimo, en su hacienda de Santa Rosa de Colmo), relató su experiencia en una salida a terreno de la que informa al decir que «el asentamiento como El pico de Mauco, en cuya cima dicen los que a sus pies habitan existe un malal o fortaleza de indios […] ¿Fue el malal de Mauco la plaza fuerte del toqui de Colmo y de Quintero y señor de Malcara que allí guardaba los tesoros de sus lavaderos contra la codicia de los vecinos valles?.[…] En los primeros momentos de nuestra afortunada ascension, una gruesa neblina empujada por fuerte brisa del norte, comenzó a envolver todos los contrafuertes i laderas de la montaña i no faltó alguien en la comitiva que presajiase mal de la empresa comenzada, atribuyendo aquella importuna camanchaca a los dioses i guerreros peruanos cuyas ruinas íbamos con nuestra curiosidad i trasiego a perturbar. Mas por fortuna el sol primaveral triunfó sin esfuerzo del océano, desgarrando en mil jirones aquella espesa venda, que en el valle llaman tradicionalmente “el gorro del Mauco”, dejándonos espeditos para proseguir nuestra tarea i gozar de ella».

Lamentablemente, el Mauco fue en la guerra civil de 1891, un mudo testigo de una de las batallas (Colmo) más sangrientas de esa conflagración bélica, que causó en ambos bandos miles de heridos, muertos y leyendas que aún forman parte del patrimonio cultural intangible de la comuna de Concón.

Más allá de lo referenciado y en experiencia propia luego de haber subido en varias ocasiones al Mauco, la evidencia de un paraje nativo en que se combinan diversos estratos de vegetación, salientes rocosas y aire seco, dependiendo del sendero que se use, garantizan una vivencia muy interesante y que pone de manifiesto que nuestro valle se halla flaqueado por un coloso pétreo, que le da vida a gran parte de la desembocadura de la vena húmeda del Aconcagua”.

 

***Gastón Gaete Coddou,  geógrafo y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de Playa Ancha.

Columna de opinión publicada en diario El Trabajo de San Felipe, el miércoles  4 de agosto de 2021

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