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Aldo Meneses, profesor UPLA: “La gran interrogante es cómo enseñaremos esta parte de la historia”

Una reflexión profunda sobre lo que actualmente vive nuestro país y sobre el rol clave de los jóvenes de hoy, realiza el director del Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades de nuestra Casa de Estudios.

Consciente de que Chile vive uno de los momentos más críticos de los últimos 30 años, el director del Departamento de Historia de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), Aldo Meneses Inostroza, no duda en afirmar lo complejo que será determinar lo que se contará respecto a lo que hoy atraviesa nuestro país, y desde qué visión.

Asegura que Chile siempre se ha caracterizado por movilizaciones sociales y que los grandes protagonistas han sido los jóvenes, quienes sin temor alguno y con una gran claridad de lo que ocurre, son capaces de decir basta y manifestarse abiertamente, porque no tienen miedo, y su generación no está “resignada” a vivir en un modelo neoliberal, de consumo basado en el endeudamiento, en una sociedad excesivamente individualista, donde vale más el tener que el ser.

LA CLARIDAD PRIMA

-¿Por qué han sido los jóvenes, quienes históricamente han levantado las movilizaciones en nuestro país?

“Ellos se dan perfectamente cuenta de lo que estamos viviendo. Se dan cuenta de que hay una clase media empobrecida, endeudada, que vive y se alimenta con las tarjetas de crédito. Ellos ven que en la casa la plata falta, saben que cuando las AFP pierden, es plata que pierden sus padres, ven las pensiones que reciben los jubilados, en fin…..ellos lo viven a diario, entonces son jóvenes que tienen muy claro qué es lo que está pasando”.

-Sin duda, las generaciones de jóvenes son distintas ¿Cuál diría usted que es su principal característica?

“Primero, son jóvenes que están súper informados (algunos de ellos manipulados), muy conscientes de la lucha de clases. Ellos no se sienten identificados por la casta endogámica que tenemos en Chile. Me refiero a los grupos cerrados que no permiten que entre nadie nuevo y distinto. Hay verdaderos clanes, y los chicos detestan eso y con razón”.

-Además, aparentemente, ellos no tienen nada que perder…

“Cierto. Al margen de aquellos que han resultado lastimados o han perdido la visión, lo cual es gravísimo y muy lamentable, ellos no tienen nada que perder. Es más, encarnan a las personas de la tercera edad, que no pueden salir a las calles, pero también a los que estamos ´entregados´ al capitalismo, a los que nos comió el liberalismo económico que está asociado a vivir endeudado en forma permanente”.

¿Puede aclarar esa expresión de los “entregados”?

-Claro. Nosotros (los adultos) somos una generación transicional. Vivimos una parte en dictadura y una parte en democracia. Aprendimos del neoliberalismo en la dictadura, lo que después asentamos en democracia. Incluso lo validamos, por eso somos el sector conformista. El neoliberalismo a uno lo disciplina, y muy bien”.

-Entonces, a su juicio ¿cómo reaccionan los jóvenes frente a este sistema?

“Lo rechazan absolutamente. Es más, muchos de ellos comenzaron a desarrollar la conciencia de clase cuando entraron al colegio. Es decir, entendieron dónde estaban y a dónde querían llegar. Doy un ejemplo básico, algunos de ellos no tenían baños ni salas adecuadas en sus colegios, entonces se dan cuenta de eso, y eso no lo aceptan”.

-¿Se refiere a la revolución pingüina?

“Es un buen ejemplo. La revolución pingüina, más allá de las reformas en educación que exigió, es un movimiento que no empezó en Santiago, sino en Concepción, en un liceo industrial, donde los estudiantes ni siquiera tenían cables para hacer sus trabajos prácticos. Entonces, obviamente ellos se revelaron frente a eso. Pasó algo similar en el Instituto Nacional, en el colegio Carmela Carvajal, acá en Valparaíso en el Liceo Eduardo de la Barra. Todos ellos la tienen muy clara y nadie les va a contar cuentos”.

-¿Será por eso que, a pesar de los anuncios de una nueva Constitución o Asamblea Constituyente, los jóvenes siguen en la calle?

“Claro, ellos entienden que con estos anuncios, en concreto aún no hemos logrado nada en limpio como sociedad. Hoy, por ejemplo, no se han tocado a las AFP y eso, los jóvenes lo saben. Un chico de segundo medio ya lo entiende muy bien. Ellos nacieron en democracia y en libertades, con oportunidad de discutir cosas para que nosotros eran tabú. Consideran un lastre, por ejemplo, pensar en tener una casa, un auto, porque sus intereses son otros. Prefieren viajar, conocer. No se amarran a un trabajo. Por el contrario. Además, es una generación que expresa con fuerza lo que quiere. Tienen una profunda visión de país, porque hacen carne propia lo que le afecta a otros”.

-Imposible hablar de los jóvenes, sin mencionar las redes sociales ¿Cómo visualiza el rol que ha jugado este tipo de comunicación en el movimiento social?

“Las redes sociales han sido súper importantes, no solo para la coordinación o convocatorias, sino como registros. Ahora cada uno es una fuente de información, con videos, fotos en Instagram, en Twitter. Los chicos cuentan su propia historia, por eso la televisión chilena viene a la baja, especialmente con la penetración de internet, porque cuentan una realidad diferente y sesgada”.

EL GRAN DESAFÍO

-¿Qué dirá la historia sobre lo que está pasando?

“El desafío será muy grande, será recoger la mayor cantidad de visiones posible. Esa será una pega de los historiadores, primero, y luego de los profesores. Pero eso se tendrá que hacer con mucho cuidado, pues todos sabemos que la historia es manipulada ideológicamente por parte de los gobiernos. Del momento que se corta el currículo y se dice vamos a enseñar esto, ya hay un sesgo. En la época de (Michelle) Bachelet, los textos de historia hablaban de las minorías, el respeto, la igualdad de género, pero si uno mira los textos de ahora, se habla sobre las bondades del capitalismo, entonces de qué estamos hablando. En este contexto, nosotros, como universidad estamos obligados a replantearnos el Chile contemporáneo, y tendremos que hacerlo con todo el cuidado y profundidad que corresponde”.

-La pregunta es ¿Cómo vamos a explicar esto?¿Cómo se van a escribir los textos de historia?¿Con qué visión?

“Esa es la gran interrogante. ¿Lo haremos con la visión del que estuvo en la calle?¿Con la del empresario que vio su negocio afectado?¿Con la de quien violaron los derechos humanos?¿Con la de los carabineros que han sido golpeados? Lo que sí tengo claro es que podremos usar distintas herramientas: la historia oral, documentales, las tecnologías, los registros audiovisuales, etc., pero el punto es qué vamos a decir ¿Qué todo empezó por la evasión de los 30 pesos? ¿O vamos a referirnos a las raíces más profundas?

-¿De qué dependerá el cómo se contará esta parte de la historia?

“Del gobierno de turno. Él dirá lo que se tiene que aprender, lo que claramente no será objetivo, porque la objetividad histórica la hemos perdido, pues se usa ideológicamente. De hecho, la historia es una herramienta muy poderosa. Entonces, volvemos al mismo punto, pues hay más interrogantes que respuestas. Todavía no se termina de escribir este capítulo de la historia de Chile”.

-A su juicio, ¿Qué lecciones deberíamos sacar como sociedad de todo lo que estamos viviendo?

“Primero, que no debemos dejar a la buena de Dios algo que es del pueblo. Me refiero al tema político, porque por largo tiempo dejamos que los políticos hicieran y resolvieran sobre nuestra cosas, como ellos mejor estimaran. Por lo tanto, ahora debemos volver a ese ´Contrato Social´ que nos habla Rousseau, en que el gobernante y el gobernado tienen una relación, donde el voto nos hace a todos iguales; Segundo, no nos desconectemos del país, porque actualmente estamos desconectados de nuestra propia realidad. Tenemos un campamento instalado al lado y no lo sabemos. Deberíamos tener una visión social más desarrollada (somos demasiado individualistas); Tercero, debemos ser más tolerantes con el otro y hablar las cosas con la misma claridad y sinceridad tal como lo hacen los jóvenes; Y cuarto, decidir sobre qué país queremos, porque esa reflexión aún no la hemos hecho”.

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