Innovador estudio contribuye a determinar efectos medioambientales de la desalación

La Posidonia oceánica es una pradera marina, endémica del Mar Mediterráneo y de gran importancia ecológica, reconocida por su sensibilidad a la exposición a la salmuera procedente de las plantas desaladoras. Una característica que investigadoras(es) del HUB Ambiental de la Universidad de Playa Ancha –junto a destacados especialistas extranjeros– tomaron en consideración para llevar adelante un relevante y complejo estudio, orientado a dilucidar los efectos de estos vertidos sobre los organismos marinos.

Publicado por la prestigiosa revista científica Chemosphere, el artículo “Desalination brine effects beyond excess salinity: Unravelling specific stress signaling and tolerance responses in the seagrass Posidonia oceanica” (“Efectos de la salmuera de desalinización más allá del exceso de salinidad: Desentrañando la señalización específica del estrés y las respuestas de tolerancia en la pradera marina Posidonia oceánica”) tiene entre sus autores a cuatro investigadoras(es) del centro de investigación: su director general, el Dr. Claudio Sáez; los investigadores asociados Dres. Fernanda Rodríguez-Rojas e Iván Sola; y el estudiante en cotutela de doble graduación entre el Doctorado Interdisciplinario en Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas UPLA y el Doctorado en Ciencias del Mar y Biología Aplicada de la Universidad de Alicante (España), Fabio Blanco-Murillo.

El trabajo parte de la premisa de que las salmueras de desalación pueden contener trazas de compuestos utilizados en el proceso industrial de ósmosis inversa (por ejemplo, antiincrustantes, antiescalantes, antiespumantes, entre otros), y una creencia común es que éstos pueden aumentar los potenciales efectos perjudiciales que los vertidos pueden tener para los hábitats marinos.

Sin embargo, la mayoría de los estudios ecotoxicológicos que se han realizado para medir estos efectos, provocan un incremento de salinidad utilizando solamente sales marinas artificiales –como se suele hacer en
el caso de los acuarios. Un punto en el cual el equipo de investigadores quiso ir más allá.

De este modo, en sus experimentos expusieron ejemplares de Posidonia oceánica a diversos escenarios: uno de control, utilizando agua de mar natural; otro, con los niveles de salinidad incrementados a niveles comparables a los que se experimentan en vertidos cercanos a una planta desalinizadora –logrados mediante la acción de las mencionadas sales marinas artificiales– y el último, con incrementos similares de salinidad, pero alcanzados por la acción de salmueras obtenidas de una planta desalinizadora real, San Pedro del Pinatar. Un esfuerzo que implica un alto grado de innovación para conocer la verdadera influencia de estos vertidos.

Contundentes resultados

Fabio Blanco-Murillo expresa que los experimentos realizados arrojaron, como conclusión, que “la mayoría de las variables y descriptores que utilizamos, de carácter metabólico y fisiológico, respondieron de forma similar al factor de estrés de la hipersalinidad, tanto la causada por sales artificiales, como la alcanzada por salmuera de una planta desaladora”.

“Sin embargo -añade- hubo ciertos marcadores como, por ejemplo, la disipación de calor por parte del aparato fotosintético o el consumo de antioxidantes, que sí se vieron acrecentados en el caso de la salmuera, indicando que, pese a que la mayoría del estrés causado por esta se debe únicamente a la hipersalinidad, hay ciertos componentes en la salmuera –que deberían dilucidarse en futuras investigaciones– que aumentan, aunque sea ligeramente, el estrés causado por la misma, además de la hipersalinidad”.

Frente a este escenario, el estudio plantea que, aunque la sensibilidad de la Posidonia oceánica a la alta salinidad fue corroborada y, por ende, no es recomendable exponerla a vertidos directos, los efectos de la salmuera sobre esta especie icónica se deben únicamente a la presión osmótica.

Un escenario frente al cual el Dr. Claudio Sáez afirma que, considerando que la especie estudiada “es sensible a incrementos de salinidad, podemos extrapolar esta investigación a nivel global, sobre todo en términos de normativa y vigilancia ambiental de desaladoras, poniendo énfasis, sobre todo, en la hipersalinidad asociada a las zonas de descargas de plantas desaladoras y relegando a un segundo plano cualquier aditivo que se pueda eventualmente usar durante el proceso industrial de desalación”.

Cabe destacar que el artículo científico también tiene, como coautores, a tres científicos españoles: los Dres. Juan M. Ruiz y Lázaro Marín- Guirao, integrantes de Seagrass Ecology Group e investigadores del Centro Oceanográfico de Murcia, del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC); y el Dr. José Luis Sánchez-Lizaso, catedrático del Departamento de Ciencias del Mar y Biología Aplicada de la Universidad de Alicante.

Fuente: Diego Trujillo, periodista Centro de Investigación HUB Ambiental UPLA.

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