Carlos Sandoval: “La restauración es una cuestión de solidaridad en Chiloé, y cuando esta queda fuera, la experiencia pierde autenticidad”

Estudiante del programa de Magíster en Arte mención Patrimonio, Carlos Sandoval

El clima húmedo y las constantes lluvias forman parte de la identidad de la Isla Grande de Chiloé, en ese contexto ¿cómo interpretar las modificaciones, restauraciones y cambios que han experimentado las iglesias que, desde el año 2000, son consideradas como Patrimonio Mundial? Esa pregunta se realizó el arquitecto y estudiante recientemente titulado del Magíster en Arte mención Patrimonio de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), Carlos Sandoval Aran, al momento de realizar su proyecto “La autenticidad en los procesos de restauración del patrimonio arquitectónico religioso de Chiloé entre 1994 y 2014”.

“Siempre recurría a la historia del barco de Teseo cuando amistades o familiares me preguntaban sobre el concepto de autenticidad”, dice Sandoval, “ya que, con el fin de preservar el barco, los atenienses comenzaron a cambiar las piezas deterioradas y los filósofos griegos en algún momento se preguntaron, ¿al cambiar todas las piezas originales del barco, este sigue siendo el mismo? ¿Sigue siendo auténtico?”.

La realidad de Chiloé, y de muchos sitios patrimoniales, no es muy distinta. Al alero del Fondecyt de Iniciación del director del Departamento de Artes Integradas, Dr. José de Nordenflycht, “Historia de los criterios de intervención en el patrimonio arquitectónico religioso de Chiloé”, Sandoval realizó una línea temporal de las cartas y documentos doctrinarios que influyeron en este concepto y estudió su aplicación en la Iglesia Nuestra Señora de Gracia de Nercón y de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Chelín.

Del material histórico a la apropiación cultural: la transmutación de la autenticidad

“Muy tempranamente nos hablaron del concepto de conocimiento situado, es decir, posicionarnos desde el territorio para investigar lo patrimonial”, dice Sandoval. Viviendo en Quillota, contactó instituciones y unidades públicas como la Secretaría Comunal de Planificación y el Museo Histórico-Arqueológico de Quillota para, finalmente, concentrarse en el cementerio de la ciudad. “En todo lo que hacía, el cementerio era mi laboratorio, y es que cuando estás tan inmiscuido en un tema de investigación no quieres perder el tiempo. Yo estaba relativamente resuelto con el caso, hasta que me llamó el profesor de Nordenflycht para invitarme a realizar mi tesis al alero de su proyecto de investigación”.

¿Por qué decides tomar esta línea de investigación?
“En la primera reunión con el profesor de Nordenflycht, me presentó varias líneas de investigación que podría abordar en mi tesis y que se enmarcaban en su investigación. Entre ellas, nombró el concepto de autenticidad que, desde el primer momento, llamó mucho mi atención por el papel que juega en los procesos de restauración del patrimonio arquitectónico. Gracias a la bibliografía que me sugirió, encontré la problemática que vincula al concepto de autenticidad con la materialidad de las iglesias de Chiloé. Ahí me pregunté, si las piezas de madera deben cambiar, ¿cómo se conserva la autenticidad de las iglesias?”

¿Y qué elementos determinan la autenticidad?
“En un principio la autenticidad estaba ligada al material histórico, es decir, un bien era más auténtico en la medida que se siguiera constituido por sus partes originales. No obstante, eso fue cambiando con el tiempo. Si bien esta noción se consolidó con la Carta de Venecia del año 1964, con las Directrices Prácticas para la Aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial del año 1977 se estableció que lo auténtico también tenía que ver con el diseño, la técnica y el entorno. Aproximadamente, dos décadas más tarde, el Documento de Nara vuelve a ampliar esta noción y establece que la autenticidad es relativa a cada cultura, evidenciándose en aspectos como la materia y la sustancia, la forma y el diseño, el entorno y la ubicación, la tradición y la técnica, así como también, en el espíritu y el sentimiento”.

Este recorrido cronológico que realizas culmina en la Convención NARA + 20, ¿esta que cambios o modificaciones realiza al documento original?
“La Conferencia Nara+20 celebró el vigésimo año del Documento de Nara. En la reunión, se evaluó el impacto que ha tenido este escrito y se enfatizó el rol que cumplen las comunidades en la conservación del Patrimonio Mundial. Si bien, el Documento de Nara trata sobre la diversidad, ampliando el rango de bienes culturales a ser considerados como Patrimonio Mundial, el Documento Nara+20 refiere más a la sostenibilidad de ellos y al desarrollo de las comunidades involucradas”.

Croquis de la Iglesia Nuestra Señora de Gracia de Nercón (elaboración del autor)
Croquis de la Iglesia Nuestra Señora de Gracia de Nercón (elaboración del autor)

La autenticidad en dos casos de la Isla de Chiloé

En un mismo año, 2005, se realizaron diversos hitos sobre la materia. Se incorporó el Documento de Nara en las Directrices Prácticas para la Aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial que, a su vez, incentivó la realización del Congreso de San Miguel de Allende donde se discutió la autenticidad del sitio Iglesias de Chiloé. Asimismo, se publicó el libro “Restauración Iglesias de Chiloé: Conservando lo Infinito” de Lorenzo Berg que sirvió para la creación del documento Criterios y Procedimientos de Intervención para las Iglesias de Chiloé declaradas Patrimonio de la Humanidad del Consejo de Monumentos Nacionales.

“No obstante, un asunto sensible que ha sostenido Lorenzo Berg, y que declara en su libro “Historia sobre la construcción de un patrimonio de la humanidad”, es que tras la declaratoria patrimonial de las iglesias se han realizado intervenciones demasiasiado invasivas, por un lado, en el ámbito social ya que no incorporan a las comunidades en el proceso, y por otro lado, en el físico, al desarmar las iglesias.

Desaparición de la torre durante el proceso de restauración de Nuestra Señora de Gracia de Nercón (Fuente: Araya & Valenzuela. (2018)
Fotografía que ilustra la desaparición de la torre durante el proceso de restauración de Nuestra Señora de Gracia de Nercón (Fuente: Araya & Valenzuela. (2018). Memoria de Intervención Patrimonial Iglesia Nuestra Señora de Gracia de Nercón, p.214. La Bauda, Ancud, Chiloé).

“Las reparaciones de las iglesias, hasta antes de estas restauraciones integrales, siempre se realizaron a través de mingas, lo que implica un nivel de inclusión y compromiso mayor que, muchas veces, no forma parte de los grandes proyectos llevados a cabo”. La Fundación Amigos de las Iglesias de Chiloé, en ese sentido, asumió un rol sumamente importante con la creación de la Escuela de Carpinteros que proyecta la transferencia del oficio hacia un empleo con remuneraciones adecuadas debido al grado de especialización que significa”.

Y en términos institucionales, ¿el concepto de autenticidad forma parte de la normativa de Chile?
“Sí, ya que Chile forma parte de la Convención de Patrimonio Mundial. De hecho, el documento Criterios y procedimientos de intervención para las Iglesias de Chiloé declaradas Patrimonio de la Humanidad se basó en la Carta de Venecia y el Documento de Nara”.

En los dos casos estudiados, ¿fue incorporado? ¿Qué pudiste constatar a través de tu proyecto?
“Pude constatar un escenario de cambios sustanciales y de menoscabo de la autenticidad del bien patrimonial, tanto del objeto arquitectónico como de la experiencia de restauración, pero también, ciertas persistencias que derivan la aplicación del concepto de autenticidad. Componentes del diseño, por ejemplo, como en la envolvente interior, respetó la integridad histórica, estética y física permitiendo la máxima conservación del material original, así como también, se cuidó la distinción entre los materiales nuevos y aquellos pre existentes.

Ilustración de una columna perimetral del pórtico de la Iglesia de Nercón, que muestra la descarga de los esfuerzos verticales.
Ilustración de una columna perimetral del pórtico de la Iglesia de Nercón, que muestra la descarga de los esfuerzos verticales.

“Concluí que la restauración se trató más de un proceso de reconstrucción y que el concepto de autenticidad se aplicó en la búsqueda de la armonía, que es un criterio transversal a todos los componentes del diseño, y cuya mayor expresión radica en la conservación del volumen y la tipología.

“A su vez, la técnica continúa con la utilización de ensambles y empalmes carpinteros que se actualizan y complementan con la aplicación de fijaciones metálicas en las partes críticas, “pero que no vienen a reemplazar el empalme, sino a reforzarlo”. El uso, a su vez, aunque intermitente, siempre fue constante, continuando el uso ritual conmemorando, consagrando y celebrando hitos de la obra y fechas religiosas”.

¿Y en qué casos crees que no se respetó o aplicó el concepto de autenticidad?
“En las fundaciones de las iglesias. La fundación es como el zapato del pilar donde descargan los esfuerzos de la estructura y que en este caso eran grandes piedras. El asunto es que, en estos procesos, debajo de la iglesia la piedra se reemplazó por hormigón y solo se mantuvieron las piedras en el perímetro de la iglesia. Así, el sistema estructural, aparece de forma aparente”.

Realizaste entrevistas a la comunidad, ¿qué manifestaban las personas?
“Las personas, aún y diez años después, tienen muy presente ciertos momentos de la restauración. Me decían que “a la iglesia la partieron por la mitad” o que “cayó la torre”. Frases que denotan que la fractura de las iglesias sigue en la memoria. Quedó en la memoria haber visto su iglesia así de intervenida y es algo sumamente sensible ya que, finalmente, es la casa de su virgen”.

Finalmente, tras todo el trabajo realizado, desde los documentos hasta tu visita a Chiloé y tus entrevistas a agentes importantes de la restauración y de las comunidades, ¿cómo concluyes y evalúas el proceso?
“Estudiar la autenticidad, desde su conceptualización a su aplicación práctica, sin duda, juega un papel fundamental para los estudios científicos del patrimonio cultural, así como en la planificación de la conservación y restauración de bienes. El concepto cobra forma, espacio y color, y, sobre todo, sentido para la comunidad porque la restauración es una cuestión de solidaridad en Chiloé, y cuando esta queda fuera, la experiencia pierde autenticidad”.

Programa interdisciplinar

“Fue muy enriquecedor hacer el magíster en la UPLA”, concluye Carlos, “primero, porque el programa es multidisciplinario, entonces tenemos profesores y profesoras de distintas disciplinas, cuestión que es relevante al momento de abordar una problemática patrimonial. No puedes abordarla desde un único ámbito. Y segundo, porque ese mismo valor se ve reflejado entre los compañeros y compañeras, ya que era muy enriquecedor conocer otras perspectivas de cómo abordar lo patrimonial desde la experiencia de músicos, docentes y artistas”.

Al respecto, el director de tesis e investigador responsable del Fondecyt N° 11220205, Dr. José de Nordenflycht, expresó que “será siempre muy positivo que cada programa avance hacia la conformación de claustros cuyos integrantes sean investigadores activos y, desde esa condición, vinculen su producción de manera directa en el desempeño de los programas e impacten directamente en la formación de estudiantes”.

“En ese sentido, el proyecto de Carlos Sandoval ha sido un aporte al conocimiento sustentado en fuentes novedosas y actualizadas sobre el debate de la autenticidad en el campo de los Estudios Patrimoniales. Esto se suma a su aplicación en el estudio de caso de las recientes intervenciones de dos templos representativos del Sitio Patrimonial Mundial Iglesias de Chiloé, lo que al apoyarse en una construcción metodológica que interpela el testimonio de sus comunidades, aporta un enfoque de conocimiento situado del territorio local en un contexto global y genera un diálogo intelectual con el proceso de valoración patrimonial”.

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