Incendios forestales: Efectos en la salud humana

Profesor Gastón Gaete Coddou.

«Las afecciones de los Incendios Forestales (IF) irradian efectos negativos a los organismos vivos y dentro de estos se incluyen a los seres humanos quienes padecen las consecuencias nocivas de estos desastres debido a una multiplicidad de variables, entre las que destacan aquellas de carácter sociodemográficas y territoriales como son: la edad, el género, las condiciones de enfermedades basales y crónicas antes del piroevento, estado de embarazo, fumadores, asmáticos, electrodependientes, cercanías a los focos de fuego, condiciones socioeconómicas, características de la habitabilidad socioterritorial, etc.

En consideración a lo expuesto, hay que complementar con otros menoscabos propios de las secuelas de los IF y, en este sentido, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 en su informe acerca de Incendios forestales en Chile “Causas, impactos y resiliencia (2020)” expuso que “los incendios forestales pueden generar traumas psicológicos, sintomatologías depresivas, ansiosas y altos niveles de estrés por períodos prolongados, afectando en múltiples niveles la vida de individuos, familias y comunidades completas. Estas últimas, además, pueden sufrir la amenaza del desplazamiento temporal o permanente, y el deterioro o desaparición de sus redes internas, lo que incrementa su percepción de vulnerabilidad y abandono. Se requieren programas de apoyo psicosocial sistemáticos y de largo plazo para las comunidades afectadas, de enfoque familiar y comunitario, coordinados y contextualizados localmente”.

Para el caso de lo ocurrido entre febrero y marzo del presente año en la zona centro sur, hay que añadir que las personas que estuvieron y están en directa afectación de los IF, la aspiración de cenizas y partículas, fue materia de análisis y opinión de diversos médicos tal cual fue la opinión del médico Felipe Rivera, quien dijo que esta exposición tendrá impactos en la salubridad social, ya que “es evidente que las cenizas y el humo no son aire puro; tienen gases tóxicos y partículas de distintos tamaño, especialmente las PM 2,5 que son las más riesgosas. Tanto es así, que cuando hay un incendio, hay emergencia ambiental en los sitios cercanos, el humo se arrastra hasta mil kilómetros de distancia con la respectiva carga de sedimentos”.

Situación perniciosa que fue complementada por el doctor Ronald Reid al decir que al haber inhalado humo y cenizas produce inflamación en la vía aérea, por lo cual, en cualquier persona, producirá tos bronquial, pecho apretado, cansancio, etc.. Lo anterior fue ampliado por el médico y bombero Claudio de la Hoz, quien afirmó que, a largo plazo, la exposición al material particulado puede generar problemas en los pulmones, generalmente en el rango de inflación crónica, fibrosis e incluso cuadros carcinogénicos, con la generación de tumores o cánceres asociados a la exposición prolongada a estas sustancias.

Otro hecho relevante a considerar en los efectos sanitarios perjudiciales a partir de los IF son las emanaciones propias de la incineración de diversos gases, tales como el aumento del ozono, monóxido de carbono, dióxido de azufre, entre otras emanaciones gaseosas, los que fueron respiradas por la población y quienes participaban de la extinción de los IF, generando en ellos en algunos años más diversas consecuencias fisiológicas que desfavorecerán su calidad de vida.

En cuanto a la situación meteorológica registrada durante esas semanas fue posible consignar temperaturas cercanas a los 45°C y con olas de calor con promedios de 35°C. El Instituto de Salud Pública en un interesante informe titulado “Efectos en salud de la exposición a altas temperaturas por desempeño laboral a la intemperie” (2017), investigación que advertía que “los eventos de temperaturas extremas impactan especialmente a grupos de población vulnerable (ancianos, embarazadas, personas con enfermedades crónicas, entre otros) y personas que se desempeñan laboralmente al aire libre en zonas de intensa radiación solar. (GreenLabUC, 2012). A partir de lo referido, se dan alteraciones cutáneas y sistémicas.

En síntesis, queda en evidencia la peligrosidad y los impactos socioambientales negativos de los IF entre la VI y IX regiones, y que afectaron directa o indirectamente a más de 10 millones de personas, fue una situación riesgosa y de alta vulnerabilidad que promueve sin dilación y con carácter de urgencia un modelo de planificación intersectorial, proactiva y preventiva que, de no hacerse realidad prontamente, el futuro del país será muy adverso y en nada esta crítica condición hará eco con la imagen de la “copia feliz del edén”, tal cual lo declara nuestro himno nacional».

***Gastón Gaete Coddou,  geógrafo y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de Playa Ancha.

Columna de opinión publicada en diario El Trabajo de San Felipe, el miércoles 29 de marzo de 2023

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