Katherine Villar: “Venir a Ecuador a estudiar ha sido superenriquecedor”

Una “tormenta perfecta”, en sentido positivo, influyó para que Katherine Villar Luco, estudiante de Bibliotecología en la UPLA, decidiera un importante cambio en su vida: ir a estudiar a Ecuador, como parte de uno de los programas de movilidad internacional en que participa la Universidad de Playa Ancha.

Ella fue una de las cinco estudiantes de esta universidad que ganaron la “Beca Santander Movilidad Internacional Pregrado”, que en la convocatoria de este año volvió a la presencialidad luego de las restricciones a los viajes debido a la pandemia.

Curiosamente, esta circunstancia fue una de sus motivaciones: “Qué extraño decirlo así, pero pasa que cuando se abrió la convocatoria de la beca me impactó muchísimo, porque estábamos saliendo de cuarentenas, teníamos miedo de juntarnos, las fronteras estaban más cerradas… Como que recién salíamos de un universo muy distinto, donde las posibilidades se habían cerrado por la pandemia. Entonces, ver de pronto esta posibilidad, y ver que yo cumplía con los requisitos e ir analizando que sí podía hacerlo, me despertó todas las ganas de vivir la oportunidad de movilidad internacional, que antes solo había considerado lejana”.

—¿Pero costó tomar la decisión?
—En ese sentido, yo creo que fue fácil, casi como una tormenta perfecta, porque coincidió que se levantaban las medidas, la gente estaba cada vez más vacunada, cumplía las exigencias de la beca, coincidían los programas, estaba a punto de salir, y qué mejor y más placentero que conocer el mundo desde los ojos de tu carrera, algo que tanto te gusta, y poder experimentarlo desde una mirada internacional. Yo creo que fue perfecto.

—¿Y cómo elegiste la Universidad Técnica de Manabí, que ni siquiera está en la capital de Ecuador sino en una provincia costera, como Valparaíso?
—La universidad la elegí entre varias opciones. Hice una lista, literal. Empecé a buscar universidades de habla hispana con Bibliotecología o similares. Eran como doce. Fui revisando primero los programas y me enamoró de inmediato que la UTM tuviera asignaturas tan propias como Conocimiento Ancestral, y que estuviera tan actualizada, porque tienen asignaturas de cienciometría, restauración, museología y muchas más que me parecieron maravillosas porque, aunque no son las asignaturas que tengo inscritas, igual podría participar de oyente y aprender muchísimo de la experiencia. Me parece increíble la idea de participar en todos los espacios de diálogo de nuestra disciplina, y aprender desde un país tan extraordinario como lo es Ecuador. Yo creo que mi interés es en todo el mundo. Ecuador me parece un excelente punto de partida, porque es cercano, compartimos una misma historia de conquista masacre y mestizaje. Ambos países asediados por el neoliberalismo. Entonces, aunque hay alguna distancia cultural significativa, somos muy similares. Creí que sería bueno partir explorando desde lo conocido, desde las venas de América Latina.

—¿Qué cursos tomaste en la UTM?
—Actualmente estoy cursando “Mercadotecnia de los servicios de información”, que es el homologable con “Comercialización” de mi plan de estudios, y “Comportamiento humano en el entorno informacional”, que es el equivalente a “Relaciones humanas” en la UPLA. La elección fue estratégica. Me explico: cuando salió la convocatoria yo estaba en cuarto año, cerrando semestre, y lo último que me quedaba de mi malla eran los ramos de último semestre, más la tesis y la práctica. Entonces, me puse a buscar programas en el extranjero que se parecieran a los de los ramos que me quedaban por cursar. Encontré estas coincidencias y decidí que los realizaría acá en Ecuador, mientras terminaba los demás ramos de mi malla. Ahora estoy en reuniones de tesis virtuales, y la práctica la cursaré una vez vuelva a Chile.

—Parece que tienes todo ordenado… ¿Hasta cuándo estarás en Ecuador?
—Si todo sale bien, estaría volviendo a Chile a fines de septiembre. Ahí comenzaría con mi práctica profesional. Lo ideal sería terminarla a fin de año, igual que la tesis, para poder egresar finalmente. La experiencia de trabajar en la tesis ha sido curiosa. Desde acá me refiero, porque en los trabajos de investigación que hacía antes, para las asignaturas anteriores, solían aparecer ciertas inclinaciones de información relacionada al área geográfica. Sutil, pero ahora que estoy en Ecuador, lo noto más que nunca. Me salen papers de la Universidad de Quito, por ejemplo. Es entretenido descubrir esas cosas.

—¿Cómo evalúas esta experiencia desde lo académico?
—Ha sido interesante. Recién voy a cumplir un mes de clases; estoy asistiendo a mis dos asignaturas y he entrado a dos clases como oyente de otros ramos. Siento que es inevitable la comparación, pero en este punto creo que tenemos los mismos contenidos. Hay cosas que acá las ven en otros ramos, pero todo está relacionado. En “Edición de documentos”, por ejemplo, aprenden de publicaciones seriadas, ética, y hasta arquitectura de la información. La diferencia más sustancial siento que es el tema de los acentos y las palabras que son muy propias de cada país. A veces en clases dan ejemplos que son muy manabas y yo entiendo un poco por lo que llevo acá, pero resulta fascinante mirar estos temas desde los ojos ecuatorianos.

—¿Y cómo ha sido desde el punto de vista personal?
—En lo personal ha sido superenriquecedor. Fuera de la U he conocido lugares preciosos. Acá hay mucha naturaleza en todas partes, tienen un parque con un humedal incorporado, donde habitan muchísimos pajaritos. Y hubo un festival de teatro acá en Portoviejo, la capital de Manabí, con muchísimas obras y colaboraciones internacionales. Precioso todo. También es maravilloso que haya muchos restos arqueológicos de la cultura manteña, que eran precolombinos de la zona. Visité un arqueomuseo en los cerros Hojas-Jaboncillo y es superinteresante cómo la cultura ha sobrevivido tanto y aún están ahí montones de restos sepultados en las montañas. Otra cosa es que la gente es superamable, he conocido personas chéveres que me han ido enseñando cosas que son muy propias de la gente de aquí, como la comida. Manabí es capital gastronómica y hay cien millones de formas de preparar el plátano. O que sus estaciones del año no son las cuatro que conocemos, tienen “calor” y “más calor”. Me encanta poder vivirlo.

—¿Recomendarías a tus compañeros que participen en un programa de movilidad?
—Sí, absolutamente. A quienes tengan la oportunidad de irse de movilidad, háganlo. Hay un mundo hermoso afuera por descubrir, y hay montones de beneficios y ayudas y formas para financiar estudios en el extranjero, visas, becas, de todo. Si tienen las condiciones, solo tienen que buscar.

 

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