En recuerdo del profesor Renato Cárdenas

Un día de marzo de 1968, 60 jóvenes cruzábamos los dinteles de la Facultad de Educación y Letras de la Universidad de Chile (sede de Valparaíso), para ingresar a la carrera de Pedagogía en Castellano. Entre ellos, Renato Cárdenas Álvarez, joven proveniente de Dalcahue, comuna de la Isla Grande de Chiloé. Su residencia fue una pensión ubicada en la avenida Gran Bretaña de Playa Ancha.

Desde un comienzo demostró una buena disposición para formar equipos de trabajo, pues las cátedras nos entregaban una abundante bibliografía. Participó en forma entusiasta, crítica y reflexivamente en reuniones donde se debatían asuntos relacionados, especialmente, con la Reforma Universitaria, que se llevaba a cabo en ese tiempo.

En el plano amical, tuvimos la alegría de encontrarnos en el camino de la vida y compartir muchas jornadas inolvidables en la universidad, como las que vivenciamos en “la cueva de Montecinos” (casino) o viajes en la “tuta” (bus de la Facultad).

En el plano académico, se destacó por su esfuerzo y dedicación, pues en reiteradas oportunidades lo vimos salir tarde y de noche de la Biblioteca, pues leía e investigaba en libros, diccionarios y revistas, no solo para cumplir con las exigencias académicas, sino también para conocer realidades humanas de la vida del trabajador rural y citadino de nuestro país. Probablemente, producto de esta práctica nacieron sus creaciones literarias. Muchas veces nos daba a conocer sus poemas y nos pedía que se los comentáramos. Nos compartía glosarios y vocabularios chilenos y chilotes de su autoría, como resultado de su inquietud por investigar el uso del lenguaje.

“Chenato”, nombre hipocorístico con el que, con mucho cariño y afecto, te llamábamos, estamos muy orgullosos de ti, pues fuiste un Grande de la Isla Grande de Chiloé, a la que le entregaste todo tu quehacer intelectual, llegando a destacarte como profesor, investigador, escritor de diversas publicaciones sobre la cultura regional y de todo el Archipiélago de Chiloé. Te desempeñaste como académico de la Academia Chilena de la Lengua y también fuiste integrante del equipo de programas televisivos como “Al Sur del Mundo” y “Frutos del País”. Recibiste varios reconocimientos, siendo el último el Premio “Margot Loyola” 2020, otorgado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Tus amigos y compañeros de curso hemos recibido con inmenso pesar la noticia de tu fallecimiento. Has emprendido un largo viaje que debes hacerlo solo, pero te acompañarán las oraciones de quienes te conocimos, como persona sencilla, sensible, afectuosa, creativa y buen compañero de curso. Tu destino está en lo Alto, donde experimentarás el verdadero amor y la felicidad, pero tu recuerdo siempre estará vivo en cada uno de nosotros, pues fuiste un iluminado, un magnífico difusor de la lengua y cultura de tu amado pueblo. Has partido físicamente de este mundo, pero has dejado tu obra grabada.

A la familia le expresamos nuestro pésame, por la irreparable pérdida de un Grande que ha quedado inscrito para siempre en el diccionario de la vida. Descansa en Paz, querido amigo. Que Dios te tenga en su Santo Reino.

Tus amigos y compañeros de la Universidad de Chile, Nelda Muñoz, Mireya Olivari, Juan José Peña y Luis Alberto Díaz.

 

Luis Alberto Díaz
Exdecano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UPLA

 

Fuente: columna de opinión publicada en El Mercurio de Valparaíso, jueves 21 de abril de 2022 (acceso para suscriptores).

 

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