Al Presidente electo

Desde esta tribuna, manifiesto mi confianza en la gestión que le corresponderá asumir al electo Presidente de la República, Gabriel Boric Font.

Los ciudadanos chilenos, una vez más, dimos un ejemplo de compromiso al concretar una alta participación en las urnas. Al ganar la democracia ganó Chile, que avanza y profundiza la legitimidad de sus principios y valores más preciados.

En tiempos de Navidad y Año Nuevo nos transmitimos sentimientos de paz, amor, unidad, buenos augurios, solidaridad y mejor calidad de vida. Sabemos que la paz es el resultado de un orden social justo y la paz que de allí se construye es duradera. Chile quiere y necesita paz, y ello también requiere generosidad.

Para la educación superior, esta elección es muy significativa, somos testigo del rol histórico que el Presidente electo y su generación cumplieron ante los grandes desafíos de la educación, es por eso que confiamos en su comprensión de los problemas que persisten y su compromiso por asumirlos.

Desde sus años como dirigente estudiantil hasta su desempeño como parlamentario, existen evidencias de su trabajo por una mejor educación, en donde la calidad y la equidad son ejes rectores de su discurso y actuación. Esperamos políticas adecuadas, con miradas de largo plazo, viendo al país del futuro, pero construyéndolo desde ya, con la colaboración de las comunidades.

Constatamos estas visiones en su programa de gobierno, cuando propone “la reconstrucción de la educación superior pública, gratuita, de calidad y vinculada con las necesidades del país, con el objetivo de garantizar el derecho a la educación y la reapropiación de la sociedad en la producción y reproducción del conocimiento. Para ello es preciso superar las lógicas de mercado instauradas y profundizadas en las últimas décadas, y reparar a quienes han sido víctimas de sus abusos”. Como rector de la Universidad de Playa Ancha y presidente de la Agrupación de Universidades Regionales de Chile (AUR), solo puedo estar de acuerdo.

El modelo de la educación superior en Chile se ha basado en una competencia excesiva entre instituciones, lo que evidencia las desigualdades que existen entre instituciones públicas, privadas, centralizadas y regionales, con preocupantes consecuencias que terminan dañando el desarrollo armónico del país.

Una reforma real requiere un nuevo sistema de financiamiento. Una vez más, estamos de acuerdo en que esto debe considerar una preocupación especial por los y las estudiantes, para que puedan concretar efectivamente su derecho a la educación. Para esto último, necesitamos mejorar las políticas de gratuidad y otros apoyos.

La nueva política de acceso y permanencia, una reconceptualización y mejoras a la calidad integral en la educación superior y el fortalecimiento de la educación técnico-profesional son los otros ejes de su propuesta, que también compartimos.

Es por todo esto que manifestamos nuestra total disposición a colaborar con esta magna tarea que el nuevo Presidente debe asumir, de la misma manera que lo estamos haciendo con la Convención Constitucional. En este sentido, hago notar que la AUR le envió hace pocas semanas el documento “Universidades regionales y su aporte actual y futuro al desarrollo de Chile y sus comunidades territoriales”, donde abordamos las mismas inquietudes de su propuesta programáticas y algunas más. Es un análisis hecho por nuestras comunidades académicas, como base para el trabajo conjunto en favor de la educación superior pública, gratuita y de calidad que el país necesita.

 

Patricio Sanhueza Vivanco
Rector Universidad de Playa Ancha
Presidente Agrupación de Universidades Regionales

 

Fuente: columna de opinión publicada en El Mercurio de Valparaíso, domingo 26 de diciembre de 2021.

 

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