Cambio climático en Bolivia, agua y efectos

Crédito: bo.reyqui.com

“El cambio climático, es un proceso natural que, en la actualidad, ha manifestado un aceleramiento cuyas evidencias ambientales  se hacen más patentes a nivel mundial, situación de la que Bolivia no es la excepción.

En consideración a lo indicado, en el mes de enero pasado se desarrolló el Foro Internacional Titicaca 2021, encuentro  organizado entre otras instituciones por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA),  que tuvo como objetivo analizar la problemática socioambiental, gobernanza y gobernabilidad del Sistema Hídrico Titicaca-Desaguadero-Poopó-Salar de Coipasa (TDPS), concluyendo después de exponer numerosos investigadores,  entre otros aspectos, la notoria disminución de las precipitaciones que alimentan el citado ecosistema lacustre y sus efectos en los organismos biológicos y biomas  locales, entre los cuales están las comunidades ribereñas.

Vinculado con lo anterior, el agua dulce como recurso natural renovable y de escasa cuantía está afectado por la contaminación de diversos agentes, casi todos de origen humano y, a la vez, sus montos de precipitación han tenido períodos anormales, tal cual han sido las torrenciales lluvias que afectaron a varios países del hemisferio norte durante el verano boreal. A ello, se suma el retroceso de la línea de nieves eternas, por el ascenso en altura de la isoterma cero grados que impacta también a los cuerpos glaciales – aconteceres que en la realidad boliviana – están evidenciando un déficit y probable carencia del vital líquido.

Así las cosas, la situación de los glaciares y campos de nieve de los faldeos y, en particular en las 11 montañas glaciadas de Los Andes, se observan retrocesos de las masas de hielo, y si se atiende en particular a la cumbre del Illimani en esta morfología mayor, sus glaciares de montaña  se han replegado alarmantemente. Esta situación no solo ha sido advertida por los expertos, sino también percibida por las comunidades aledañas, quienes han reportado que en menos de dos décadas la distancia entre las fuentes de agua eterna y los campos de cultivos se ha espaciado con el consiguiente problema para la agricultura, que es la principal actividad  de esos asentimientos, hecho palpable que incide en la baja de producción, reducción de ingresos económicos para la población y con ello se podría generar una potencial sino ya real migración del campo a la ciudad.

A nivel nacional, Bolivia está frente a un preocupante panorama en relación con el abastecimiento de agua potable, dado que el aumento de la población urbana y de la ciudades provocará, si no hay medidas de sostenibilidad ni sustentabilidad, una sobredemanda de los escasos montos hídricos nacionales, caso que ya es palpable en algunos sectores de la ciudad de La Paz donde ya hay racionamiento de agua potable. Recordar que el  15% del agua de uso doméstico tanto en La Paz como El Alto, tiene su origen en los glaciares andinos y que, además, 8,3 millones de bolivianos viven en la región andina, por lo que su dependencia de sobrevivencia del agua de origen nivoglacial es más extrema. A esta preocupante realidad se asocia el  Atlas de Glaciares y Aguas Andinos (2018), estudio que advierte que por causa del calentamiento global a mediados de este siglo (2050), se podría ocasionar en Bolivia la pérdida del 95% del permafrost (suelo permanentemente congelado), así como “la pérdida de casi todos los glaciares” y, a la vez, se han apreciado cambios en los patrones de precipitación, condicionando sin duda de seguir esta irregularidad, la espacialización y permanencia de una sequía climática y agrícola”.

Como síntesis de la situación descrita, queda demostrado el difícil y vulnerable panorama del estratégico recurso acuoso y su relación directa con el cambio climático global, por lo que es urgente tomar medidas tendientes a minimizar los impactos en el medio natural y social y, por ende, ya no es un problema de pocos, sino de gran parte de la sociedad boliviana que, en un trabajo colaborativo y permanente entre diversos actores socioterritoriales, tenga como propósito el reducir los riesgos que vendrán e imperaran en un futuro próximo”.

***Gastón Gaete Coddou,  geógrafo y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de Playa Ancha.

Columna de opinión publicada en diario El PotosíBolivia, el domingo 14 de noviembre de 2021

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