La universidad ya cuenta con 36 salas híbridas y clases presenciales

Desde la semana pasada, todas las facultades de la universidad y el campus San Felipe están en disposición de iniciar actividades presenciales, cosa que algunas carreras ya han hecho, tras la implementación de salas híbridas que permiten garantizar la calidad de la formación y la seguridad sanitaria de la comunidad universitaria.

Así lo afirmó la prorrectora de la Universidad de Playa Ancha, Mirta Crovetto Mattassi, quien enmarcó este avance en el proceso de digitalización que lleva a cabo la UPLA desde hace años, antes de que comenzara la emergencia sanitaria por el coronavirus, con el propósito de agilizar y mejorar los procesos internos.

“El proceso de modernización de la universidad en cuanto a los aspectos digitales es un tremendo logro, que nos permite ir avanzando en la incorporación de tecnologías en la comunidad educativa y modernizar el sistema. Además, en tiempos muy cortos. Es algo que hoy día se requiere, algo en que la universidad ha puesto énfasis y en que distintos departamentos han estado integrándose entre sí para dar satisfacción a las necesidades”, dijo.

En ese sentido, la pandemia solo representó una exigencia mayor y agregó un grado de urgencia.

Puso el caso de las salas híbridas como un ejemplo, ya que su adquisición e implementación fue en tiempo récord (para lo habitual en estos procesos cuando se trata de instituciones estatales). Previamente, se habían hecho estudios y, en conjunto, con la Dirección de Pregrado, se seleccionaron las salas más adecuadas para reiniciar las actividades formativas esenciales.

Con una inversión cercana a los 160 millones de pesos, se habilitaron 36 salas híbridas, que cuentan con equipos computacionales, software, cámaras, proyectores y -en algunos casos- pantallas de televisión. El objetivo es que allí se puedan dar clases presenciales, mientras quienes no pueden asistir físicamente participan desde sus casas vía internet.

Esa cifra también incluye 31 “carros tecnológicos”, que permitirán dar un servicio similar en otros espacios, como laboratorios, talleres o incluso los gimnasios.

Gracias a esta implementación, desde la semana pasada comenzó un proceso gradual de reinicio de las clases con presencialidad de estudiantes y profesores. En un trabajo conjunto, la Vicerrectoría Académica, la Dirección General de Pregrado y autoridades de las facultades van integrando distintos cursos según una priorización de actividades esenciales.

Siguiente paso

“Hay que destacar la coordinación y el trabajo conjunto de distintos equipos, incluso en la logística. Esto se logró gracias al apoyo de todos los equipos de trabajo”, dijo la doctora Crovetto. Mencionó especialmente a las vicerrectorías Académica y de Administración y Finanzas; las direcciones generales de Infraestructura, de Informática y de Prevención de Riesgos; y el Comité de Retorno Seguro, “que tuvo un rol importante para lograr consensos en este proceso”.

El equipamiento y la tecnología no bastan para el regreso a la presencialidad. “Ahora hay que saber usar las salas híbridas, que se usen bien las cámaras, por ejemplo, y que se produzca un proceso de enseñanza-aprendizaje de calidad”, hizo notar.

La capacitación en distintos aspectos se ha estado haciendo desde el primer momento en que se pasó a la virtualidad. Ahora se centra en el uso específico de los nuevos equipos, con cursos impartidos tanto por las empresas que los proporcionaron como por la universidad.

En el caso de los docentes, este proceso está a cargo de la Vicerrectoría Académica, la Dirección General de Pregrado y sus distintas unidades.

Pero en definitiva se trata de una capacitación en que deben participar todos los estamentos. La prorrectora lo relacionó con el tema de la calidad que se promueve transversalmente: “Un elemento importante en esto es la cultura de la calidad en todos los procesos que hacemos como universidad. Aquí están relacionadas la tecnología, la capacitación y las competencias que hay que generar en toda la comunidad: los profesores, los estudiantes y los administrativos, a fin de que todo este proceso incorpore una cultura de calidad como parte de la gestión, que trasciende lo que ahora es un contexto de pandemia”.

Dentro de los distintos procesos de modernización y digitalización que se están desarrollando dentro de la UPLA, destacó Mirta Crovetto lo referente a la calificación de funcionarios, que desde este año pasa a ser digital. “Hoy la calificación de los funcionarios se está haciendo a través de un sistema digitalizado, que es un hito en la universidad, porque todo un proceso que se hacía en papel y se retrasaba, hoy está puesto en el Sistema Integrado y es un avance importantísimo en la gestión de un aspecto tan importante como la calificación del personal. Eso es un hito, que en estos días está terminando”, resaltó la autoridad.

Otras mejoras de calidad se están dando en el proceso educativo. Por ejemplo, se trabaja participativamente en la actualización del Modelo Educativo de la universidad, para incorporarle elementos como la transformación digital, el enfoque de género, la interculturalidad y la formación ciudadana. Esta modernización permitirá flexibilizar y armonizar las distintas modalidades formativas: presenciales, a distancia, en línea e híbridas.

Las personas en el centro

Junto a la calidad, otro factor importante en este desarrollo que vive a UPLA es la seguridad de la comunidad, especialmente desde el punto de vista sanitario.

Recordó la prorrectora Mirta Crovetto que la universidad también recibió la semana pasada el “Sello Covid” del Instituto de Seguridad del Trabajo (IST), en un acto que consideró simbólico, pues “significa un reconocimiento a todos los esfuerzos y la responsabilidad integrada y participativa que se ha hecho desde que se inició la pandemia, al colocar en los ejes principales la salud de las personas, de todos los que trabajamos en esta institución. Hay un esfuerzo mancomunado, en el sentido de que uniendo todo lo que han sido las normas sanitarias, las realidades de cada uno de nosotros, las realidades familiares, el contexto nacional, el contexto regional y lo interno de nuestra universidad, se llega hoy a un proceso que está certificado, que tiene los elementos de seguridad que nos dan la tranquilidad de contar con un espacio seguro donde poder desarrollar nuestra actividades laborales y formativas, donde todos los criterios que se han establecido se centran en las personas”.

 

 

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