Museo del Grabado prepara su apertura con muestra de 130 obras

Un total de 11.737 obras componen la colección del Museo Universitario del Grabado de Valparaíso (MUG), recinto que prepara su inauguración y apertura de puertas para el próximo 26 de octubre.

De estas -la mayoría obras de artistas chilenos del siglo XX y XXI, así como algunos latinoamericanos-, alrededor de 130 serán expuestas como parte del guion curatorial inaugural del museo, que funcionará en una casona de fines del 1800, ubicada en la calle Lautaro Rosas del cerro Alegre (ver recuadro).

María Teresa Devia, directora del MUG y una de sus impulsoras, desde su labor como directora del Fondo de las Artes de la Universidad de Playa Ancha, está expectante por la apertura al público del museo, que ha debido esperar más de tres años, entre la restauración del inmueble y la pandemia, para acoger a los visitantes y sumergirlos en este amplio panorama del grabado nacional.

“El guion curatorial para la inauguración -explica Devia, en referencia a la selección y disposición de las obras que se exhibirán en forma permanente en esta primera etapa- está pensado en la puesta en valor de la enseñanza del grabado en Chile, desde que se institucionaliza la enseñanza del grabado en 1931, con Marco Antonio Bontá en Santiago y luego Carlos Hermosilla en el grupo de grabadores de Viña del Mar”.

De esta forma, en las siete salas de exhibición del museo, el público podrá hacer un verdadero recorrido por las principales escuelas del grabado que ha tenido el país, desde las ya mencionadas, pasando por las escuelas de Bellas Artes de Valparaíso y Viña del Mar, el grupo de grabadores de Concepción liderado por Julio Escámez y el Taller 99 de Nemesio Antúnez, hasta llegar al Taller de Artes Visuales (TAV) fundado a mediados de los ’70, la Escuela de Arte de la Pontificia Universidad Católica y la Facultad de Artes de la Upla, en la actualidad.

“Se construye una historia a través de una narrativa que va generando este enlace de personajes que van armando estas escuelas a lo largo de Chile”, precisa María Teresa Devia.

Mujeres grabadoras

El museo tendrá en exposición obras de grandes maestros del grabado, tanto antiguos como contemporáneos; entre ellos, los ya citados Carlos Hermosilla y Julio Escámez, Roser Bru, Rafael Munita, Nemesio Antúnez, Delia del Carril, Pilar Domínguez y más.

Las mujeres grabadoras también tienen un lugar destacado, según explica María Teresa Devia, quien señala que “hay un equilibro bastante importante entre grabadores y grabadoras dentro de la colección y la exhibición (…) Su trabajo no solo se compromete con una mirada social, sino que también con la estética de lo femenino y lo feminista”.

Entre las artistas grabadoras que estarán presentes en el museo figuran Marina Pinto, Roser Bru, Isabel Cahuas, Pilar Domínguez, Virginia Maluk y Virginia Vizcaíno, entre otras.

Escuela de calcografía

Como todos los museos contemporáneos, el MUG se plantea no solo como un espacio de exhibición, sino que también de extensión, investigación, ejecución y vinculación con la comunidad.

De esta forma, además de las siete salas de exhibición permanente, hay otras unidades que darán vida al museo. Entre estas, explica Devia, está el taller de grabado, situado en el subsuelo del recinto, donde los artistas podrán trabajar. Cuenta con una prensa, secadores, mesones, iluminación especial, etcétera.

La intención, señala Devia, es habilitar allí la primera escuela de calcografía de Valparaíso. La calcografía es una de las técnicas del grabado, que utiliza matrices metálicas para grabar. Es una técnica menos enseñada que la xilografía (matrices de madera) e incluso la litografía (matrices de piedra), por lo que el museo está entusiasta en poder iniciar una escuela de calcografía donde los artistas puedan aprender y practicar esta disciplina. La escuela estará a cargo de los artistas Jorge Martínez e Ismael Díaz.

También en el subsuelo funcionará el centro de documentación, una instancia abierta a investigadores donde se podrán consultar los miles de documentos provenientes del Fondo de las Artes de la Upla, que tienen relación con la historia del grabado.

En una sala subterránea, especialmente climatizada y temperada, y con estrictas medidas de seguridad, dentro de cajas metálicas cerradas, se guardan las obras que forman parte de la colección completa del museo, cedidas en comodato por el Fondo de las Artes de la Upla. Allí se resguarda la conservación de las obras y se preparan para su exhibición, bajo condiciones que las protejan de la luz, la humedad y los microorganismos.

Finalmente, el MUG también incluirá una tienda de productos para los visitantes y un café con terraza. A estos lugares se accederá por la escala Templeman, lo que permitirá, señala Devia, agregar un nuevo espacio público al cerro y estrechar los vínculos con la comunidad.

En este mismo sentido, adelanta que el MUG realizará actividades de extensión y vinculación con el medio, centradas principalmente en niños, con quienes se desarrollará un programa de acercamiento al grabado a través del teléfono celular y usando las plataformas de redes sociales.

 

Restauración

Cerca de tres años tomó la restauración de la casona ubicada en calle Lautaro Rosas, en el cerro Alegre, donde funcionará el Museo Universitario del Grabado. Se trata de una propiedad imponente del año 1886, que ha superado ya varios terremotos. La restauración se hizo con total respeto a la arquitectura y el diseño originales. Donde se pudo, se mantuvieron puertas, ventanas, cielos y pisos. En el auditorio, por ejemplo, se encuentra un maravilloso cielo raso de madera pintado con diferentes ornamentos, que se descubrió luego de raspar capas de pintura. Las bisagras de la puerta de entrada son las originales, con un fino diseño en fierro forjado. Las paredes mantuvieron su materialidad original de adobillo y vigas y el recubrimiento se hizo con un fino barro de color natural, que le da un aspecto único al museo. Las bases de la casona son muros de piedra de gran fortaleza, que sostienen los tres pisos hacia arriba, cuyas ventanas están orientadas hacia la bahía.
El museo cuenta además con espacios inclusivos, como ascensores que fueron instalados para garantizar el recorrido de personas con movilidad reducida, y una sala para personas ciegas, con una selección de obras donde la imagen de la estampa se tradujo en placas en relieve de aluminio, acompañadas de leyendas en braille.

 

Fuente: La Estrella de Valparaíso, sábado 18 de septiembre de 2021 (enlace para suscriptores).

 

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