El patrimonio rural del Aconcagua. Primera parte: Antecedentes generales del suelo

“La trascendencia del valle se ha evidenciado por su indudable combinación de elementos naturales que dan como resultado un fértil paraje, que ha sido la plataforma para el asentamiento de milenario origen.

Considerando lo indicado, el área de ocupación humana ha sido la caja del río en cualquiera de sus lechos como además de sus secciones, configurando un polígono en que el suelo ha dado la posibilidad de un uso principalmente agrícola que, en un inicio fue de subsistencia, para luego con la llegada del incariato hasta el presente introducir diversas técnicas que han aumentado el rinde de las cosechas, así como una ampliación de cultivos cuyas productividades están orientadas a la comercialización en una variedad de mercados nacionales y extranjeros.

En atención a la riqueza edáfica hay que indicar que, dependiendo de su localización, componentes y geomorfología, es dable encontrar dos tipos. Los primeros son los que coinciden con terrazas remantes, que en sí son suelos de topografía plana, ligeramente ondulada, que se han originado por partículas depositadas en áreas aluviales llanas, con una gran remodelación de  injerencia propiciado por los cursos de agua y, que con su espacialidad territorial, son considerados como los mejores a nivel regional, por cuanto tienen una gran potencialidad frutícola y de chacarería. Esta jerarquía tiene perfiles profundos, bien estructurados, de texturas finas a muy finas, lo que se potencia por un buen drenaje y muy buena aptitud para retener humedad.

Cabe destacar que estas superficies son propias de clase I y II, emplazándose principalmente  en la provincia de San Felipe.

Por su parte, hay áreas que son identificadas y coincidentes con cuencas de sedimentación, que fueron y son propiciados por sedimentos finos y desarrollados por una humedad excesiva, ocupando depresiones en las que se han conformado diversas características como son potencias estratigráficas de texturas finas a muy finas, drenaje inadecuado y gran contenido de carbonato de calcio.

La clasificación de estos espacios es clase II y IV y se encuentran entre las provincias de San Felipe y Quillota.

En tanto, en el curso inferior aconcagüino que identifica a los sectores costeros, se asoman los alfisoles que cuentan con buen grado de evolución. En este sector y de acuerdo con el informe “Diagnóstico y clasificación de los cursos y cuerpos de agua según objetivos de calidad. Cuenca del río Aconcagua” (2004),  “en la vertiente poniente de la Cordillera de la Costa estos suelos se han desarrollado directamente a partir de roca granítica, presentando un fuerte incremento del contenido de arcilla en profundidad”.

Por otra parte y, atendiendo a la geolocalización de estos lugares favorecidos por el recurso suelo, corresponde al primer, segundo y parte del tercer escalonamiento aquellos que principalmente son de riego. En tanto, entre la segunda mitad de la tercera terraza hasta la mitad aproximada de las montuosidades costeras y andinas se extiende el secano con sus ocho variedades, siendo las primeras cuatro las más favorables para la intervención del ser humano y las otras restantes con diversos grados de limitaciones de uso.

Pese a todo lo indicado la bioproductividad de los suelos del valle pende de las precipitaciones, las que se han reducido por la sequía climática y agrícola que afecta desde hace más de una década a nuestro país causando lo que se ha llamado la crisis climática, que es quizá la más desoladora de los últimos siglos y, por lo mismo, la sustentabilidad y sostenibilidad del paisaje agrario de Aconcagua está exhibiendo notorios cambios, los que de no contar con políticas públicas acertadas y severas conducirá en menos de una década a una crítica imagen, que en términos de nuestra existencia, parecería irreversible”.

***Gastón Gaete Coddou,  geógrafo y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de Playa Ancha.

Columna de opinión publicada en diario El Trabajo de San Felipe, el miércoles  1 de septiembre de 2021

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