Íconos patrimoniales del Valle del Aconcagua. Séptima parte: El patrimonio climático de la segunda sección

“El clima de un área puede ser entendido como el conglomerado de condiciones atmosféricas que interactúan con otros factores geográficos del lugar, dando como resultado una sinergia cuya acción influye en los seres humanos que habitan en esa parte.

En este sentido, en la historia planetaria se han generado diversos cambios climáticos, cuyos orígenes han sido atribuidos, entre otros aspectos, a causas naturales (por ejemplo, cambios de ciclo en las manchas del Sol, variación del eje magnético, grandes terremotos, erupciones volcánicas, etc.), por fenómenos externos a la dinámica de la naturaleza, como el impacto de meteoritos. Se suman a estos hechos las actividades del ser humano, en particular, las derivadas a partir de la revolución industrial, aspectos los unos y los otros que  han originado múltiples variaciones paisajísticas, y la vida que en ellos se desarrolló o subsistente hasta la actualidad.

En consideración a lo indicado, el clima del mismo modo que su conocimiento, son variables trascendentes para la humanización, ya que son estos hechos los que permiten determinar qué áreas del planeta pueden ser más o menos habitables y, en este sentido, Wallace y Vogel (1994) reflexionan al decir que “el desarrollo secuencial de las estaciones impone el ritmo de la vida en la tierra. La raza humana para abrirse camino en el mundo ha aprendido a adaptarse a los cambios estacionales, interanuales, etc., para programar sus actividades agrícolas, de pesca, de construcción, etc.”.

En relación con el Valle del Aconcagua y, en particular, su segunda sección, su tipología climática dominante está regida por los mesotermales con estacionalidad, marcada aún cuando en las últimas décadas de este siglo este modelo ha sido afectado tanto por el cambio climático como por el calentamiento global, que en su acción recíproca está causando una marcada sequía y olas de frío y calor, que han producido efectos indudables en las actividades socioeconómicas, principalmente, a la agricultura, reducción de las reservas de agua para el consumo humano, entre otros efectos adversos.

Profesor Gastón Gaete Coddou.

No obstante lo señalado, hay una gran riqueza patrimonial intangible en muchos sectores de esta parte del valle, que se identifica con los microclimas de características distintas a las de la zona en que se encuentran y permiten no solo la localización de ecosistemas endémicos con una variada flora y fauna, sino también actividades con rasgos característicos como son algunos tipos de cultivos y turismo. Además, de ser consideraras áreas terapéuticas, debido a sus especiales condiciones de luz natural, temperaturas adecuadas,  olores y colores naturales relajantes, entre otros aspectos que influyen positivamente en la recuperación de la salud física y mental, siendo el caso de pacientes que tienen afecciones pulmonares, respiratorias, psíquicas u otras.

En este concierto sobresalen, entre otras  comunas, las de Nogales, Hijuelas, Quillota y Olmué en las que la agricultura marca la agenda productiva, complementándose con actividades turísticas de variada oferta, que en su desarrollo han tenido positivos efectos en las economías locales. No solo los visitantes y turistas conocen la realidad, sino que la afabilidad de la población hace que las estadías sean muy apreciadas y concurridas durante todo el año, lo que evidencia una desestacionalización muy favorable para estos flujos de personas que se desplazan por variadas y pintorescas vías camineras, que se complementan con la infraestructura, el equipamiento y  seguridad ciudadana de muy buen nivel.

Como corolario de esta situación, queda en evidencia la multiplicidad de rasgos y particularidades patrimoniales que hacen de esta sección aconcagüina ser considerada en visitar y aprender de cada uno de sus valiosos antecedentes socioterritoriales”.

***Gastón Gaete Coddou,  geógrafo y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de Playa Ancha.

Columna de opinión publicada en diario El Trabajo de San Felipe, el miércoles  30 de junio de 2021

Pruebe también

En recuerdo de la profesora Elizabeth Chiappa Tapia (Q.E.P.D)

La comunidad de la Universidad de Playa Ancha expresa su profundo pesar por la partida de la exacadémica de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas a la que dedicó 29 años de incansable aporte intelectual y formativo.