La gobernanza del Aconcagua, un modelo de gestión

“El valle del Aconcagua, al igual que muchas locaciones de Chile Central, está afectado por la sequía más prologada de los últimos cien o más años, situación  que se ha visto agudizada por el cambio climático y el calentamiento global, que están alterando aceleradamente el paisaje de toda esta morfología transversal. Con ello ha disminuido, principalmente, el caudal del río y sus afluentes que han convertido a este curso en una sombría estela de un acuoso color café oscuro, que es un insípido flujo que en nada  se parece a la voluminosa y abundante escorrentía a la cual nos tenía acostumbrado el Aconcagua, y que causaba temor cuando las precipitaciones de otrora lo hacían salir de su curso e inundar  plantíos y partes ribereñas de las ciudades ubicadas en el lecho bajo y medio de la caja del río.

Ante este desolador panorama y en respuesta a la escasa presencia de los entes fiscalizadores, han surgido en estos últimos años asociatividades comunitarias que, en conjunto con las autoridades comunales han desarrollado una interacción digna de destacar, cuyos beneficiarios no solo han sido los afectados, sino también las actividades que ellos desarrollan en sus locaciones habituales ,en particular en el medio rural.

Profesor Gastón Gaete Coddou.

Considerando lo indicado, en esta columna se han destacado los ejemplos de Putaendo y Panquehue a los que se suma últimamente un gran esfuerzo de gobernanza que, en sí es la forma  de gobernar que plantea como propósito la consecución de un desarrollo económico, social e institucional a largo plazo, suscitando un equilibrio acorde entre el Estado, la sociedad y el mercado de la economía. Todo lo anterior, en el deseo de obtener una solución de amplio y positivo efecto en la comunidad, situación que se plasmó  en la próspera comuna de Santa María, dentro de la cual  la comunidad de regantes del canal Salero San José, después de un trabajo de dos años en la búsqueda de una salida para enfrentar la crisis hídrica, recibirán equipamiento para reducir el impacto del déficit natural de agua, hecho que se  concretará en breve con la instalación  de una geomembrana, pantalla de impermeabilización que se extiende en el suelo para dar estabilidad mecánica al mismo y cuyo  uso, principalmente, es evitar pérdidas de infiltración del volumen de agua, en este caso del tranque acumulador el Jarino.

Dicho embalse, será sometido asimismo a labores de limpieza y  remoción de sedimentos de su fondo, aumentando con ello su capacidad de contención en 49 .000 metros cúbicos. Cabe destacar que esta superficie de impermeabilización tiene una vida útil de 25 años, tiempo durante el cual 500 hectáreas de fértil suelo santamariano podrán ser regadas con mayor seguridad durante varias décadas promoviendo, de esta forma, un desarrollo sostenible y sustentable de esta tradicional actividad primaria.

Acerca del cómo se logró esta acertada intervención territorial hay que resaltar que su  concreción se debió a que la citada organización formal se adjudicó un proyecto de financiamiento promovido por el Indap y el Gobierno Regional, entidades a las que se unió la participación de la municipalidad local, el SAG, la asesora legal de la agrupación de regantes, y otros organismos y autoridades que, unieron esfuerzos generando sinergia que es un modelo de gestión a seguir por otras comunidades que, en la actualidad, enfrentan y ven con angustia como sus terrenos, progresivamente, se ven afectados en su productividad, por la inclemente sequía”.

 

***Gastón Gaete Coddou,  geógrafo y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de Playa Ancha.

Columna de opinión publicada en diario El Trabajo de San Felipe, el miércoles  5 de mayo de 2021.

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