Académica UPLA sugiere mejoras a anteproyecto que revisa normativa que regula contaminación en cuerpos de agua

El 26 de abril finalizó la Consulta Ciudadana realizada por el Ministerio de Medio Ambiente para recibir observaciones y comentarios respecto al anteproyecto que revisa el Decreto Supremo Nº 90 de 2000, que establece la norma de emisión para la regulación de contaminantes asociados a las descargas de residuos líquidos a aguas marinas y continentales superficiales.

La Dra. Marisol Belmonte Soto, coordinadora de Investigación y Postgrado de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Playa Ancha e investigadora principal del proyecto Fondecyt 11190498 “Clausing water cycles: domestic wastewater treatment by means of brine from desalination plants”, plantea las siguientes observaciones a fin que se consideren ciertas variables no contempladas:

“El anteproyecto al Decreto Supremo (D.S.) N°90 es necesario y urgente poder actualizarlo, lo que resulta positivo en el sentido general. Sin embargo, y dado que esto ha tenido varios obstáculos que cruzar para llegar a la instancia actual (Consulta Ciudadana), no hay que olvidar que ya han transcurrido más de 10 años de la primera versión del anteproyecto, y más de 20 desde que la normativa actual entrara en vigor. Eso ha significado para los distintos cuerpos de agua receptores de estos efluentes, estar enfrentando una intensa y prolongada sequía que ya muchos sabemos que llegó para quedarse, sumado al intenso uso del recurso hídrico para las distintas actividades o para aquellas que aún disponen del recurso hídrico. Esto sin olvidar que las cuencas tienen múltiples usos (dentro de los cuales está la conservación de los ecosistemas que albergan) cumpliendo con una serie de servicios ecosistémicos.

“Si bien el objetivo de este anteproyecto es prevenir la contaminación regulando algunos contaminantes generados por las fuentes puntuales (“establecimientos”) los cuales son descargados hacia los cuerpos de agua marinos y continentales superficiales, no puede desconocer que llegan al ambiente. Es ahí en donde ocurren una serie de impactos ambientales que repercuten a todos, por lo que se hace necesario que este anteproyecto tenga una mirada más actualizada en donde no sólo incorpore parámetros físico-químicos, sino que también biológicos que permitan evaluar el real impacto que están teniendo los contaminantes en los cuerpos receptores. Normativas internacionales ya incluyen esto, por ejemplo Canadá, y Directrices de la Unión Europea.

“Por otra parte, se hace necesario incorporar dentro de los parámetros físico-químicos para la determinación de la materia orgánica, la medición de la Demanda Química de Oxígeno (DQO) complementario a la actual Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO). Una medida ya más que estandarizada, de rápido resultado (pensando en su detección para enfrentar como indicador de problemas de contaminación asociado a la descarga de materia orgánica) y que puede ser muy eficiente a la hora de relacionarla con la DBO. En la actualidad tanto las normativas europeas como otras miden la DQO, en vez de la DBO. Y en Chile ¿por qué se persiste con este mismo parámetro en todas las normativas nacionales?

“Es muy positivo que este anteproyecto incorpore la regulación de los nutrientes en los cursos de los ríos que llegan a una zona lacustre, sin embargo esto resulta insuficiente por lo que se hace urgente que se limite los niveles de nitrógeno y fósforo en todas las tablas de esta propuesta. Se entiende que el poner medidas más estrictas al nitrógeno por ejemplo, implica que las fuentes emisoras deberán adaptar/mejorar/incorporar a sus actuales sistemas de tratamiento, sistemas terciarios que permitan reducir los compuestos nitrogenados (la OCDE ya nos indica que Chile tiene falencias serias en este aspecto). Esto implica un costo importante de inversión, y de emplear sistemas avanzados para eliminar el nitrógeno, que no es menor. En donde cabe la pregunta ¿quién costeará esto? Sin embargo, creo que este es el momento de hacernos cargo por los problemas de contaminación generados. Europa ha avanzado mucho en este sentido, apostando por normas más estrictas para los nutrientes, y financiando avances hacia una tecnología que sea más eficiente y compacta para eliminar estos compuestos, o para reusar o valorizar tanto los nutrientes como el agua.

“Me detengo en este último punto: reusar o valorizar. Es ahí donde este anteproyecto no puede olvidar que es parte de un todo, y que más temprano que tarde las aguas residuales deben ser aprovechadas como fuente de nuevos recursos (agua, energía, nutrientes, entre otros) y evitar que lleguen al mar. En esa misma línea es primordial incorporar el uso de herramientas ecotoxicológicas que permitan evaluar los impactos de los distintos contaminantes, que puedan desde ya garantizar de alguna medida su potencial “reuso” de este recurso. Por ejemplo, ¿qué sucede con los compuestos emergentes y de uso personal y farmacológicos que no son tratados por los actuales sistemas de tratamiento al interaccionar con el medio ambiente? Al respecto, ya existen algunos estudios focalizados en Chile que muestran que existen estos elementos en cantidades trazas en cuencas hídricas nacionales, debido principalmente a la descarga de aguas residuales urbanas.

“En relación con el mar, creo que eso es un punto muy débil de este anteproyecto. No se puede seguir pensando que el “gran sistema de tratamiento” sean nuestros océanos. En ese sentido, se debe urgentemente actualizar incorporando parámetros físico-químicos y biológicos, y no sólo esperar el efecto de dilución de esta gran masa de agua ya sea en zona de protección litoral, fuera de ella o en estuarios, como es la nueva tabla incorporada en este anteproyecto. Por ejemplo, la descarga de aguas residuales urbanas en zonas costeras se realiza mediante emisarios, que obviamente cumplen con la normativa actual, pero que no mide por ejemplo: materia orgánica, otros elementos. Para luego tener como principal fuente de agua para consumo humano en zonas costeras, el mar.

“Todavía se está a tiempo de mejorar este anteproyecto y el resto de las normativas considerando la reutilización de las aguas residuales y previniendo de manera efectiva la contaminación en los cuerpos de agua, sobre todo en medio del cambio climático que nos afecta. Pero siempre desde una perspectiva integrada y global. Por lo tanto, cabe preguntarse en relación a las aguas residuales: ¿descargarlas simplemente o aprovecharlas? Debemos prepararnos”.

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