El patrimonio vivo del Aconcagua

Rubén Montenegro y su familia (El Trabajo de San Felipe).

“La realidad aconcagüina no solo se distingue por la variedad de paisajes que, desde la costa hasta la cordillera andina, concentran una pléyade de postales en que la naturaleza y la obra transformativa del ser humano en su posicionamiento territorial ha desarrollado actividades que han dejado registros de trascendente valor patrimonial, tal es el caso del ex molino en la localidad de Lo Blanco en la comuna de Catemu, que con su presencia casi incólume deja en evidencia el trabajo de la tierra y la transformación del trigo en harina.

En cuanto a la Tres Veces Heroica ciudad, los figurativos matéricos no dejan de exaltar la riqueza arquitectónica que se hace patente con los templos de la Catedral, San Antonio de Padua de El Almendral y la Iglesia del Buen Pastor a las que se unen el edificio de la Gobernación y otro interesante cuerpo de edificio de departamentos, ubicado en la intersección de las calles José Soffia esquina de Joaquín Oliva, vereda norte.

Sin embargo, todo este plantel de infraestructura no tendría mayor valor si no fuese por las personas que hacen uso de ellos y, por lo mismo, el axioma de todo paisaje cultural es la comunidad y dentro de esta hay personas que destacan por su trascendencia en un trabajo silencioso en pro de la comunidad.

Profesor Gastón Gaete Coddou.

En ese sentido, destacaré a dos ciudadanos, siendo la primera de ellos la señora Luz Gatica, notable historiadora local y gestora cultural, quien con su incansable trabajo en favor de rescatar la historia del Valle, ha publicado recientemente un interesante libro titulado “Pilares de Esquina de Aconcagua”, obra en la que esta autora destaca el valor de este ornamento columnar, que en su matérico puede ser una pieza pétrea o de madera las que fueron de uso no solo ornamental, sino estructural de las viviendas, que en el marco del texto referenciado nuevamente están localizados en la comuna de Putaendo. A juicio de la señora Luz, revelan no solo la necesidad de su preservación, sino también, de la sostenibilidad de estos vestigios, que junto a otros van entretejiendo una densidad de relaciones socio – territoriales, que con sus registros espacio temporales, van haciendo historia la cual es preciso rescatar y proyectar a las generaciones venideras.

En cuanto al otro sanfelipeño que es digno de subrayar, y es el caso de don Rubén Montenegro, quien con su octogenaria existencia ha pertenecido 74 años como voluntario del Cuerpo de Bomberos de San Felipe, institución republicana que es la de mayor reconocimiento en la ciudadanía. Es precisamente en este ambiente de compañerismo, confraternidad y entrega a la comunidad que don Rubén ha hecho una trayectoria de servicios que lo convierten en un “Bombero Insigne” y que con una mente iluminada por la experiencia resulta ser una biblioteca ambulante al decir de tantas vivencias e historias, que podrían dar paso a un registro visual, tal cual se está haciendo en la vecina Catemu.

Queda pues hecho el llamado a las autoridades de la cultura no solo del municipio, sino también a las regionales para que se acerquen a estos ciudadanos ilustres y hagan de su existencia un ejemplo de trascendencia a seguir, a fin de que no se extinga la valoración hacia lo nuestro y la entrega a los demás”.

 

***Gastón Gaete Coddou,  geógrafo y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de Playa Ancha.

Columna de opinión publicada en diario El Trabajo de San Felipe, el miércoles  24 de marzo de 2021.

Pruebe también

Dirección de Equidad y Género cierra año académico con curso sobre género e inclusión

Actividad se inició el 18 de este mes y continúa el 20 y 21. Participación será certificada por las universidades del CRUV.