¿Por qué optar por una universidad regional?

Las universidades chilenas se encuentran abocadas al proceso de admisión 2021, momento especialmente complejo en las tareas que cada año deben enfrentar. En particular, este año aparece como un período signado por grandes desafíos: no hemos superado aún la pandemia, que ya registra más de 2,3 millones de muertes y más de 107 millones de infectados en el mundo. Además, se enfrentan complejidades en materia económica, política y social.

En el difícil momento por el que cruza nuestro país, las universidades han dado prueba de la importancia que tienen. Las capacidades científicas y técnicas que han instalado las universidades regionales pertenecientes al CRUCH han permitido -en el marco de la emergencia- acompañar la acción del Estado, apoyar a las comunidades regionales y mantener encendida la esperanza. Los laboratorios, equipamientos y capacidades profesionales puestos a disposición de la comunidad nacional son producto de un esfuerzo sostenido basado en la convicción de contribuir al desarrollo y a la equidad.

Es por ello que, en medio del proceso de ingreso a las universidades, queremos reconocer y valorar a toda la juventud que ya ha formalizado su intención de formarse en nuestros planteles y, a quienes aún no lo han hecho, recordarles que la oferta de carreras disponible de norte a sur del país es amplia, diversa y de reconocida calidad.

Dicho esto, creemos que existe un conjunto de razones que avalan el optar por una universidad regional.

Estos planteles se caracterizan por el fuerte vínculo con las comunidades de sus territorios y con sus fuerzas productivas. De esta forma, nuestras universidades forman profesionales y técnicos de alta calidad, que gozan de gran empleabilidad porque su formación se centra en el desarrollo integral de las personas.

Las universidades del Estado trabajan para conformar un sistema que impulsa un proceso colaborativo que permite el intercambio de experiencias, cursar asignaturas en red, desarrollar prácticas o participar de procesos de investigación en cualquiera de ellas, a lo largo de todo Chile. A esta iniciativa de movilidad se suman, en regiones, otras experiencias que participan de esta lógica y que tienen como actores destacados a las universidades tradicionales con vocación pública, como es lo que ocurre, por ejemplo, entre las cuatro universidades del Consejo de Rectores de Valparaíso (CRUV).

Destaca también nuestro fuerte compromiso con la inclusión, que se traduce en que nuestras instituciones acogen estudiantes con necesidades educativas especiales y que provienen de establecimientos municipales, de servicios locales de educación pública o colegios particulares subvencionados. En lo referido a gratuidad, más de la mitad de los estudiantes matriculados en nuestras universidades estudian con este beneficio. En la misma línea, hemos desarrollado programas para incluir a una mayor diversidad de estudiantes, considerando a pueblos indígenas, inmigrantes y a la población LGTBI+.

Finalmente, la educación que se imparte en nuestras universidades se orienta a la formación de seres humanos integrales, con pensamiento crítico y reflexivo, comprometidos con su entorno, atentos a las transformaciones sociales y su impacto en el desarrollo personal y colectivo.

En definitiva, un abanico amplio de razones por las cuales elegir estudiar una carrera que apasione a cada postulante, impartida por universidades sólidas, confiables y con visión de futuro.

 

Patricio Sanhueza Vivanco
Rector Universidad de Playa Ancha
Presidente Agrupación de Universidades Regionales

 

Fuente: columna de opinión publicada en El Mercurio de Valparaíso, sábado 13 de febrero de 2021 [acceso para suscriptores].

 

 

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