Psicólogo UPLA analiza los principales desafíos de las clases en línea

Como comprensible, calificó el doctor en Psicología de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), Boris Villalobos Parada, el reciente estudio que dio a conocer la Fundación Educación 2020 e Ipsos, que reveló que el 44% de los estudiantes dijo aprender “poco y nada” con las clases online en contexto de la crisis sanitaria.

A menos de un mes de concluir las clases y con un futuro sociosanitario incierto, esta segunda encuesta #EstamosConectados abordó (entre otros), los factores que impactan en el aprendizaje. Para el doctor Villalobos, especialista en educación, hay varios puntos clave que explicarían estas cifras, uno de ellos es la enorme diferencia que existe en el acceso a la conectividad en nuestro país. Es más, advierte que éste varía bastante de un quintil a otro, tal como lo evidencia el estudio de País Digital (2017) que reveló que solo el 50 por ciento de las personas de menores ingresos tiene acceso a internet.

Pero hay más. La disponibilidad de computadores para cada uno de los integrantes de la familia (que estudia o trabaja) es una realidad lejana o, al menos, un escenario complejo para el cual no estábamos preparados –precisa el académico. Ocurre algo similar con el espacio adecuado para desarrollar labores de enseñanza-aprendizaje.

Dra. Boris Villalobos.

Otro punto importante tiene que ver con la labor docente y todo el estrés que significó para ellos adaptar su metodología y sus conocimientos para impartir una clase en línea en este nuevo escenario que se impuso de un momento a otro. Todo esto, se suma a la alteración emocional que significa vivir en cuarentena, confinados, alejados de los demás y en medio de una emergencia sanitaria que derivó en crisis laboral y económica. Este factor –a su juicio- explicaría que los estudiantes respondan que han aprendido poco bajo esta modalidad de enseñanza virtual.

“Aprender es un acto social. Yo aprendo con otros. Yo aprendo en un espacio compartido con otras personas y desde ahí, que los estudiantes no hayan podido compartir por ejemplo con sus compañeros regularmente, que no hayan podido hacer trabajos grupales o comentar lo que pasaba en la sala de clases y compartir la experiencia de aprender. Es probablemente también una razón que afecta negativamente a la motivación por aprender y eso puede afectar el aprendizaje, así es que las cifras no son sorprendentes”, dice el Dr. Villalobos.

DESAFÍOS

El profesional advierte que, si bien hay un claro llamado de parte del Ministerio de Educación para retornar a las clases presenciales, ello no necesariamente implica que estén las condiciones de seguridad para profesores y estudiantes. Por lo tanto, mientras no esté disponible una vacuna, siempre existirá la posibilidad de volver al confinamiento -comenta-. Por lo tanto, como el futuro es tan incierto, Villalobos plantea que lo más recomendable sería que los docentes se capaciten adecuadamente en el uso de las tecnologías. Ello bajaría el nivel de estrés y presión al cual están sometidos muchos de ellos y, a la vez, permitiría extender puentes con otros y promover la existencia de la comunidad educativa.

Finalmente, además de mejorar la conectividad de profesores y estudiantes, para el Dr. Villalobos, el gran desafío será realizar los ajustes curriculares necesarios (como la priorización de contenidos que se aplicó este año), a fin de responder a la realidad social que vivimos. De paso, enfatiza que siempre es bueno ver el aspecto positivo de toda crisis, pues ella genera cambios importantes en la sociedad, que fortalecen y promueven nuestra capacidad de adaptación.

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