Tradición de grabado

A partir de la donación que en 1991 recibió la Universidad de Playa Ancha (UPLA) de la colección del artista Carlos Hermosilla (1905-1991), y de las siguientes que llegaron de otros creadores de la región, comenzó un largo camino hacia la formación del Museo Universitario del Grabado. Un espacio que, luego de años de planificación y recuperación patrimonial, fue recientemente habilitado en una antigua casona en el cerro Alegre, en Valparaíso.

El lugar nació al alero de la Fundación Museo Universitario del Grabado, a su vez conectada al Fondo de las Artes de la UPLA, unidad que fue creada cuando recibieron ese importante legado. Estas obras fortalecieron la significativa línea de trabajo que había comenzado la universidad en la formación de la disciplina del grabado, con profesores como Pilar Domínguez y Víctor Maturana, entre otros.

En esta casa del siglo XIX, ubicada en Lautaro Rosas 485, funcionaron durante años los talleres artísticos de la UPLA, pero para este proyecto requirió de un profundo trabajo de restauración y habilitación, diseño que estuvo a cargo de la oficina Fajardo de la Cuba y del arquitecto Hernán Bugueño. Hubo un esfuerzo por recuperar todos los materiales nobles de la construcción, comenzando por el piso de parqué y entablados de madera, así como el mármol de la entrada y las baldosas de la cocina; también se conservaron las puertas y ventanas originales, y se refaccionaron los muros de albañilería y barro. “La casa en sí misma es parte de la museografía, hay un diálogo muy lindo entre lo recuperado y los elementos nuevos”, dice su directora, María Teresa Devia.

En sus 1.170 m2, tres plantas y diferentes salas de exhibición, se alberga un conjunto de más de 13 mil piezas, entre grabados, matrices, estampas, monotipias, documentos y herramientas que forman parte de una muestra permanente que reconstruye la memoria del grabado en Chile y Latinoamérica. Sin embargo, hay una especial consideración a la tradición local, recordando que la primera escuela de esta disciplina se levantó en Viña del Mar, en 1939, bajo la dirección de Carlos Hermosilla: una sala lleva su nombre y está dedicada a sus obras y a las de sus alumnos. “Nos interesa poner en valor las matrices de la enseñanza del grabado y las escuelas que permitieron su desarrollo”, explica María Teresa.

El museo además cuenta con recintos para exposiciones temporales, tiene un archivo de documentación e investigación, espacios de mediación y talleres con prensas para artistas emergentes. “Queremos que sea inclusivo en todo sentido, de manera que los visitantes se acerquen y se apropien del grabado”, afirma. En este contexto, crearon una sala para el público no vidente, compuesta por 25 obras traducidas a una matriz que hace una lectura inversa a la original, realizadas por la artista Maricel Gómez.

Su ubicación, en pleno barrio patrimonial, muy cerca del Templeman, lo convertirá en parte del circuito cultural de Valparaíso; junto con su apuesta por abrirse a la calle por medio de una plaza en la que estarán la tienda y la cafetería. Luego de dos años de trabajos –financiados con fondos del gobierno regional y de la UPLA–, está a la espera de su pronta apertura presencial. (Facebook: Museo Universitario del Grabado. www.upla.cl/museodelgrabado)

 

Fuente: Revista VD (suplemento de El Mercurio, Santiago), sábado 14 de noviembre de 2020 (enlace para suscriptores).

 

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