El desarrollo urbano de la ciudad de San Felipe. Cuarta parte: Siglos XX y XXI

«La ciudad como resultado de la actividad del ser humano es un ente que está en constante transformación, ya sea por hechos naturales o culturales que determinan cambios y modificaciones en su fisonomía y fisiografía y, por lo mismo, el registro de esos acontecimientos es necesario para conservar la memoria social. Aquello ha sido el objetivo de esta serie de columnas de opinión en que se han descrito a grandes rasgos transformativos y  geohistóricos de la “Tres Veces Heroica Ciudad”.

En lo que respecta al siglo XX, San Felipe estaba inmerso en una nueva concepción socioeconómica que trajo el surgimiento de una clase media, que podría entenderse como el resultado de la ampliación de la cobertura educacional y la aparición  de una incipiente, pero dinámica industrialización, que no solo significó la presencia de la construcción de las fábricas (por ejemplo, conservas de frutas y legumbres “La Baskonia”, Pentzke, jarcias y cordeles Parry, Champagne Martínez, curtiembre Lafón y Barraca de madera de Larrondo Hermanos, etc.), sino también de muchas poblaciones asociadas a estas actividades. Todas ellas en su constitutivo fueron transformando el aspecto  citadino. Se vinculan para este período actividades complementarias, pero necesarias como fueron la Caja de Crédito Agrario, el Banco Español de Chile, la Caja Nacional de Ahorro, el Banco de Chile y la Caja de Crédito Hipotecario.

Profesor Gastón Gaete Coddou.

En cuanto al ámbito sociolaboral, en este lapso de tiempo se promovió la asociatividad, lo que trajo aparejado diversas sociedades mutualistas y sindicatos, que tenían como finalidad entregar apoyo a sus asociados en materias sanitarias, vestimenta, manutención  y educación.

Más entrado el siglo pasado, el Estado hizo presencia en San Felipe con la llegada, entre otras instituciones,  del Banco del Estado (1961), la Corporación de la Vivienda (CORVI) y  la Superintendencia de Educación, organismos que en su funcionamiento ampliaron la cobertura, construcción y fiscalización de diversos servicios.

Como resultado de este período, la población urbana se acrecentó tal cual lo reflejan las cifras censales que de 10.426 personas (1907) se elevó  a 61.126 habitantes (2002), lo que desbordó el plano de damero hacia  una configuración de estrella, en la que las vías de circulación fueron los troncales de los nuevos barrios y la ocupación de áreas rurales, que en sí consolidaron una incorporación de antiguos asentamientos y el desarrollo de una conurbación con dos centros motores de servicios como son las ciudades de Los Andes y San Felipe.

En la actual centuria y las dos décadas de la misma, la industria inmobiliaria no ha cesado en su veloz ritmo de crecimiento, lo que no ha sido acompañado del plantel industrial local que, en los últimos años ha ido en franco decrecimiento, lo que ha frenado las expectativas de desarrollo y, sin duda, la importancia como nodo de envolvimiento y atracción de San Felipe.

No se puede dejar de mencionar como la interculturalidad se ha hecho patente en estos últimos 10 años, con la llegada de migrantes palestinos, haitianos, colombianos y de otras nacionalidades que buscan una oportunidad de vida para ellos y sus familias, aun cuando no ha sido una incorporación tan favorable dado lo indicado y además por la ralentización de las actividades agroproductivas del valle del Aconcagua, que se han agudizado no solo por la sequía, el estallido social,  los vaivenes de precios en los mercados internacionales, y últimamente por la pandemia del Covid-19.

A lo indicado, se adicionan las catástrofes naturales que no han dejado de afectar (terremoto, inundaciones, temporales, etc.) que en combinación con los sucesos propios del ser humano, no generan un auspicioso panorama.

Como síntesis queda en evidencia la necesaria gobernanza territorial, en la que los actores públicos y privados establezcan de manera clara un plan de trabajo debidamente planificado y, en ese sentido, cobra importancia el aporte de las universidades, dado que tienen la masa crítica para consolidar con todos los participantes una meta común, cual es retomar la senda del desarrollo sustentable y sostenible de la “Firme y Feliz Ciudad” y sus alrededores».

 

***Gastón Gaete Coddou,  geógrafo y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de Playa Ancha.

Columna de opinión publicada en diario El Trabajo de San Felipe, el miércoles 21 de octubre de 2020.

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