”El gran desafío de la nueva Constitución será plasmar la pluralidad social, las demandas y necesidades del Chile actual, poniendo como eje central la dignidad humana”

Dr. Felipe Venegas San Martín.

A menos de un mes de la realización del Plebiscito donde la ciudadanía definirá si desea una nueva Constitución y a través de qué mecanismo (Convención Mixta Constitucional o Convención Constitucional), el polítólogo, doctor en Estudios Americanos, especialista en política latinoamericana y académico de la Facultad de Ciencias Sociales, Felipe Venegas San Martín, hace un análisis en el que enfatiza que la legitimidad será la gran característica que diferenciará a la eventual nueva Constitución de las tres anteriores. Con la misma claridad, adelanta que “el desafío será plasmar en ella la pluralidad social, las demandas y necesidades del Chile actual, poniendo como eje central la dignidad humana”.

SIN JUICIOS A PRIORI

– A casi un año del estallido social, además de lograr un acuerdo en torno al Plebiscito para definir una nueva Constitución ¿Cómo cree que la historia evaluará lo que ocurrió con la movilización social de octubre y noviembre pasado?
“La historia no hace juicios a priori, por lo demás, en este momento no sabemos si el estallido como lo vivimos ha terminado o mutado para encauzarse en un proceso institucional, como es el plebiscito y una posible etapa constituyente, o solo estamos en una pausa. En todo caso me parece que desde una perspectiva histórica, no se podrá desvincular el proceso constituyente con los hechos del año pasado”.

-¿La postergación del Plebiscito en seis meses (obligada por la pandemia) ¿favoreció o no la polarización en nuestro país?
“Primero hay que señalar que la polarización es un fenómeno consustancial a cualquier elección, más aún en aquellas donde solo existen dos opciones radicalmente opuestas, por lo cual no hay que ver la polarización como algo negativo. Lo preocupante sería precisamente que no existiera. Y respecto de la postergación, me parece que más bien ayudó a generar mayor información que, aunque todavía insuficiente, es mucho más que lo que se podía generar en abril. Y la información es un aspecto clave en cualquier elección”.

ACELERACIÓN DEL PROCESO

-A su juicio, sin las movilizaciones de octubre del año pasado ¿habría sido posible lograr esta consulta ciudadana?
“Probablemente no, ya que la posibilidad de entrar en un proceso constituyente no estaba en la agenda del gobierno ni de la oposición. Esta última mayoritariamente estaba apostando a retomar el proceso iniciado bajo el gobierno de la expresidenta Bachelet, una vez recuperado el gobierno, de manera que las movilizaciones actuaron como un acelerador del proceso”.

-Esta no es la primera vez que se considera un Plebiscito para resolver un dilema constitucional (el Presidente Allende, el 8 de septiembre de 1973, comunicó su decisión de hacer un Plebiscito para resolver la polarización política…) ¿Cree que con este paso por las urnas se resolverán las divisiones sociales y políticas en torno a la Constitución que nos debería regir?
“El conflicto y las divisiones políticas son inherentes a la condición humana, por lo tanto, la política no busca terminar con las disputas, sino atenuarlas a través de respuestas institucionales en el marco de la democracia. En este sentido, ninguna constitución en la historia ha logrado terminar con los conflictos. De hecho toda discusión constitucional genera, y ya ha producido en nuestro caso, nuevos debates , los que se multiplicarán al irse incorporando otros temas si el proceso avanza. Aquello, lejos de ser un problema, significa un enriquecimiento de la democracia, más aun si hay una significativa participación de la sociedad civil en el proceso”.

-Hay grupos de derecha y conservadores en general, cuyos argumentos por el rechazo se fundamentan sembrando dudas sobre una eventual inestabilidad política…
“Se trata de la vieja táctica del miedo que resultó tan desastrosa para ese sector político en el plebiscito de 1988. Creo que la sociedad chilena ha aprendido, porque ha sido capaz de generar cambios fundamentales por medio de la democracia sin afectar la estabilidad política del país. Por el contrario, con todas las críticas que se le puedan hacer a la época de la Concertación, ha sido una de las etapas de mayor estabilidad política de la historia. No hay que tener miedo a los cambios ni al debate, sino entenderlos como elementos naturales de la política en donde las normas que determinan la convivencia social se deben ir adecuando a la realidad social”.

CUESTIÓN DE CONCIENCIA Y VOLUNTAD

-¿Considera que la realización de esta consulta ciudadana y la eventual nueva Constitución serán suficientes para responder a las demandas transversales que apelan a la dignidad de las personas (reconstruir las confianzas, generar acuerdos transparentes, disminuir la desigualdad social, etc…)
“La respuesta a las demandas a las que se refiere la pregunta implican procesos políticos, económicos y sociales de mediano a largo plazo que no se resuelven solo con una Constitución. Esta puede establecer normas y principios que sirvan de fundamento para la construcción de un modelo de desarrollo diferente que ponga en el centro la dignidad de las personas, pero más allá del proceso o texto en sí, este cambio depende de la conciencia y voluntad en el tiempo de todos los actores sociales para concretarlo”.

– En su opinión y de acuerdo a la experiencia comparada y las demandas sociales ¿la ciudadanía se inclinará por la Convención Mixta Constitucional o por la Asamblea Constituyente?
“Primero, hay que señalar que las circunstancias políticas de cada caso determinan el modelo de composición y organización que se adopte. En este sentido, la experiencia latinoamericana entre 1990 y 2015, de seis países (Bolivia dos veces) que han cambiado su constitución, tres lo han hecho por la vía del congreso (El Salvador, Bolivia y Nicaragua) y tres mediante asambleas constituyentes (Colombia, Venezuela y Ecuador). Resulta interesante el caso de Bolivia, país en donde el cambio constitucional vía congreso de 1994 fue un fracaso, teniendo que cambiarse la constitución nuevamente en 2009, esta vez por la vía de la Asamblea Constituyente. En los países que han optado por esta segunda opción a través de consultas a la ciudadanía, la Asamblea Constituyente ha triunfado ampliamente desde más del 60% en Ecuador hasta más de 90% en el caso de Colombia el año 1991. Otro elemento interesante es que también estas asambleas han estado conformadas por constituyentes provenientes de partidos políticos y movimientos sociales”.

-¿Qué aspectos deberían marcar la diferencias con las tres grandes constituciones que ha tenido Chile? (mayor representatividad, participación, u otros…)
“La gran diferencia está en el contexto democrático, que permite contar con información y transparencia, así como una amplia y variada representación de la ciudadanía, la que al estar expresada de forma más diversa posible, otorgará una legitimidad con la cual no ha contado ninguna de nuestras tres constituciones más importantes”.

-¿Cuál es el principal desafío de la nueva Carta Fundamental?
“A mi parecer, es lograr plasmar la pluralidad social, las demandas y necesidades del Chile actual, poniendo como eje central la dignidad humana, el reconocimiento de los otros, de la diferencia al interior de la unidad. En definitiva, ser el sustento de un modelo de desarrollo inclusivo en el cual el crecimiento económico genere bienestar social para todos”.

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