“Cambio de horario es antinatura y nefasto para el organismo”

A contar del sábado 6 de septiembre comenzó a regir en el territorio nacional el horario de verano, instancia en que el reloj se adelantó en una hora en Chile Continental, con excepción de la Región de Magallanes y Antártica Chilena.

Por lo que si se levantaba a las 06:00 de la mañana, ahora perderá una hora de ese sueño, porque tendrá que levantarse una hora antes. Quienes están a favor de este cambio, argumentan que las variaciones en el cuerpo son insignificantes.

Para el subdirector del Laboratorio de Neurociencias de la Universidad de Playa Ancha, Claudio Berríos Bravo, aquello resulta negativo, porque afirma que estos cambios abruptos quiebran el ritmo circadiano del individuo, que corresponde al ciclo de vida que ocurre en un día, el cual está ligado directamente a las horas de luz y de sombra, así como a la temperatura.

Una serie de procesos biológicos del organismo se ven alterados por esta modificación horaria, afirma el académico, que más allá de que el cuerpo experimente fatiga, desorientación o insomnio, se ve afectada la producción de hormonas fundamentales para la regulación del desarrollo y crecimiento, la reproducción del ser humano, la adaptación al estrés, entre otros.

Académico Claudio Berríos Bravo.

“Yo lo veo como algo nefasto, porque altera nuestros ciclos circadianos. Circum significa alrededor, y diano, día, ciclo de alrededor de un día. Y, conjuntamente con eso, altera el eje hipotálamo-hipofisiario con el resto de las glándulas, particularmente el eje hipotálamo-hipofisiario-adrenal para el cortisol; hipotálamo-hipofisiario-gonadal para la producción de hormonas sexuales; somatotrófico para la producción de la hormona de crecimiento.   Esto genera además, la alteración de un sistema relativamente nuevo que se ha ido descubriendo, que es el sistema glinfático (glymphatic system brain), que permite un drenaje a nivel cerebral. Este sistema glinfático durante la noche mientras dormimos, moviliza sustancias neurotransmisores, lípidos, glucosa, también lo hace durante el día. Y, de pasada, retira ciertas sustancias que podríamos llamar desechos o basura metabólica”, precisa Berríos.

Añade el especialista en neurobiología de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, que si de un día para otro empieza a cambiar el ritmo del ser humano en una hora, aquello genera un desorden tremendo.

“Entonces, el cerebro está totalmente perdido durante los primeros días de adaptación, que a veces pueden demorar semanas, incluso meses en algunas personas. Este es un estado de estrés, que nosotros sin querer lo provocamos al cambiar una hora. Alguien podrá decir que una hora no es significativo, pero si somos estrictos a nivel celular y molecular, una hora sí tiene valor. Así es que, efectivamente, yo me quejo contra este cambio, porque es un cambio antinatura, que nos fuerza a modificar la exposición a la luz y a la sombra, y a las variaciones térmicas”, concluye el académico de la Universidad de Playa Ancha.

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