Movilidad de estudiantes: “Estamos aportando a su crecimiento”

Esta semana se cumplen tres años desde que la Red de Universidades del Estado firmó el Convenio del Programa de Movilidad Nacional Estudiantil Nacional de Pregrado. El intercambio estudiantil entre esas instituciones ya tenía una larga historia, pero había decaído por falta de coordinación, así que el convenio llegó a revivirlo.

Y con muy buenos resultados, según la evaluación que hace Catalina Rojas Martínez, directora de Gestión Curricular y coordinadora de Movilidad Nacional en la Universidad de Playa Ancha. “Este programa nos favorece en la formación del estudiante; creo que es enriquecedor para cada uno de ellos y también para la universidad”, opinó.

– ¿En qué consiste? ¿Qué pueden hacer los estudiantes en el programa de movilidad?
– Tenemos varios tipos de movilidad. Hay movilidad curricular, que es durante un semestre; la movilidad pasantía, que incluye las de investigación y también las pedagógicas; los internados; profesionales; asignaturas electivas y tesis cotuteladas. Desde que se empezó a ejecutar el convenio en 2018, llevamos a cabo desde nuestra universidad la movilidad 1, que son las actividades curriculares que duran un semestre, y la movilidad 2, con pasantías de carreras pedagógicas por una semana.

– ¿Cuál fue el resultado de las convocatorias, en términos numéricos?
– En 2018 empezaron a salir los estudiantes y el interés para participar en las pasantías cortas de los alumnos de pedagogía se superó mucho. Ese año, en el primer semestre, solamente se interesaron seis estudiantes; en el segundo semestre fueron 15 estudiantes. Ya en 2019, se interesaron 30 estudiantes el primer semestre y alcanzamos a tener 23 en el segundo, cuando bajó por el hecho de que ya había problemas de paro estudiantil y otros.

– ¿El programa se vio afectado por la crisis social?
– En efecto. En el segundo semestre de 2019 solamente pudieron salir tres estudiantes, habiendo sido aceptados 23 para pasantías cortas en otras universidades estatales. Los que no pudieron cumplir su sueño tenían fecha de recibimiento después del estallido social de octubre. También se fue un estudiante de Kinesiología a la Universidad de la Frontera por todo el semestre, pero había quedado aceptado un alumno de Teatro en la Universidad de Chile y no pudo realizar su movilidad semestral producto del estallido social.

– Después llegó la pandemia, que supongo vuelve imposible el programa de movilidad estudiantil…
– De hecho, no hubo movilidad en el primer semestre de este año. En ninguna universidad, aunque al principio algunas intentaron trabajar en forma virtual con ciertas asignaturas, no con todas. Ahora, para el segundo semestre, estamos estudiando cómo hacerlo y ya tenemos un proyecto que pronto nos va a permitir el anuncio de una movilidad virtual. La Red de Movilidad Nacional, que funciona al alero de la Red de Pregrado de las universidades estatales, ha hecho un gran trabajo para resolver los problemas de coordinar distintas realidades y calendarios en las distintas instituciones. Somos un grupo bien cohesionado, consistente y que llevamos muy responsablemente nuestra función como coordinadores de Movilidad, para que nuestros estudiantes logren estar en las universidades en que ellos quieran estar.

– Circunstancias externas afectaron al programa, pero antes de eso la tendencia indicaba un interés creciente de los estudiantes. ¿Era así? ¿Cuál sería el motivo?
– Yo considero que sí. El segundo año, 2019, tuvo éxito mayor gracias a las presentaciones que los estudiantes hacían al regreso. Cada estudiante que regresa de su movilidad, de su pasantía, después hace una presentación a todos sus compañeros de carrera. Yo creo que eso fue lo motivante para este aumento tan grande de interesados al año siguiente. Ayuda mucho el hecho de que sea un par el que motive a otros con lo vivido. También está el nexo con Comunicaciones, que nos ayuda a difundir a toda la comunidad educativa lo que nuestros estudiantes están viviendo o hicieron en su pasantía.

– Hemos conocido algunos testimonios, pero ¿cuál es la visión general? ¿Qué cuentan tras su paso por otra universidad?
– Primero que nada, valoran mucho su casa de estudios, sus profesores. También revelan cómo crecen en lo cultural. Conocen otras situaciones geográficas y así otro modo de conducta. En las pasantías salen a terreno, los llevan a escuelas rurales en los lugares; pero además la mayoría recorren solos algunos lugares, comen lo típico de la zona, van a los mercados, se socializan con las personas clave de una localidad y considero que eso es crecimiento personal por donde lo miren. Es enriquecedor para cada uno de ellos poder integrarse a grupos distintos, fuera de su área de confort. Noto que refuerzan su autoestima.

– ¿Y los estudiantes de otras universidades que vienen a la UPLA?
– El año pasado llegaron tuvimos 5 estudiantes por movilidad semestral. Llegaron más, pero algunos no pudieron quedarse todo un semestre. Otros 26 estudiantes vinieron por “prácticas exitosas”, que es como llamamos a las pasantías pedagógicas. Ellos asisten a diferentes clases para ver metodologías, didácticas, estrategias de aprendizaje, tipo de evaluación, etcétera. Y participan en las clases, igual como hacen los estudiantes de la UPLA que salen.

– ¿Así que todos ganan en el caso de la movilidad estudiantil nacional?
– Yo pienso que este programa, incluso en una movilidad virtual, favorece a la formación del estudiante. En el caso de nuestros estudiantes, se sienten orgullosos cuando comprueban el bagaje de conocimiento con que llegan a participar en esta movilidad. Esto ayuda al estudiante, de todas maneras. Y a nosotros también nos fortalece, desde el momento en que los estudiantes dejan muy bien parada a la Universidad de Playa Ancha. Los profesores de las universidades de destino reconocen a la UPLA delante de nuestros estudiantes, una ventaja que no tendríamos si nuestros estudiantes no se movilizaran.

– ¿El balance de estos tres años es positivo, entonces?
– Sí. Incluso cuando vienen estudiantes de otras universidades. También es enriquecedor para nosotros, porque nos traen nuevas ideas, nos traen nuevos aires, y siempre que oxigenamos un ambiente es para mejor. Eso enriquece a nuestro medio. Por eso pienso que debiéramos seguir trabajando para que la movilidad crezca, que nuestros estudiantes conozcan… Siento que un estudiante que se moviliza, tanto el que va como el que viene, crece. Estamos aportando a su crecimiento, que es lo que espera todo académico.

 

 

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