Movimientos sociales han favorecido la visibilización de lo trans

Hace pocos días se conoció el caso de una persona trans que reveló lo complejo que es hacer cuarentena cuando en casa sufre rechazo, violencia y hostigamiento por su condición sexual.

A dos meses de la conmemoración Día Mundial contra la homo, Bi y transfobia, por primera vez en un contexto de confinamiento, la psicóloga de la Universidad de Playa Ancha, Jéssica Alfaro Álvarez y profesora del Departamento de Filosofía, subrayó que, efectivamente, personas que pertenecen al colectivo LGBTIQ+  (lesbianas, gays, bi, trans e intersex) pueden sufrir en silencio el acoso, la falta de respeto y discriminación desde sus más cercanos.

Esta realidad la anticipó el Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh), cuando dio a conocer un sondeo al comienzo de la cuarentena que revela que han aumentado las agresiones y acciones discriminatorias.

“Lo trans tiene que ver con la forma en que entendemos la educación y la sociedad en general. Pero también entiendo que para abordar la educación y la identidad trans debemos reconocer la existencia de prácticas muy concretas que se pueden dar en la actividad cotidiana, en los grupos primarios o de referencias más directas. Se trata de una matriz de género binaria, jerárquica y heterosexual, que se traduce en la violencia contra las mujeres y los cuerpos feminizados, así como también hacia las personas cuya orientación sexual e identidad de género no calza con su nombre legal”.

SISTEMA RÍGIDO
Jéssica Alfaro, psicóloga.

De acuerdo a la profesional, los actos de homofobia y la transfobia que se dan en  la propia familia o el barrio (por el mayor tiempo que las personas pasan en sus casas) obedece, en parte,  a que no existe una política social que oriente a las familias sobre la salud en forma integral, de tal modo que incluya el género como una categoría analítica desde la cual facilitar el acompañamiento de las personas cuya orientación sexual y/o género no coincide con su sexo biológico.

Es más, enfatizó que esta cultura, que tiene un sistema rígido de familia, de sociedad, donde los roles definidos para niña y niño están presentes desde el jardín infantil, se traduce posteriormente en la división sexual del trabajo y en la feminización de la pobreza, lo que fomenta la violencia y la discriminación.

A pesar de lo anterior, la psicóloga aseguró que el tema trans se ha visibilizado más, gracias a los movimientos sociales y, concretamente, a los distintos colectivos feministas y LGBTIQ+, quienes han favorecido una reconstrucción de  nuevas categorías de géneros, que favorecen una sociedad más abierta y democrática.

“Los últimos movimientos en Chile: el estudiantil, los movimientos feministas y otros, han sido protagonizados por mujeres, lo que ha permitido visibilizar a dirigentes, muchas de las cuales se identifican con las reivindicaciones de las disidencias sexuales.  Sin duda, esto ha abierto un camino para avanzar hacia el respeto a la diversidad, a la no discriminación y, por sobre todo, al cuidado del espacio democrático en la familia, especialmente en estos momentos de grave crisis sanitaria y social”, concluyó Jéssica Alfaro.

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