El Chile que se nos va. Segunda parte: Responsabilidad y sobriedad

“En el comportamiento social, la responsabilidad tiene un rol representativo respecto de las acciones y actitudes que el ciudadano debe cumplir en la medida de lo posible, y hago ahínco en este punto porque en Estados donde predomina la lógica impositiva, las personas están en un modelo de actuación que no resiste casi un rasgo de resistencia; a lo anterior, se vincula la realidad de otros países que por tener límites interesados que son ‘puntos calientes’, ha habido y hay una lógica de acatamiento social, que está de acuerdo a la potencial situación de beligerancia que se puede presentar en cualquier momento, tal es el caso de las Coreas (Del Norte y Del Sur).

En nuestro caso, en Chile durante siglos imperó una relación vertical que estaba basada en la estructura colonial, la cual se proyectó muy entrado el siglo XX, lo cual se empoderó cuando casi por dos décadas tuvimos un razonamiento
de fuerza, en el que la seguridad nacional primaba sobre el actuar y pensar de los conciudadanos. Sin embargo,
con el advenimiento del retorno a la democracia, la libertad se fue ampliando a muchos sectores de la comunidad,
permitiendo, a la vez, por el sistema neoliberal que nos rige, la oportunidad de acceder a una diversidad
de productos tangibles e intangibles.

No obstante, quedan áreas del quehacer interior en las cuales no podemos optar a la libertad de hacer lo que quisiéramos como es el Sistema de Pensiones, en que si hay libertad para cambiarse de administradoras, hay un impedimento legal que no posibilita tener alternativas de otra forma o modelo de pensiones, en un claro ‘corralito’ que se ha tratado de cambiar o modificar desde hace décadas, pero todo intento que se ha manifestado rebota en una
muralla de explicaciones e intereses. Queda en evidencia, que este caso es un abierto hecho que está en contra de la Constitución Política de la República, en la que se anuncia con tanto alarde, el concepto de libertad en todos los ámbitos de la vida.

Asociado a lo indicado, la sobriedad es un concepto que apunta a la moderación y austeridad de la gente, y es allí donde la responsabilidad juega un papel preponderante, dado que la libertad del sistema en que nos desenvolvemos, llama por medio de diversas modalidades a la adquisición de bienes y servicios, muchos de ellos, no necesarios en el contexto personal y/o familiar, circunstancia que aparte de obtener ese matérico mueble o inmueble provoca un endeudamiento que, en Chile, ha alcanzado niveles increíbles que en cualquier momento -motivado por un cambio en el inestable mercado de la economía nacional- ha generado caos social.

Como corolario de la responsabilidad y sobriedad, la actual pandemia del Corona Virus, ha demostrado que personas casi carentes de la responsabilidad y la sobriedad (que debiesen primar en esta enfermedad), han procedido de manera irresponsable a fin de saciar ciertos gustos u otras formas de satisfacciones con: Fiestas, viajes en helicópteros, traslados, uso malicioso de recursos fiscales (caso de droga en avión de la Fuerza Aérea), asados u otros formatos, poniendo en riesgo al grueso de la población, que se esfuerza por cumplir con responsabilidad y sobriedad lo establecido por el Estado, a raíz de la situación excepcional de catástrofe nacional.

Son entonces necesarias medidas efectivas y eficaces respecto de los irresponsables y, a la vez, establecer regulaciones sinceras acerca del proceder de los agentes públicos y privados que factibilicen el uso integral de la libertad personal de sus propiedades, cualquiera sea su formato, no llegando al libertinaje, pero sí que se haga eco del sentir del llamado de la sociedad, precisamente de aquella que promueve y cumple con rigor el apego a la ley, viviendo sensata y conscientemente su existencia terrenal”.

 

*** Gastón Gaete Coddou,  geógrafo y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de Playa Ancha.

Columna de opinión publicada en diario El Trabajo de San Felipe, el miércoles 17 de junio de 2020.

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