La Sindemia global, sus efectos en el Valle del Aconcagua

Profesor Gastón Gaete Coddou.

“Desde que se inició el uso masivo de la red de internet, las noticias que surgen en diversas partes del orbe se han masificado y además llegan casi de forma sincrónica al lector, el que abrumado con tanta información, selecciona aquellas que son de su interés, o solo lee los títulos. En el caso de quien suscribe, la búsqueda de data se ha centrado en aquella relacionada con diversos eventos desastrosos
y catastróficos que han afectado diversos territorios con los consiguientes efectos adversos para las personas, los bienes y el medio ambiente.

Desde esta perspectiva y catalogando lo recopilado en diversas fuentes, se han tematizado y clasificado los eventos y, con ello, se ha desarrollado una matriz en la que se establece la multiplicidad de siniestros que al menos para Chile, sirven de antecedentes para poder llegar a la conclusión que nuestro país, principalmente en el contexto sudamericano, es un área de Sindemia, que para los efectos de su compresión es el desarrollo de una mixtura de calamitosas situaciones que han o están alterando de manera significativa la realidad a diversas escalas de superficie.

En consideración a lo indicado, el Valle del Aconcagua no está exento de esa condición y, es así, como se presentará a continuación una síntesis de lo que ha o está aconteciendo por origen de evento nocivo:

Eventos naturales: Sequía, deforestación, degradación de suelos, inundaciones repentinas, deslizamientos, erosión, salinización de suelos. Disminución de nivel freático (aguas subterráneas). Intromisión de especies alóctonas (externas), etc.

A lo indicado, se unen los Eventos de origen cultural, tales como: Incendios forestales, sobrepastoreo en áreas de pie de cerro y veranadas e invernadas, mal manejo del lecho del río, malas prácticas agrícolas, basurales ilegales, crecimiento desordenado de las ciudades, loteos de segunda residencia, derrames, emanaciones tóxicas, entre otras.

En síntesis, todos o casi todos estos sucesos alterantes de la calidad de vida, están sucediendo en las diferentes secciones del valle aconcagüino y, desde esta perspectiva, si sumamos el estallido social y la actual pandemia, bien puede pensarse en un estado de Sindemia, al cual no es fácil darle una solución ya que la interacción y sus efectos son consecuencia de una sumatoria de variables naturales y culturales, que asociadas generan problemas complejos en el ecosistema.

Pese a este desalentador panorama, han surgido algunas proposiciones que dan cierta esperanza que en un largo plazo se retorne paulatinamente a la senda sustentable y sostenible, en ese panorama y ya comentado en esta columna, Panqueque, Putaendo y algunos propietarios de predios, han iniciado la vía de uso y reutilización de diversos recursos como el agua tratada en plantas de purificación y la construcción de microplantas de generación de energía eléctrica, a partir de paneles fotovoltaicos o aerogeneradores, a lo que se agrega la aplicación en casas y otras edificaciones de calentadores hídricos solares, ingenios que integrados reducen la huella de carbono y son un modelo a seguir.

En síntesis, el estado del arte del Valle lleva a pensar que la gobernanza interinstitucional es crucial en este tipo de situaciones, por lo que es necesario crear a la brevedad una mesa técnica donde los actores socioterritoriales participantes tengan una visión carente de intereses y con disposición propositiva para que en conjunto, se discutan y materialicen alternativas que tengan como meta el mejoramiento socioambiental, donde las inequidades y carencias cualesquiera sean éstas, puedan ser resueltas provechosamente para generar un clima donde la templanza de la razón, prevalezca sobre las mezquindades u otras ambiciones”.

 

Gastón Gaete Coddou,  geógrafo y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de Playa Ancha.

Columna de opinión publicada en diario El Trabajo de San Felipe, el miércoles 3 de junio de 2020.

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