Universidades en primera línea

Cuando vivimos tiempos de crisis, de una pandemia que es una clara amenaza en todo el mundo, una vez más nos encontramos con las universidades públicas totalmente a disposición de la sociedad. Una disposición que no nace de órdenes del gobierno o de obligaciones legales, sino de un profundo compromiso social, tanto de las propias instituciones como de las personas que las integran.

La Agrupación de Universidades Regionales (AUR) acaba de hacer público el informe “Universidades regionales: Aportes y experiencias ante la situación generada por el coronavirus COVID-19”, que sintetiza la gran variedad de iniciativas que estamos desarrollando, desde Arica a Magallanes. Aparecen agrupadas en cuatro áreas: acciones hacia la comunidad universitaria; cambios en la docencia de pre y post grado; investigación, innovación y personal especializado; y colaboración con la comunidad e instituciones locales.

Hay apoyos concretos a sus comunidades universitarias, instituciones locales y territorios, entre los cuales destacan las campañas hacia la comunidad que informan sobre la pandemia y cómo evitar contagios; inversiones y capacitaciones para facilitar el teletrabajo de profesionales y funcionarios; medidas de apoyo económico a estudiantes; el paso de la educación presencial a otra a distancia, asegurando calidad y cobertura a las y los estudiantes de pre y postgrado; becas de conectividad, focalizadas en estudiantes de contextos vulnerables y de hogares que carecen de conexión a internet; apoyo psicosocial; préstamo de equipos portátiles a estudiantes; aporte de materiales de protección para evitar contagios en funcionarios de salud y otras personas, y la elaboración de repuestos sofisticados para instrumental hospitalario, entre muchas acciones que, a veces, pasan desapercibidas.

Más invisible, por ejemplo, es el valioso aporte más típico de la academia: experiencia, conocimientos, investigación, innovación e información, que no se limita sólo a la salud.

Aprovecho para destacar el caso de la Universidad de Playa Ancha, que entre sus variadas colaboraciones registra además una decisiva contribución al proceso de exámenes a los presuntos contagiados. Nuestros equipos llevan semanas apoyando en la seguridad de las muestras que toma nuestro Laboratorio de Análisis ubicado en el Hospital IST de Viña del Mar, dependiente de la Facultad de Salud. Ahora, el laboratorio de nuestro HUB Ambiental se suma a otros 15 laboratorios universitarios que analizan esas muestras, con el fin de atajar la pandemia.

No dejamos de valorar el esfuerzo y aportes de las universidades metropolitanas del CRUCH y a las privadas que han colaborado en estas labores. Pero es también claro que para las regionales y estatales, siempre limitadas en sus recursos, el esfuerzo es mayor y muchas veces en condiciones más complejas. Ante la adversidad compartida, nos hemos reinventado una vez más de acuerdo a nuestro desinteresado compromiso social.

En este marco, es al menos decepcionante que el Estado actúe con preterición al momento de valorar y reconocer a las universidades públicas que, desde el primer momento, han estado al frente en la lucha contra la pandemia y sus males.

 

Patricio Sanhueza Vivanco
Rector Universidad de Playa Ancha
Presidente AUR

Fuente: sección Editorial de El Mercurio de Valparaíso, sábado 6 de junio de 2020 (acceso para suscriptores).

 

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