Celebración del día del Patrimonio

Profesor Gastón Gaete Coddou.

“Los diversos territorios del planeta, tienen en su constitutivo recursos que hacen de su existencia y uso, paisajes tanto naturales como antrópicos,entre los cuales se identifican y localizan los intermedios.

Desde esta perspectiva, el ser humano desde sus inicios identificó y valoró en estos territorios los componentes de su entorno, a los que dependiendo de sus posibilidades, fue explotando y usando, creando a la par manifiestos de su quehacer, los que dependiendo de su temporalidad, nos resultan ser visibles no solo en su materialidad, sino que en las costumbres arraigadas en diversos grupos humanos.

La posibilidad de tener acceso a estos rastros geohistóricos, fue una experiencia de adquisición de conocimientos para diversas civilizaciones que, sucesivamente,ocuparon y habitaron las áreas que iban incorporando a sus dominios y, de esa manera, logrando avances en variados campos del saber, lo que se expresó en: Construcciones, redes de comunicaciones, campos de cultivos u otros manifiestos que, en la actualidad, son motivo de admiración por numeroso público que en su condición de visitantes o turistas por las facilidades de conectividad, pueden acceder y contemplar estos registros. Situación última que, para el caso de Latinoamérica, halla en Perú y México las principales plataformas de exhibición de vestigios culturales y, por lo mismo, una parte importante del ingreso económico a esas áreas, ha tenido un impacto significativo en las economías locales y nacionales.

Sin embargo, si a esas realidades sumamos la propia del acontecer nacional, se debe considerar que lo tangible inmueble está sujeto a riesgos naturales y humanos, que han depreciado el conjunto de piezas dado el efecto destructor, por ejemplo, de los terremotos y, en costa de tsunamis que, para el caso de la isla de Rapa Nui en 1960, el tren de ondas, ocasionó la destrucción de varios Ahu y mohais. Aparte de ello, se pueden sumar las erupciones volcánicas u otros eventos físicos planetarios, que también han afectado adversamente muchos registros culturales.

En relación a lo expresado, en el presente, la pandemia del Coronavirus ocasionó el alejamiento de las personas que concurrían a conocer diversas realidades, perjudicando con esta causa un efecto que según un estudio de quien suscribe, se pueden resumir entre otros impactos en sectores como el turismo, en el que la cancelación de viajes y reservas, desempleo, quiebre de empresas y comercio asociado, aumento de la informalidad, barreras sanitarias, cuarentena, contagios masivos, reducción de la inversión, y el bajo tráfico de pasajeros resultado de la crisis ya está golpeando a las aerolíneas, que han informado de pérdidas los últimos meses. Estimaciones de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) hablan de posibles pérdidas para este año de 500.000 millones de dólares.

Por su parte, las prohibiciones en cuanto a la movilidad y el cierre de lugares con valor histórico ante el temor de propagar la enfermedad, están haciendo mucho daño al turismo y las economías locales, que viven intensivamente de esta actividad.

A lo indicado, el ámbito cultural también se ha visto perjudicado por la pandemia, y haciendo alusión al mismo estudio, las negativas secuelas se revelan entre otros aspectos como: El cierre al público de museos y otros espacios culturales, suspensión de eventos y proyectos culturales, cambio en la agenda del patrimonio cultural, efectos adversos en las ferias de microempresari@s de la cultura, diferir el calendario de fiestas populares, etc.

En virtud de este desesperanzador panorama, la celebración en Chile del Día del Patrimonio, ha motivado a diversas instituciones relacionadas que la forma de acercamiento de la comunidad a sus registros patrimoniales será a través de la virtualidad, situación que para el Museo de Historia de San Felipe en conjunto a la Universidad de Playa Ancha y la Dirección Regional de Patrimonio Cultural de la V Región, han unido esfuerzos en una ejemplar gobernanza cultural, que ha dado como resultado que se haya podido elaborar el primer museo virtual del Valle del Aconcagua, instancia que será un medio remoto de recorrido por la colección que reúne una valiosa cantidad de piezas que, en sí son obras de arte que resumen la humanización, historia y tradiciones de este fértil paraje chileno.

Sin duda, este modelo de gestión es un interesante ejemplo a seguir cuando las instituciones en un diálogo propositivo, logran una meta de gran significancia no solo para la ciudad de San Felipe, sino que para otros centros culturales que también deseen llegar a este nivel tecnológico en que está empeñado el citado museo sanfelipeño”.

 

Gastón Gaete Coddou,  geógrafo y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de Playa Ancha.

Columna de opinión publicada en diario El Trabajo de San Felipe, el miércoles 27 de mayo de 2020.

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