Diego Urrutia y su experiencia con pacientes con Covid-19 en la UCI: “Vivo en un estrés constante”

Más de tres años lleva Diego Urrutia Opazo ejerciendo como kinesiólogo en la Unidad de Pacientes Críticos del hospital Carlos van Buren de Valparaíso. Sin embargo, reconoce que estar dentro del equipo de profesionales que atiende exclusivamente a pacientes con COVID-19, ha sido la experiencia más potente, enriquecedora y estimulante que ha tenido.

Egresado de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) en 2014 y con varias especializaciones en cuidados intensivos, Diego actualmente es también coordinador del diplomado en Kinesiología Intensiva que imparte la Facultad de Ciencias de la Salud, desde donde desarrolla su pasión por el área respiratoria, que llamó su atención cuando cursaba pregrado.

-¿Cómo enfrenta su trabajo cada día? ¿Con mucho temor?

“Más que miedo, lo enfrento con mucha precaución, pues trato de tomar todas las medidas para evitar contagiarme dentro del hospital. No siento miedo. Lo que sí percibo es un estrés constante al saber que trabajo con el virus ahí”.

-¿Cuál es su rutina de ingreso?

“Los accesos al hospital están muy restringidos para los funcionarios y también para los familiares de los pacientes. De hecho, no hay visitas actualmente. Cuando entro, debo colocarme un traje clínico, bata quirúrgica, cubre calzado, gorra, mascarilla N-95, escudo facial y practicar el lavado de manos permanentemente. Así entro a ver a mis pacientes. Suena engorroso, pero una vez que  se hace rutinario, ocupa poco tiempo”.

APRENDIZAJE EMOCIONAL

-¿Cómo lidera con las emociones?

“Al principio es muy fuerte todo, pero cuando uno ya lleva tiempo trabajando, se aprende a sobrellevar las emociones. Lo peor que puede ocurrir es que un paciente fallezca, porque todos estamos allí para que eso no ocurra. Trabajamos para que salga adelante y supere ese difícil momento. Es un tiempo de mucho estrés para todos, pero también es un aprendizaje emocional muy significativo y lo agradezco”.

-¿Cuál es la labor clave de Su profesión dentro de la unidad que atiende a los pacientes con COVID 19?

“Como kinesiólogos no solo tratamos que el paciente supere su estado crítico, sino también buscamos que cuando salga de su estado de gravedad, lo haga en las mejores condiciones funcionales posibles. Esto significa, por ejemplo, ocuparnos de la función respiratoria y todo lo que tenga que ver con su restablecimiento, como por ejemplo favorecer que el paciente pueda salir lo antes posible del uso del ventilador. En forma paralela nos ocupamos de la recuperación física, pues cuando están en reposo prolongado, pueden surgir complicaciones físicas que limitan su capacidad funcional. Es lo que ocurre con los pacientes con COVID-19 que dejan la ventilación mecánica, logran levantarse y caminar. Por lo tanto, estamos desarrollando siempre nuestro doble rol que es la funcionalidad respiratoria y física”.

-¿En qué momento el kinesiólogo comienza a trabajar con el paciente con COVID 19?

“Desde el primer momento que éste ingresa a la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) recibimos al paciente, asistimos el procedimiento de intubación orotraqueal y se conecta al ventilador mecánico, siempre. Además, tomamos las muestras de los exámenes de PCR (Reacción en cadena de polimerasas) al ingreso, para poder confirmar o descartar que tenga COVID-19. Realizamos la terapia ventilatoria (manejo de la ventilación mecánica), respiratoria y todos los cuidados neuromusculares de los pacientes. Una vez que éste pase su fase critica, realizamos las evaluaciones pertinentes para determinar en qué momento podemos retirar el soporte ventilatorio. Cuando se cumplen algunos criterios de estabilidad, procedemos al retiro de la ventilación. Las primeras 48 horas son clave para que consolide la salida del ventilador, por lo que nuestra labor es fundamental”.

-Entiendo que pueden producirse momentos de mucha emoción, pero ¿hay alguno que recuerde en particular?

“Sin duda, lo más potente para mí y para todo el equipo, lo viví cuando  se fue de alta el primer paciente que tuvimos. Recuerdo que llegó muy mal. Estuvo con ventilación mecánica cerca de una semana y media y, afortunadamente, con el tratamiento multidisciplinario que recibió, logró salir adelante. Realmente fue muy emocionante. Todos aplaudimos ese momento”.

-¿Qué pasa cuando no logran sacar adelante a un paciente?

“Es muy frustrante para nosotros, porque como profesionales hacemos todo lo posible para que logre regresar bien a su casa con su familia. Además, todo puede cambiar de un momento a otro, porque el que está estable, puede pasar a un estado crítico, y el que está muy mal, puede salir de su condición. Entonces, es muy difícil hacer un pronóstico. Siempre está la posibilidad de que un paciente fallezca en cualquier minuto, por eso nos enfocamos con toda nuestra energía y trabajo para sacarlo adelante”.

-¿Cómo vive tu familia el hecho de tener a uno de los suyos en riesgo de contagio constante?

“Vivo solo, así es que no ha sido tan complicado, pero no he visto a mi gente hace mucho tiempo. He tratado de aislarme lo más posible, porque no quiero poner en riesgo a nadie. Por lo tanto, me he enfocado ciento por ciento a mi trabajo”.

LOS MEJORES RECUERDOS

-Es egresado de la UPLA ¿Qué recuerdos tiene de ella?

“Los mejores. Tengo muy gratos recuerdos de la universidad y lo bueno es que sigo conectado, porque coordino el diplomado en Kinesiología Intensiva, que ya está en su segunda versión, y que concluirá el segundo semestre de este año. Sin duda, logré una buena formación allí y sigo colaborando para que otros también la reciban”.

-¿Algún mensaje para los estudiantes que se están formando en la UPLA?

“Que traten de capacitarse permanentemente, porque la actualización es muy importante. No piensen que por obtener el título está todo listo. Ahí recién se comienza. Nuestra profesión ofrece distintas alternativas de especialización, por lo tanto, los insto a lograr nuevos conocimientos siempre. Yo estoy muy contento con mi carrera y sigo aprendiendo”.

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