Tras la ruta de comunidades de plantas chilenas no descritas en la literatura

Ambrosia artemisioides. Fuente: Ruth Ripley.

 

Hace 50 años el académico Rodrigo Villaseñor inició las colecciones del Herbario VALPL de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad de Playa Ancha, que hoy cuenta con cerca de 1000 ejemplares de líquenes antárticos, más de diez mil muestras de plantas terrestres, y es uno de los pocos del país indexados internacionalmente al New York Botanical Garden.

Actualmente, coinvestiga junto al Dr. Andrés Moreira Muñoz de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, mediante proyecto Fondecyt 118021, el cruce de dos hotspots de biodiversidad sudamericana de conservación.

Es decir, estudian cuánta pérdida o ganancia de biodiversidad existe en un punto del territorio chileno donde se cruzan dos áreas de alta concentración de especies endémicas, dignas de protección, como son Los Andes Tropicales y los Bosques lluviosos valdivianos.

El tramo de convergencia que se analiza abarca desde Arica y Parinacota hasta Coquimbo, y Villaseñor especialista en botánica, está centrado en la fitosociología, esto es las comunidades de plantas, sus interrelaciones y su dependencia del medio ambiente.

“Hay varias plantas que se están estudiando. Hemos encontrado 2 ó tres comunidades de plantas que no han sido descritas para esa zona. Eso es lo que estamos analizando a través de tablas fitosociológicas y estadísticas, y luego se ubica la literatura para ver si existe o no”, explica el investigador UPLA.

Profesor Rodrigo Villaseñor.

Entre las agrupaciones de plantas no descritas en la literatura está la Ambrosia artemisioides Meyen, la más importante, así como la Exodecono intergrifoliae y Coreopsis fasciculata Wedd, especies acompañantes.

Dichas especies se conocen en esos lugares, pero la manera en que están asociadas unas a otras, o qué comunidades son las que forman, en algunos casos, no está descrita. Y en la ruta de dilucidar la diversidad de la flora, su endemismo y las comunidades que conforman, trabajarán hasta el 2021 junto a entomólogos, quienes revisarán las comunidades de insectos asociadas a las agrupaciones de plantas.

Herbario digital
Curadora del Herbario VALPL, Pamela Ramírez.

Paralelo a la investigación de Villaseñor, la curadora del Herbario VALPL, Pamela Ramírez, está en la recta final de la digitalización de las especies registradas en él, información que en marzo estará disponibe en la plataforma GBIF Chile, Nodo Nacional de Información sobre Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente.

“Lo que se va a subir en una primera instancia, son aproximadamente 2500 datos de diferentes especímenes de plantas terrestres de localidades de todo Chile. Estos datos tienen no solamente información de la localidad, sino también en qué página o en qué lugar se encuentra el ADN de

Leucorine foetida Phil.

cada planta, o si son nativos o no, y si tienen categoría de conservación, que es el dato más importante, porque si hay algún ejemplar que esté en peligro o en peligro crítico, sus coordenadas no son publicadas, precisamente para evitar ser colectadas y se extingan”, precisa la curadora Pamela Ramírez.

Entre la información que estará disponible para el mundo científico, se cuenta la flora endémica de Valparaíso como la Leucocoryne foetida Phil, un tipo de hierba, la Alstroemeria marticorenae, ambas en categoría vulnerable, y el lúcumo propio de la

Líquenes antárticos.

región de Valparaíso, Pouteria splendens, que está en peligro.

En construcción se encuentran las colecciones de algas y de polen, que durante el 2020 esperan publicarse junto a las de líquenes antárticos en la plataforma GBIF, a través de un fondo de la Asociación Internacional de Taxonomía de Plantas.

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