Rutas patrimoniales del Valle del Aconcagua

“Si hace mención al interesante libro ‘Cuánto sabes de la historia de Putaendo’, escrito por el profesor Bernardo Parra Leiva, oriundo de esa bella comuna, el lector de esta entretenida y bien documentada obra, se enterará que el poblamiento del Valle, principalmente del curso superior, área que concentra administrativamente las provincias de Los Andes y San Felipe, data desde hace unos 8.000 años antes del presente, siendo propio del periodo cultural Arcaico, del cual se desprenden a posteriori, otros estratos socioculturales que fueron ocupando paulatinamente varios sectores, preferentemente del fondo de valle.

Estos asentamientos permanentes o no, dejaron distintos vestigios del quehacer cotidiano de sus pobladores, siendo el ejemplo más reciente el descubrimiento por casualidad de vestigios de la cultura Aconcagua Salmón en el terreno del Hospital San Camilo, ubicado al oriente de la Plaza de Armas en la Tres Veces Heroica Ciudad.

Este hallazgo, hasta el momento, reúne algunas piezas de cerámica, que son un vívido testimonio de algunos rasgos propios de este pueblo originario y que pudiese ser parte de un sitio más complejo, en el que tentativamente se pudiese encontrar un cementerio de dimensiones no específicas.

Más reciente en la historia provincial de los últimos seis siglos, la presencia de la cultura Inca dejó rastros importantes de su vínculo con el territorio, ya sea a través del camino del Inca e  infraestructura asociada a esta vía imperial de desplazamiento, testimonios que han sido estudiados en profundidad por investigadores locales, revelando la complejidad de tramos de desplazamiento, que en su contexto posibilitaban una buena conectividad interna y externa del Aconcagua. En este sentido, esta red de vías a la llegada del conquistador hispano, les facilitó un acceso expedito a varios lugares, geometría vial que en el presente aún manifiesta (en cierta medida) su ancestral manifiesto de trayecto.

En el último siglo, la forma vial del valle aconcagüino tiene fisonomía de esqueleto de pescado, en la que la ruta 60 CH es el vector principal de flujos de vehículos y donde tributa una gran cantidad de caminos secundarios o también llamados vías dispersantes. Es precisamente aquí donde deseo exponer la intercomunicación de variados atractivos turístico–culturales de la microrregión de Los Andes–San Felipe, dado que el transitar por estas sendas pone en exposición escondidos tesoros naturales o culturales que son poco conocidos por los turistas, visitantes y por qué no decirlo, para los propios residentes.

Sobre lo anterior y a modo de ejemplo, baste citar la ruta E 71 que une a San Felipe con Putaendo, la que al ser transitada se puede ir a lugares tan interesantes como Las Coimas, Rinconada de Silva, el cerro La Cruz con su valioso Santo Cristo de madera, al cual se llega por un sendero que está enriquecido por las 14 estaciones del Vía Crucis, complejo que en su integralidad exhibe un legado patrimonial religioso no solo contemplativo, sino que de conmemoración por la comunidad en la Semana Santa.

Asimismo, se pueden visitar otros sectores rurales, que en su fisonomía exhiben una arquitectura propia de una raíz colonial, que es coronada por la calle Comercio en
la ciudad de Putaendo, así como por otras construcciones que son muestras del pasado de las haciendas localizadas en esta estribación norte del Valle Central de Chile, como es el caso de la Hacienda y capilla de Lo Vicuña, ambas declaradas monumentos nacionales.

De todo lo indicado, se suma la gentileza de los habitantes de estos lares que hace una experiencia no solo el escuchar sus historias, sino que el amplio conocimiento que tienen de su tierra… y cuando la noche cae, asoma el esplendoroso patrimonio celestial que es un espectáculo digno de admirar y, por ende, una invitación magnética a quedarse por varios días en este agradable rincón de Chile.

 

Gastón Gaete Coddou,  geógrafo y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de Playa Ancha.

Columna de opinión publicada en diario El Trabajo de San Felipe, el miércoles 22 de enero de 2020.

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