Fernando Atria: “Hace seis años advertí que la nueva Constitución se daría por las buenas o por las malas”

Claro, didáctico y convincente. Así es Fernando Atria Lemaitre, abogado y docente universitario, quien se presentó sin éxito a las elecciones parlamentaras de 2017 por el pacto La Fuerza de la Mayoría. Sin embargo, más allá de su trayectoria política, destaca la advertencia que hizo seis años atrás, cuando dijo que Chile debía tener una nueva Constitución y que eso ocurriría “por las buenas o por las malas”. Claramente, sabemos como resultó esta advertencia, sobre la cual hoy explica por qué dijo lo que dijo.

Actualmente, Atria participa activamente en el debate ciudadano sobre la reforma constitucional de Chile (en su momento hizo lo propio con la reforma educacional), y su elocuencia ha hecho que sea ampliamente requerido para exponer los fundamentos de su postura en distintas instancias, tal como lo hizo recientemente en la Universidad de Playa Ancha, donde dictó una charla en el marco del ciclo de diálogos que organizó la Dirección General de Vinculación con el Medio.

Chile vive un momento extraordinariamente avanzado de una crisis de legitimación que se desarrolla hace más de 30 años, con momentos de aceleración el 2011, el 2015, etc. Y lo que está pasando hoy día se ha hecho insostenible. Entonces, la necesidad de una política distinta, esto es una nueva Constitución, hoy es indiscutible”.

-A pesar de lo que usted plantea, hay quienes aún la defienden diciendo que una nueva Carta Fundamental no tiene nada que ver con lo que ha pasado desde el 18 de octubre…

“Pensar así resulta cada vez más fantástico e increíble. Que tengamos una crisis política en Chile, de esta envergadura, y negar que se relacione con una nueva Constitución, es simplemente una posición oportunista. Hoy día, lo que Chile necesita es una política distinta y eso es una nueva Constitución, y yo creo que estamos en camino a dárnosla”.

CONDICIÓN NECESARIA

-¿Una nueva Carta Magna va a generar una mejor salud, mejor educación y pensiones dignas?

“Por cierto que la nueva Constitución, por sí misma, no va a producir ninguno de esos efectos, pero la nueva Constitución es una condición necesaria para poder enfrentar eficazmente el problema de las pensiones, el problema de la salud, el problema de la educación, que nos son problemas de ayer… entonces la pregunta responsable es ¿qué pasa con el sistema político chileno que se ha mostrado incapaz de enfrentar estas cuestiones”.

-Pero, ¿por qué entonces la política no es eficiente para responder a las demandas sociales?

“Eso tiene que ver con la manera en que la Constitución nos legó la dictadura, porque organizó la política para ser incapaz de actuar con eficacia frente a las necesidades de los chilenos, lo que se ha traducido en urgentes demandas sociales de transformación que son ignoradas. Ello ha ido produciendo deslegitimación (de la política)”.

-¿El estallido social del 18 de octubre era necesario entonces?

“Yo dije hace seis años (el 2013) que el problema constitucional se iba a solucionar por las buenas o por las malas. Ahora sabemos que la última oportunidad que tuvimos para solucionarlo sin saqueo, sin violencia, fue el proceso constituyente de (Michelle) Bachelet, que fracasó por la oposición de los que creen que la Nueva Constitución no tenía que ver con el problema de las personas, por lo tanto, la vía que quedó fue la del estallido del 18 de octubre, y lamento eso. Es más, quienes se opusieron al proceso constituyente de Bachelet, deberían responder por haber impedido que el problema constitucional se solucionara en ese momento”.

-¿Cuál es el mejor método para cambiar la Constitución?

“Por cierto que tengo algunas observaciones. Por ejemplo, creo que es totalmente incoherente que los dos plebiscitos nos sean obligatorios, así como también me parece que la falta de paridad de género, de representantes de pueblos originarios e independientes, afectará seriamente la legitimidad de esa instancia, cuestión que debería definirse en estos días. Tampoco comparto que se haya establecido un quórum de dos tercios para la Convención Constituyente, pensando en la decisión de un órgano colegiado”.

A pesar de ello, Fernando Atria celebró que se hayan generado los procesos para cortar la herencia constitucional de la dictadura y para que los chilenos y chilenas decidan qué clase de país quieren tener.

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