Admisión universitaria 2020

El estallido social iniciado el 18 de octubre de 2019 ha tenido múltiples efectos e impactos en  distintos ámbitos de la vida nacional.

Casi nadie discute que el país presenta desigualdades estructurales que han afectado en forma negativa y severa a grandes sectores de la sociedad. Entre estas desigualdades está la educación, pilar del desarrollo de cualquier nación.

En columnas anteriores nos hemos referido a este tema, en especial a las desigualdades que se multiplican a través de una educación que, por muchos años, ha tenido problemas de equidad y calidad, de lo que dan cuenta investigaciones científicas y las mediciones que se realizan a través de pruebas como SIMCE y PISA.

El sistema único de admisión del CRUCH ha sido alabado, incluso internacionalmente, por su consistencia con los fundamentos que le dieron origen, pero ha sido también criticado por la segregación que genera en ciertos sectores.

Por este motivo se pidió un informe internacional que estableciera las debilidades de estas pruebas y se instaló un panel de expertos para que hicieran propuestas concretas para superar sus carencias. A las mesas se invitó a muchos actores desde 2015, entre los cuales figuran profesores, académicos y organizaciones de estudiantes, quienes lamentablemente no llegaron a este llamado.

Los informes entregaron conclusiones de interés, siendo algunas de las propuestas: el mejoramiento de la calidad de la educación escolar, especialmente la pública y otras referidas a los instrumentos propiamente tal, varias de las cuales han sido incorporadas en las transformaciones que se han hecho y otras que están en etapa de verificación.

Al mismo tiempo, se han ido aplicando programas complementarios como el PACE, el ranking y NEM, entre otras, con el fin de procurar nuevos sistemas predictivos y una disminución de las brechas que se producen.

Las dificultades que se han producido en la aplicación de la PSU nos hablan de un descontento social que tiene su raíz en desigualdades estructurales del país. Lo más complejo de las acciones para impedir que se administren estas evaluaciones ha sido la violación de derechos a rendirla, los daños sicológicos entre los estudiantes y las angustias de las familias.

Las últimas deliberaciones del Consejo de Rectores tuvieron presente varias de estas consideraciones, como también las consecuencias que tendrían la invalidación de las pruebas rendidas o la eliminación de este requisito de ingreso. Los rectores manifestaron su unánime voluntad de que se rindiera la prueba de Historia y Ciencias Sociales por la importancia que tienen estas áreas del conocimiento. Lamentablemente las posibilidades logísticas de hacerlo impidieron concretar esta voluntad, ya que de acuerdo a lo informado por el DEMRE esta decisión afectaría directamente el inicio del año académico 2020, el que en esa hipótesis podría empezar entre mayo y junio. Es por ello que se optó por aplicar en su reemplazo el puntaje más favorable a los postulantes, esto es PSU lenguaje y matemáticas, NEM o Ranking, a fin de evitar perjuicios mayores.

Esperamos que la conciencia solidaria de la comunidad y la exclusión de la violencia como forma de solución de problemas, además del respeto a los derechos de cada uno, permita concluir este proceso abriendo caminos para el ingreso a la educación superior.

 

Patricio Sanhueza Vivanco
Rector Universidad de Playa Ancha
Presidente Agrupación de Universidades Regionales

 

Fuente: El Mercurio de Valparaíso, domingo 12 de enero de 2020.

 

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