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Baile cueca sin pasar vergüenza

Se vienen las fiestas y, aunque siempre mira de lejos, esta vez no quiere quedarse sin bailar un pie cueca. Pero cómo hacerlo sin pasar vergüenza.

El profesor de folclor de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad de Playa Ancha, Mg. Hugo Vargas Díaz, advierte que en la actualidad hay más gente que se atreve a bailar la cueca, y en eso los jóvenes llevan la delantera.

Y es que el surgimiento del estilo urbano o cueca brava al no requerir vestimenta tradicional ni desempeño tan estructurado, ha desrigidizado esta danza nacional primando solo la intención de querer bailar.

Profesor Hugo Vargas Díaz.

“En estricto rigor no hay una manera en particular de bailar la cueca, pero sí es necesario tener algunos desempeños y fundamentos básicos. Y, la primera aclaración que uno debiera hacer, es que hay muchos mitos sobre lo que la cueca revela. La lectura que las personas debieran hacer, a propósito de por qué se baila cueca, es porque revela la representación precisa de la relación que tienen un hombre y una mujer en particular”, explica el profesor Vargas.

Lo que usted debe saber es que la estructura básica de esta danza folclórica considera: paseo, en el que de manera habitual el hombre invita a la mujer a bailar, hasta quedar ambos de frente. Junto con el canto, la danza comienza con una gran vuelta, y le sigue un floreo para luego ir al primer cambio de lado. Posteriormente, viene el escobillado, el segundo cambio de lado, zapateo y una vuelta final.

Cosmovisión del amor en pareja

El docente UPLA sostiene que la vuelta inicial puede ser en forma de ocho, círculo o vuelta de las cuatro esquinas.

En el floreo la pareja se desplaza en medias lunas hacia el mismo lado, buscando encontrase, expresando de esa forma su cosmovisión de mundo desde la perspectiva del amor o la relación en pareja.

Al aviso de “¡vuelta!” en la canción, la pareja cambia de lado, lo que desde el punto de vista socioantropológico implica que cada integrante modifica su visión para conocer la perspectiva del otro y desde ahí observar.

El profesor Vargas comenta que el escobillado, en tanto, representa los distintos momentos cotidianos que se vive en una relación, esto es el enfado, la alegría, la resolución de problemas juntos, hasta efectuar un segundo cambio de lado e iniciar al zapateo.

En dicho momento, la pareja golpea el piso con los tacos y demuestra sus habilidades en términos melódicos, haciendo una diferenciación de pasos.

Luego, los bailarines hacen un procedimiento de término, correspondiente a la vuelta final. Y lo que ésta revela es que todo lo que comienza debiera terminar. En definitiva, en la danza debería ser una culminación de ambas partes, de manera simultánea y equilibrada.

“Hoy con toda la emancipación de la mujer, la danza se está transformando, puesto que había cierta estructura cultural machista, donde la mujer tenía que seguir al hombre. Eso hoy se está invirtiendo, eso es bien relevante y es producto de la dinámica cultural, porque las danzas folclóricas no están ajenas a estos cambios sociales. Entonces, en ese aspecto es muy importante observar, porque hoy los jóvenes bailan con movimientos distintos, responden a ciertos patrones, que son la coreografías, es decir, el movimiento que dibujo con mi cuerpo”, plantea el docente.

Con todo, el académico UPLA quien dirigió por muchos años el Conjunto Folclórico Maucó de la ENAP, aconseja: “Mi sugerencia a  los jóvenes es que vean bailar a sus abuelos, a sus papás y, efectivamente, comprendan la cueca como un estado de efervescencia de demostrar felicidad, más que responder a patrones particulares estéticos del punto de vista del baile. Bailen la mayor cantidad de cueca, si les nace y si quieren”.

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